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VIAJEROS URBANOS

El 'spa' al estilo canadiense

En Quebec los centros termales se integran en idílicos paisajes naturales

Fuente de aguas termales rodeada de nieve en el Siberia Station Spa.
Fuente de aguas termales rodeada de nieve en el Siberia Station Spa.

Quebec se ha convertido en pocos años en un destino destacado para los amantes del turismo termal, por la posibilidad de combinar la experiencia del spa con deportes como el esquí de fondo, la escalada o el senderismo. En 2005 comenzaron a abrirse varios centros en la región beneficiados por el bajo coste de la energía hidráulica de la que se abastece esta ciudad canadiense. Aunque en un principio tomaron como inspiración el ritual de la sauna escandinava, rápidamente desarrollaron su propia liturgia, añadiendo diferentes tratamientos termales, baños turcos y varias salas de relajación con chimeneas en las que siempre arde la leña. Por estas instalaciones se circula libremente, pero siempre manteniendo un orden riguroso de calor-frío-descanso para volver a comenzar tantas veces como se desee.

Estos spa también se caracterizan por estar asociados a elementos del paisaje canadiense como ríos, estanques y lagos, de los que se puede disfrutar todo el año. Además muchas de las instalaciones se encuentran en el exterior, algo que ofrece una visión muy particular, especialmente en invierno, por el contraste de los trajes de baño con los carámbanos que cuelgan del techo y los metros de nieve depositados en el suelo, que no suelen desaparecer hasta mediados de abril.

Instalaciones del centro La Nordique.
Instalaciones del centro La Nordique.

Estos centros suelen estar perfectamente integrados en la naturaleza del lugar entre pinos y abetos, y en muchos casos en lugares idílicos de difícil acceso y alejados de la civilización, como es el caso de Le Nordique o Zonespa. Otros, como el Siberia Station Spa, están a tan solo 17 kilómetros de la ciudad de Quebec, pero eso no significa que no se trate de un remanso de paz. A diferencia, por ejemplo, de los spa coreanos, los de Quebec se asemejan más a monasterios de capuchinos, ya que el silencio es un elemento clave de nuestra visita. Podemos ponerlo a prueba  contando las palabras que nos da tiempo a emitir hasta que algún trabajador del centro se acerca a decirnos, muy amablemente, que, por favor, limitemos las comunicaciones al mínimo durante nuestra estancia.

Lejos de buscar un público elitista, estos spa buscan estar al alcance de todos con precios desde 30 dólares por acceso, con los que se puede disfrutar de las instalaciones durante varias horas, tanto en invierno como en verano.

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