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VIAJEROS URBANOS

Guía ‘El Viajero’ de Manila

La capital filipina es una ciudad de enormes contrastes en la que todavía quedan algunas huellas españolas

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LA CIUDAD

Manila es, por encima de todo, una ciudad de contrastes, donde se mezcla lo exótico y lo convencional, la riqueza y la pobreza, lo moderno y lo tradicional. La capital actúa como el verdadero pulmón social, artístico y económico de un país que poco a poco se va transformando y que mira con admiración la próspera economía coreana, china o japonesa. La visión, a veces surrealista, de las diferencias entre las clases sociales es evidente casi en cada barrio, donde separados por apenas unos metros conviven ricos y pobres. Barriadas enteras de precarias viviendas dejan paso a rascacielos de lujosos centros comerciales y residencias.

Si bien es cierto que la contaminación, la suciedad y el caos de una inmensa metrópolis de más de 15 millones de habitantes han dado mala fama a Manila, también se hallan sitios únicos e interesantes que visitar. A esto se le suma el espléndido carácter filipino, siempre amigable, abierto y con ganas de conocer y entablar amistad con los foráneos.

El influjo norteamericano es evidente casi en cada esquina, aunque el sello español aún está presente en cada nombre de sus habitantes, en cada calle y en cada museo, plaza o iglesia. Resulta curioso pasear entre las calles de Dasmariñas y Tetúan, ir a la primera universidad de Asia fundada por españoles (la Universidad de Santo Tomás), apearse en la estación de Pedro Gil o leer placas conmemorativas en español. Los visitantes españoles son recibidos y tratados de forma especial por el filipino debido a los múltiples recuerdos o al parentesco de sus antepasados. Todo lo dicho, unido a un sentimiento católico muy profundo y a las más de 4.000 palabras del idioma local (tagalog) que proceden del castellano, hacen inevitable las comparaciones y recordatorios a lo que una vez fue la Joya de Oriente del Imperio español en el Pacífico.

Durante las horas puntase aconseja evitar el tráfico rodado, de otra manera uno se ve envuelto en un descomunal y ruidoso atasco difícil de digerir. Lo más práctico es coger una de las tres líneas de metro que conectan la ciudad; aunque suelen llevar mucha gente, ofrecen un servicio muy regular y aceptable. El taxi es bastante económico y un trayecto medio de unos cinco kilómetros cuesta poco más de 2 euros. La opción más barata y tradicional para moverse son los jeepney, unos vistosos camiones cuyas rutas no están establecidas en ningún mapa.

A pesar de su mala imagen y reputación, la ciudad es bastante segura. Hay carteristas en los sitios con aglomeraciones, como en el metro o en los mercados, pero son relativamente escasos en comparación con otras ciudades occidentales. Prácticamente se puede pasear por cualquier distrito de Manila, incluyendo Tondo, el más relacionado con la delincuencia y el crimen organizado. Eso sí, los sitios menos frecuentados deben evitarse a altas horas de la noche.

DORMIR

  • Shangril-la Makati (0063 2 8138888, Ayala Av. corner Makati Av., Makati). Es una referencia en el corazón de Makati. A pocos pasos de la zona de centros comerciales, restaurantes y bares más frecuentados de la ciudad, se encuentra este maravilloso hotel.
  • Hotel Adriático (0063 2 318 0788 M. Adriatico corner Gen. Malvar St, Malate). Situado en el enclave turístico de Malate, goza de unas excelentes vistas a la bahía de Manila. Dispone de una coqueta piscina, así como de un gimnasio con spa bastante aceptables.
  • Sofitel Philippine Plaza (0063 2 5515555 CCP Complex Roxas Boulevard, Pasay). Este hotel se asienta sobre un exclusivo terreno junto al mar en la bahía de Manila, con unos bonitos jardines donde relajarse y contemplar el mar tumbado en sus hamacas colgantes.

También puedes dormir en:

  • Friendly´s Guesthouse (0063 24898897, 1750 Adriático corner Napkil st., Malate). Su emblema lo dice todo: “De mochileros y para mochileros”. Se trata de uno de los hostales para bolsillos económicos más populares de la ciudad. Dispone desde dormitorios de cuatro  camas hasta pequeñas habitaciones con aire acondicionado. El ambiente es muy amigable y juvenil, ideal para conocer y escuchar aventuras de otros trotamundos viajeros.

COMER

Makati acoge un extenso área de restaurantes, sobre todo en Greenbelt, donde se puede deambular por el exterior viendo las diferentes alternativas culinarias en un agradable paseo. Comer bien en Manila es fácil y económico, donde incluso los restaurantes de gama alta se convierten en accesibles para cualquier bolsillo europeo.

  • Mesa (0063 2 7280886, G/F Greenbelt 5, Legaspi st, Makati). Es una buena opción si se desea probar diferentes variedades de platos filipinos. Muy frecuentado por los manileños, ofrece una extensa gama de comida a precios muy populares.
  • Barcino (0063 2 0513250, G/F Greenbelt 5, Legaspi st, Makati). Para los nostálgicos que echen de menos la comida española, este es uno de los restaurantes más populares de la ciudad, que por la noche se convierte en un bar muy animado. Podemos deleitarnos con una tradicional tortilla o una paella típica junto con alguna tapa de calamares o un buen pulpo a feira.
  • Harbor View (0063 2 5251532, 1000 South drive, Rizal Park, Ermita). Ubicado en un terreno envidiable en la bahía de Manila es uno de los mejores sitios desde donde contemplar la legendaria puesta de sol de la ciudad. Está especializada en mariscos y aunque no sea el mejor restaurante del mundo, ni el más lujoso, vale sin duda la pena pasar allí una agradable velada y comer en su propio embarcadero.
  • Ang Bistro sa Remedios (0063 2 5239153, 1911 M. Adriatico St., Circle Malate). Este restaurante rebosa carácter y estilo en un ambiente bohemio que hace recordar épocas pasadas. Es desde hace años una referencia en la ajetreada zona de Remedios, junto con el también mítico Café Adriático situado a pocos metros.
  • Café Juanita (63 2 4031952, Unit WS-2 Burgos Circle, Forbestown Center, Fort Bonifacio). Este acogedor restaurante posee una decoración ostentosa de salón de casa plagado de telas y lámparas de luces. Los platos mezclan tendencias filipinas y occidentales que satisfacen hasta a los paladares más exigentes.

Puestos callejeros

Estar en Manila implica también comer en la calle, en alguno de los muchos puestos callejeros que hay por todas partes. Cada uno de ellos está especializado en un plato y se pueden degustar bolas de carne y pescado, tripas de cerdo y pollo, intestinos, pescado disecado o la más variada fruta tropical. Los paladares más atrevidos pueden degustar el famosísimo balut, un huevo de pato fertilizado con su embrión todavía dentro. Lo que para muchos foráneos resulta repulsivo es un alimento cotidiano para los filipinos y una delicia con alto contenido en proteínas. Los sábados tenemos una excelente alternativa en el mercado de Salcedo en Makati, donde los más apasionados por la comida se acercan a degustar diferentes platos internacionales. Se trata de un mercado al aire libre mucho más limpio y cómodo que los del resto del país, y ofrece algunos productos de comida orgánica y vegetariana.

LA NOCHE

Bares

Sin duda, las estrellas de la noche son las zonas de Makati y su vecina Fort Bonifacio. Ambos respiran un ambiente similar, muy refinado y de buen gusto. Si se desea un ambiente más tradicional o auténtico filipino, se debe acudir bien a Malate o bien a Quezón, donde grupos en vivo animan el ambiente durante toda la noche.

  • The Hobbit House (0063 2 521-76-04, M.h. del Pilar St.Corner Arquiza, Ermita). Sorprende por la inmensidad de sus instalaciones bajo una no muy frecuentada calle. Cada viernes y sábado alguna banda local se deja caer en su escenario para tocar en directo.
  • Penguin (0063 2 853 2128, 604 Remedios St , Malate). Esta espléndida casa de tres alturas acoge cada fin de semana bandas locales en directo, donde una fiel clientela mezcla de filipinos del mundo cultural y expatriados se dan cita cada viernes y sábado.
  • Skye (0063 9328567593, W High Street,The Fort). En el privilegiado distrito de Bonifacio podemos acceder a este bar situado en la inmensa azotea de un edificio de oficinas. Es restaurante de día, bar al caer la noche y club con dj para animar la terraza hasta altas horas de la madrugada.

Discotecas

  • Republiq ((0063 9175508888, Newport mall, Resort World, Pasay). Si se pregunta a cualquier manileño sobre la noche, esta será una de sus recomendaciones. Se trata de un club donde el código de etiqueta se toma muy en serio. Aquí acuden cada fin de semana las clases acomodadas de la ciudad para beber, bailar y disfrutar de un ambiente refinado.
  • Prive (Unit C, The Fort Strip, Fort Bonifacio). La que antiguamente se conociese con el nombre de Embassy, disputa la hegemonía de la noche a su rival Republiq. Cada fin de semana personas de la televisión, modelos (y aspirantes a serlo) se disputan las mesas reservadas y las salas VIP desde donde ver y ser vistos.
  • Palladium (0063 9166973890, New World Hotel, Esperanza st, Makati). Es la discoteca más recomendable si se busca un ambiente aceptable donde relacionarse y conocer gente. También es el sitio más popular para ligar en medio de la abarrotada sala de baile.
  • Time (7840, Makti av, Makati). Es una nueva opción en Makati, todavía poco conocida, con un sonido underground más alternativo y menos comercial que el resto de discotecas. Dispone de tres pisos y de una bonita terraza donde relajarse entre baile y baile.

QUÉ HACER

  • Intramuros. Se trata de la ciudad histórica de Manila, fundada en 1571 por el español Miguel López de Legazpi y casi el único reducto nostálgico de la época colonial. Como bien indica su nombre, se asienta sobre la antigua ciudad amurallada, sede del antiguo gobierno y centro económico y comercial. Lamentablemente, fue destruida al final de la Segunda Guerra Mundial por estadounidenses y japoneses. Debido a las bombas, es hoy en día una ínfima muestra de lo que fue en el pasado. Pese a todo, aún se puede visitar algunos lugares interesantes, caminar por sus más de cuatro kilómetros de murallas o visitar algunas de sus Iglesias. De entre todas ellas, la única que no fue bombardeada fue la de De San Agustín y es por tanto la más antigua de todo el país. Entre sus muros se aloja también la séptima versión de la Catedral de Manila, después de haber sido derribada por un incendio, cuatro terremotos y varias bombas.
  • El Fuerte de Santiago. El antiguo cuartel del poder militar español es actualmente un gran memorial dedicado al escritor y héroe filipino José Rizal, encarcelado aquí durante sus últimos días de vida antes de ser ejecutado por los españoles, acusado de alentar la insurrección. Su celda, sus últimas pertenencias, su último poema y sus últimos pasos grabados en el suelo, desde su celda hasta el lugar de su muerte, nos recuerdan su esencial presencia en la historia de Filipinas.
  • El parque Rizal. Es el Central Park de Manila y es donde sus ciudadanos acuden en masa para alejarse del bullicio de la ciudad, hacer deporte, cantar, bailar o simplemente pasear. Bajo el mismo lugar donde Rizal fue asesinado en medio del parque, se halla un monumento conmemorativo muy respetado. En sus alrededores hay un auditorio donde cada noche se celebran espectáculos al aire libre. En el Memorale de Manila se pueden ver fotografías de antes de la batalla de Manila, que muestran cómo era la ciudad antes del gran desastre de la Segunda Guerra Mundial.
  • El barrio Chino. Como muchas otras ciudades del mundo, Manila también cobija un barrio chino, repleto de excelentes puestos de comida, de tiendas y herbolarios, de casas de té y una infinidad de deliciosos restaurantes. Colindante se encuentra el Mercado de Divisoria, el más grande, bullicioso y agitado mercado callejero de todo el país. Se expande por multitud de calles adyacentes donde es posible encontrar cualquier cosa: fruta, comida de todo tipo (incluyendo testículos de vaca), ropa falsificada o productos electrónicos.
  • Makati. Es desde los años 70 el indiscutible distrito económico y financiero de Filipinas; representa la modernidad, el asentamiento de grandes firmas internacionales, las marcas de lujo y de numerosos rascacielos donde reside la mayoría de expatriados. Makati es próspera, ordenada y limpia. Alrededor de la estación Ayala, se encuentran hasta 11 centros comerciales que alojan una interesante y extensa variedad de tiendas, restaurantes, cines y bares nocturnos. Es también sede de algunos museos y de los mejores hoteles de la ciudad.
  • Malate-Ermita. Vecina de Intramuros y antigua residencia de las clases altas americanas y españolas, aquí se asientan la mayoría de los hoteles de rango medio de la ciudad, así como otros muchos más económicos, hechos a a medida para el mochilero. Además, es la residencia de miles de jóvenes estudiantes debido a las universidades cercanas, lo que le da un ambiente nocturno más filipino que el de su vecina Makati. También se  encuentran aquí diversos museos, entre ellos el Museo Nacional y un impresionante Aquarium, así como infinidad de karaokes y un distrito rojo en el que destaca el ambiente de la calle Remedios, donde varios locales y restaurantes de estilo bohemio se mezclan con bares de diseño y gogós al más puro estilo tailandés. Situada en la bahía de Manila, miles de personas se acercan cada atardecer para ver la impresionante puesta de sol.

Alrededores

  • La isla de Corregidor. Está situada a apenas media hora de la bahía de Manila, y se llega tras una idílica travesía. Esta isla ha sido escenario de innumerables batallas. Hoy en día, monumentos, museos y cementerios nos recuerdan la historia de la que fue una de las islas mas bombardeadas en la segunda guerra mundial.
  • Volcan Taal. A tan solo una hora y media se encuentra este curiosísimo paraíso natural. En medio de un lago hay una isla en el que destaca un volcán, en cuyo cráter se encuentra otro lago. Sin duda se trata de un destino indispensable para aquellos que visitan Manila. Cerca se pueden encontrar cataratas y ríos pantanosos que fueron escenario de la película Apocalypse Now,de Francis Ford Coppola.
  • Volcan Pinatubo. Diariamente salen desde el centro de la ciudad autocares para visitar este mítico volcán, que entró en erupción en 1991, provocando casi un millar de muertos y una humareda de proporciones gigantescas. Una parte de la ascensión se realiza en un coche todoterreno, atravesando un paisaje lunar, y otra parte se cubre a pie (menos de una hora), hasta alcanzar la cima. El cráter nos recompensa con un lago donde además de contemplar las magníficas vistas uno puede darse un chapuzón.

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