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24 horas en... Ámsterdam

En abril, el nuevo Rijksmuseum

La ciudad holandesa celebra los 400 años de sus canales y presentará esta primavera la flamante rehabilitación de su museo nacional. Y en el barrio de ODE, una biblioteca pública gigante

El atrio del remodelado Rijksmuseum de Ámsterdam, que se reabrirá en abril. Ampliar foto
El atrio del remodelado Rijksmuseum de Ámsterdam, que se reabrirá en abril.

Aun sin conocer Ámsterdam (que este año propone celebrar los 400 años de sus canales), nos resulta posible enumerar varios de los lugares casi obligatorios para quienes viajen a esta manejable ciudad holandesa. Aquí van algunos de ellos, sumados a otros que probablemente no figuren en la clásica lista de enclaves visitables, pues se han incorporado hace poco tiempo al paisaje de la ciudad.

9.00 ‘Pic-nic’ matutino

Uno de los mejores planes para recibir el día es pedalear sobre nuestra bici de alquiler hasta uno de los parques de la ciudad. Vondelpark es el más céntrico y clásico, pero hay que darle una oportunidad a Westerpark (1), el parque del oeste. Por algo su proyecto cultural, la Westergasfabriek (2) (www.westergasfabriek.nl), un complejo de edificios industriales con un gran gasómetro en el centro, recibió en 2010 el premio Europa Nostra tras su rehabilitación. En Westerpark podríamos pasarnos el día entero, pues proporciona actividades tanto diurnas como nocturnas: cine en Het Ketel Huis, música en vivo en el North Sea Jazz Club o cócteles en Proef (www.proefamsterdam.nl). Si optamos por un desayuno, el lugar obligado es De Bakkerswinkel (www.debakkerswinkel.nl): ubicado en una casita de ladrillo rojo, el café sirve maravillosos combos matutinos con pan horneado. Para horas más tardías, el parque pone manteles plastificados de cuadros a disposición de los paseantes con avidez de pic-nic.

11.00 Dentro de una bañera

Cafetería del Museo Eye, en Ámsterdam. ampliar foto
Cafetería del Museo Eye, en Ámsterdam.

Hora de ver alguno de los museos de la ciudad. Para facilitarnos la decisión, los tres más célebres —el Rijksmuseum, el Van Gogh y el Stedelijk— se encuentran juntos, en Museumplein (3). En el Rijksmuseum (www.rijksmuseum.nl), cuya complejísima rehabilitación a cargo del equipo sevillano de Antonio Cruz y Antonio Ortiz se podrá ver en abril, repararemos en que la peculiar luz de la ciudad aparece en más de un lienzo de la escuela flamenca, pero quizá nos decantemos por el Stedelijk (www.stedelijk.nl), que acaba de estrenar su flamante sede, un discutido edificio blanco proyectado por el estudio Benthem Crouwel que ya se conoce popularmente como “la bañera”. Y a tiro de piedra, la calle Peter Corneluis Hoofstraat (4), con sus boutiques de grandes marcas, sus casas deseables y su aroma a refinamiento, nos llama a recorrerla de arriba abajo.

13.00 Las nueve calles

Si Ámsterdam nos parece una ciudad cuca, más cucas nos parecerán las nueve callecitas llenas de tiendas que se encuentran al oeste de la ciudad, entre los canales Prinsengracht, Keizersgracht y Herengracht, y conocidas precisamente por ese nombre: las nueve calles (5) (De 9 straatjes; www.theninestreets.com). Hace 400 años eran el lugar de trabajo de los tratantes de pieles, de ahí sus nombres (Berenstraat: calle de los osos; Wolvenstraat: calle de los lobos), pero hoy ofrecen un condensado catálogo de opciones comerciales: de la mejor papelería de la ciudad, Cortina Papier (6) (Reestraat, 22; www.cortinapapier.nl), a la librería más moderna del continente, Mendo (7) (Berenstraat, 11; www.mendo.nl) o la crepería Pancakes! (8) (Berenstraat 38; www.pancakesamsterdam.com), que en un interior sencillo sirve enormes crepes en la mejor tradición de los Países Bajos.

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15.00 Un órgano legendario

Es casi obligatorio pasear por el Barrio Rojo (9), aunque sea para contarlo al volver a casa. Acudir de día es una experiencia más relajada, libre de grupos de borrachines demasiado numerosos. Como interesante contraste, debe visitarse la Oude Kerk (10) (iglesia vieja; www.oudekerk.nl), una de las pocas iglesias góticas de la tierra situadas en el meollo de un barrio destinado principalmente al erotismo. Edificada en 1300, es la construcción más antigua de Ámsterdam, y sus conciertos de órgano barroco son ya legendarios.

En la historia de Ámsterdam se refleja la continua lucha por ganarle terreno al agua a base de diques, de ahí que la ciudad no se entienda si no se toma un ferri para transportarse a otros barrios que ofrecen propuestas tan ineludibles como la del Eye Museum (11) (www.eyefilm.nl), el museo del cine recién inaugurado. Las vistas desde la terraza del edificio, a cargo de los arquitectos vieneses Delugan Meissl, son fascinantes, y sus proyecciones cinematográficas tienen lugar prácticamente en sesión continua.

18.00 Diez pisos de libros

A un costado de la barroca Estación Central se encuentra el ODE, un nuevo barrio diseñado sobre una isla. La joya del barrio es la nueva Biblioteca Pública Central (12) (Oosterdokskade, 143), ante la cual el mismísimo Borges se arrodillaría. En su inmenso vestíbulo siempre hay algún pianista espontáneo amenizando a los lectores. Pero para conocerla de verdad hay que animarse a subir sus escaleras mecánicas, pues los 10 pisos de esta enorme biblioteca —una de las más grandes de Europa— están llenos, cómo no, de libros, CD y DVD para disfrutar de ellos en cómodos sillones, algunos casi tumbonas. Y en el piso décimo, su bar-restaurante La Place sirve reconfortantes bebidas calientes y tartas caserísimas a precios modestos. A pocos metros encontramos el precioso auditorio Muziekgebouw (13), con su escalinata al borde del lago Ij, perfecta para mirar cómo atardece.

Auditorio Muziekgebouw, en el nuevo barrio ODE de Ámsterdam. ampliar foto
Auditorio Muziekgebouw, en el nuevo barrio ODE de Ámsterdam.

20.30 Embutidos refinados

Aunque la mayoría de los habitantes de Ámsterdam ya esté cenando (algo fácil de ver, dada la tradición calvinista de no correr las cortinas), podemos posponer nuestro plan culinario nocturno para pasear por Jordaan (14), un barrio en el que inmediatamente nos gustaría quedarnos a vivir. El campanario de Westerkerk (15), la mayor iglesia protestante de la ciudad, lo preside todo, y pronto nos entrará hambre ante el escaparate de Tromp (16) (Elandsgracht, 27; www.kaashuistromp.nl), emporio quesero del barrio. Para cenar, dos buenas opciones: Burgers Patio (17) (Tweede Tuindwarsstraat, 12; www.burgerspatio.nl), donde no sirven hamburguesas, sino sabrosas recetas franco-italianas, o Envy (18) (Prinsengracht, 381; www.envy.nl), sinónimo de refinamiento, con embutidos artesanos aderezados con lavanda, romero e hinojo.

22.30 Concierto en la iglesia

La animada plaza Leidseplein (19) y aledaños es el colmo de lo turístico, pero cerca hay lugares que merecen la pena si queremos escuchar música en directo. Paradiso (Weteringschans, 6-8; www.paradiso.nl), una antigua iglesia convertida en sala de conciertos en 1968, es uno de los lugares clásicos. Y un recién llegado al mundo de la noche glamurosa, el BoCinq (Prinsengracht, 494; www.bo5.nl) nos lanza sus cantos de sirena en forma de larguísima carta de bebidas para que nos despidamos de la ciudad de forma impecable.

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