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11 pausas en la Costa del Cilento

Al sur de Nápoles, ruta entre templos griegos, playas y acantilados, historias de piratas y exquisito marisco

Terraza con vistas al mar Tirreno en el pueblo de Pisciotta, en la costa del Cilanto (Italia). Ampliar foto
Terraza con vistas al mar Tirreno en el pueblo de Pisciotta, en la costa del Cilanto (Italia).

Lejos de las masas de turistas que transitan por Florencia, Venecia o Roma, lejos también del glamour de la Costa Amalfitana, de la elegancia de Turín, de los encantadores pueblos de la Toscana o de la popular Nápoles, hay otra Italia a la que no se llega por casualidad. Hay que coger un coche y lanzarse por las carreteras menos transitadas al sur de Nápoles, rumbo a la puntera de la bota italiana, serpenteando por los abruptos acantilados de la península del Cilento. Es una de las costas menos exploradas de Italia, prácticamente inaccesible hasta el siglo XX y (casi) salvada del desarrollo urbanístico.

Las agrestes y escarpadas costas del Cilento conocieron momentos de esplendor con los griegos y los romanos, pero después fueron abandonadas a la suerte de los piratas mediterráneos y gracias a este olvido han permanecido hasta hace muy poco, y a pesar de su belleza, ajenas al desarrollo urbanístico. Algo que se agradece, sobre todo cuando descubrimos que esconde playas impolutas, pueblos de postal de los que no teníamos ni idea, ruinas griegas con más de 25 siglos de antigüedad y pintorescas localidades pesqueras con todo el sabor de antaño.

Hora de poner el motor en marcha. En cuatro o cinco días podemos recorrer a fondo estos 150 kilómetros de litoral entre algunos de los templos griegos mejor conservados del mundo (como los de Paestum), las huellas de griegos y romanos (por ejemplo, en Velia), las mejores vistas del mar azul desde lo alto (como las de Pisciotta) o las playas más largas al abrigo de espectaculares acantilados (como las de Palinuro). 11 puntos de parada obligada.

Templo griego en Paestum, en la costa del Cilento (Italia). ampliar foto
Templo griego en Paestum, en la costa del Cilento (Italia).

01 Recuerdos griegos y romanos

PAESTUM

Comenzamos el recorrido con la gran joya de la región del Cilanto, Paestum, la colonia griega que dominó gran parte del sur de Italia y cuyos tres imponentes templos son los mejor conservados de la Magna Grecia. Entonces se la conocía como Poseidonia y era un próspero puerto comercial hasta que los romanos la conquistaron en el 273 antes de Cristo. El yacimiento merece la pena, igual que su museo, lleno de frescos, estatuas y muchas explicaciones históricas y arqueológicas. No solo hay templos del siglo IV antes de Cristo, también se conservan restos de la ciudad romana, como un anfiteatro, zonas residenciales y el foro (plaza principal y centro administrativo). El monumento más antiguo de todos es la basílica (en realidad, templo de la diosa Hera, de mediados del siglo VI antes de Cristo), junto al templo de Neptuno.

Antes de seguir ruta hacia el sur, se puede hacer un desvío hacia el interior para visitar el Parque Nacional del Cilento y Valle del Diano, el segundo mayor de Italia, que ocupa la mejor parte de la península. Las zonas más interesantes y accesibles están a una hora de Paestum en coche, en la zona noroeste del parque.

Vistas del puerto de Agropoli al atardecer. ampliar foto
Vistas del puerto de Agropoli al atardecer.

02 Vistas sobre el golfo del Salerno

AGROPOLI

A solo 10 kilómetros al sur de Paestum, Agropoli vigila el flanco norte de la península del Cilento, con panorámicas espectaculares: desde el golfo de Salerno hasta la costa Amalfitana. Las afueras del pueblo, bastante anodinas, pueden despistar, pero el centro histórico, elevado sobre un promontorio, merece la pena: calles empedradas con iglesias antiguas, restos de un castillo y unas excepcionales vistas a ambos lados de la costa.

Playa de Santa Maria di Castellabate, en la costa del Cilento. ampliar foto
Playa de Santa Maria di Castellabate, en la costa del Cilento.

03 ¡Que vienen los piratas!

SANTA MARIA DI CASTELLABATE

Debido la constante amenaza de ataques piratas, todos los pueblos costeros del Cilento eran parecidos: una pequeña aldea pesquera y un pueblo fuertemente defendido y elevado, en el que campesinos y pescadores pudiesen encontrar refugio rápido. Hoy en día, el barrio pesquero de Castellabate, conocido como Santa Maria di Castellabate, ha crecido demasiado por el reclamo de su playa de arena dorada de 4 kilómetros, pero el centro histórico conserva todo el aire de la Italia meridional y su pequeño puerto, con sus palazzi del siglo XIX y los restos de un castillo mucho más antiguo, conservan todavía mucho encanto.

Vista del pueblo medieval de Castellabate. ampliar foto
Vista del pueblo medieval de Castellabate.

04 ‘Palazzos’ y arcadas centenarias

CASTELLABATE

Entre huertos y olivares, la carretera serpentea hasta Castellabate, que fue uno de los puntos clave de la costa en los tiempos de las incursiones piratas. En lo alto de una cima, a 280 metros sobre el mar, este pueblo medieval ofrece vistas que convienen no perderse. En sus calles peatonales podremos pasear entre arcadas centenarias, placitas y algún que otro palazzo.

Detalle de la estatua de Santa María, en Acciaroli. ampliar foto
Detalle de la estatua de Santa María, en Acciaroli.

05 La inspiración de Hemingway

ACCIAROLI

Los fans de Hemingway no deben pasar sin detenerse en este pueblo pesquero: el escritor pasó aquí una temporada en la década de 1940, y se cree que para su obra El viejo y el mar se inspiró en un pescador de Acciaroli.

Aunque las construcciones de hormigón ya acechan el pueblo, el centro histórico está muy bien restaurado.

Isla de Coniglio, en el cabo Palinuro, en la costa del Cilento. ampliar foto
Isla de Coniglio, en el cabo Palinuro, en la costa del Cilento.

06 El secreto de la longevidad

PIOPPI

Las impresionantes vistas de la costa del Cilento nos acompañan hasta el Cabo Palinuro, donde encontramos la minúscula aldea pesquera de Pioppi. A finales de la década de los cincuenta, el investigador estadounidense Ancel Keys estudió a su longeva población local y sobre esta base publicó su famoso estudio sobre los beneficios para la salud de la dieta mediterránea. Se recomienda unirse a la nueva generación de abuelos que echan la siesta a la sombra en los bancos de la preciosa Piazza de Millenario y, después, merendar en la impoluta playa de guijarros que hay cerca.

Castillo de Velia, frente al mar Tirreno. ampliar foto
Castillo de Velia, frente al mar Tirreno.

07 La playa de la antigua Roma

VELIA

Cuando por fin las montañas dan paso a las pequeñas y fértiles llanuras que atrajeron a esta costa a griegos y romanos, aparece Velia (la antigua Elea), otra de las joyas de la ruta: fundada por los griegos a mediados del siglo VI antes de Cristo, fue también un popular destino turístico para los romanos más acaudalados. En Velia nacieron los filósofos Parménides y Zeno. Hoy se puede pasear por sus evocadoras ruinas, en las que encontraremos tramos intactos de sus murallas y restos de los baños termales, un icónico templo, un teatro romano e incluso un castillo medieval.

Calles medievales en el pueblo de Pisciotta. ampliar foto
Calles medievales en el pueblo de Pisciotta.

08 Ambiente medieval con sabor a anchoas

PISCIOTTA

Es sin duda el pueblo más espectacular y alegre del Cilento, un amasijo de calles medievales distribuidas a ambos lados de la cima de una colina. En los alrededores, los olivos ocupan las terrazas sobre las colinas y dan lugar a un aceite muy preciad o, aunque la especialidad del lugar son los boquerones que capturan los pescadores locales; conservados en el aceite autóctono, crean unas anchoas deliciosas.

Turistas en la gruta azul de Palinuro, en el Cilento. ampliar foto
Turistas en la gruta azul de Palinuro, en el Cilento.

09 Cuevas al borde del mar

PALINURO

El alma de pueblo pesquero de Palinuro, principal centro turístico del Cilento, se pierde bastante en agosto, cuando los veraneantes abarrotan sus playas. Fuera de temporada es un precioso puerto con un singular promontorio de dos kilómetros conocido como Capo Palinuro, que ofrece maravillosos senderos y vistas de la costa. Además, se pueden visitar sus acantilados y cuevas, como la versión de Palinuro de la famosa Grotta Azzurra de Capri, con un despliegue igual de espectacular de agua, color y luz.

Barcas en el puerto de Scario, cerca de San Giovanni a Piro. ampliar foto
Barcas en el puerto de Scario, cerca de San Giovanni a Piro.

10 Mirador infinito

SAN GIOVANNI A PIRO

Este pequeño pueblo agrícola de apiñado centro histórico y a escasos kilómetros de la costa, merece un alto en el camino, en el extremo sur del Cilento. Las vistas que ofrecen abarcan desde el golfo de Policastro, justo enfrente, hasta el perfil de las montañas de Basilicata y Calabria, hacia el interior. Las aguas del Tirreno quedan a un paso, en el cercano pueblo de Scario, situado a ocho kilómetros. 

Panorámica del golfo de Policastro, en la costa del Cilento (Italia). ampliar foto
Panorámica del golfo de Policastro, en la costa del Cilento (Italia).

11 La última foto panorámica

SAPRI

Los últimos treinta kilómetros de la ruta nos llevan hasta Sapri, junto a un puerto natural casi circular. Es la despedida perfecta del Cilento, con sus espectaculares montañas interiores como telón de fondo del pintoresco Golfo di Policastro. Las mejores fotos panorámicas las podremos sacar desde el paseo marítimo del pueblo y las playas cercanas.

Guía

Dormir

» CasaleGiancesare (Via Giancesare 8, Paestum. 0039 0828 728061). Esta granja del siglo XIX, convertida en B&B, está rodeada de viñedos. Sus encantadores propietarios producen sus propias aceitunas, mermeladas, limoncello y vinos.

» Residenza d’Epoca 1861 (Via Lungomare Perrotti, Santa Maria di Castellabate. 0039 0974 961454). Casa de huéspedes que ocupa una mansión del siglo XVIII; habitaciones con vistas al mar e interiores encalados con discretos toques de color.

» Mariluvo (Via Castello, Pisciotta. 0039 0974 973792). Una casa de huéspedes muy agradable en el laberíntico barrio medieval. La terraza panorámica es toda una invitación a quedarse y todas las habitaciones tienen vistas al mar.

Comer

» Pizzeria U’Sghiz (Piazza Umberto I, Agropoli). Especializada en pescado y marisco, aparte por supuesto de una extensa carta de pizzas. Lo mejor es su ubicación: un edificio del siglo XVII en el cabo.

» I Due Fratelli (Via S.Andrea, Santa Maria di Castellabate). Tiene fama de servir el mejor pescado y marisco de la región. No hay que dejarse engañar por el aspecto exterior: un desafortunado edificio de hormigón junto a la carretera.

» Per Bacco (Via Andrea Guglielmini 19, Santa Maria di Castellabate). Un lugar para gastrónomos con versiones creativas de especialidades locales, como el tortino di alici (boquerones con queso ahumado, puré de patata y berenjena) y raviolis rellenos de erizo de mar.

» Osteria del Borgo (Via Roma 17, Pisciota). Desde la terraza, podremos escuchar cómo los camareros repiten su pedido en voz alta al chef (la mamma), seguido del obligatorio repiqueteo de sartenes y ollas. Sus deliciosos boquerones en aceite llegan rociados de limón y ajo crudo, y el risotto de pescado es impecable.

» O Guarracino (Via Porto, Palinuro. 0039 0974 938309). Un modesto restaurante junto a la playa regentado por una familia de pescadores que aún sale a la mar en invierno. Conviene pedir pescado a la parilla (fresquísimo) o la especialidad local: melanzane alla palinurese (berenjenas rellenas de huevo y queso).

Toda la información puede completarse con la guía de Italia de Lonely Planet.

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