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VIAJEROS URBANOS

Una gran fiesta de libros en La Habana

Guía de las librerías de segunda mano en la capital cubana, que celebra hasta el 24 de febrero su 22ª Feria del Libro

Una de las muchas librerías de segunda mano de la capital de la isla.
Una de las muchas librerías de segunda mano de la capital de la isla.

Apuntes de viaje, La historia me absolverá, Amistad funesta y Paradiso en la primera estantería. Y, detrás, una masa uniforme de libros amenazados por el polvo que agita un ventilador. La escena de las librerías de segunda mano que brotan en las calles de la capital de este caimán verde, como alguna vez denominó Nicolás Guillén a Cuba, posee el denominador común de la esencia revolucionaria.

La Habana es el centro de todo un corpus cultural, coronado por José Martí como padre moral, de una sociedad cuyos héroes literarios tienen un gran espacio. Desde los exiliados Nicolás Guillén o Alejo Carpentier, pasando por José Lezama, el uruguayo-cubano Daniel Chavarría, la celebrada Dulce María Loynaz o el propio Che Guevara, los libros más fáciles de encontrar se ajustan a estos iconos.

Son librerías donde los lomos asoman a veces amarillos, a veces desgastados, y se reúnen más visiblemente en la calle Obispo, principal vía turística de la Habana Vieja, donde cerca de diez establecimientos se suceden en apenas unas manzanas. Mayoritariamente, los libros se adquieren en moneda nacional, por lo que resultan escandalosamente accesibles para el bolsillo del extranjero. Las excepciones, generalmente en librerías dirigidas al visitante, resultan más caras, como alguna de libros nuevos o el conjunto de puestos al aire libre de la cercana Plaza de Armas.

El consumo de letras, y de cultura en general, es una de las banderas que ondea con orgullo Cuba. Todo ello desemboca estos días en la 22ª Feria del Libro, donde se presentan 1.000 nuevas obras, entre ellas la reedición de, atención, El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura. En lenguaje cubano, se diría que dicho título estaba perdido; es decir, no había manera de hallarlo. Ahora la reedición se antoja pertinente en pleno fervor por el periodista y escritor que hace unos años confesó: “Debo de ser uno de los estudiantes de Letras más iletrados que alguna vez se matricularon en la Escuela de Zapata”. Naturalmente, recuperó terreno leyendo en grandes proporciones para recuperar el tiempo que pasó “jugando a la pelota” hasta los veinte años.

No hay más que pasearse por la Fortaleza de La Cabaña, antaño fortín español que protegía la ciudad, para observar la fiesta de integración de todas las vertientes de la cultura y la sociedad. En este recinto tan simbólico, donde el propio Martí pasó los días encerrado, tiene lugar, hasta el próximo 24 de febrero, este encuentro literario. También el Pabellón Cuba, subsede de la Feria, acoge una porción de esa fiesta donde se combinan los libros, la música y el ocio. Los libros son los protagonistas de una fiesta dedicada este año a Angola.