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VIAJEROS URBANOS

Mi salón, un restaurante

La web Eatwith.com permite reservar mesa en casas particulares cuyos propietarios han convertido en improvisados restaurantes

Se trata de un proyecto creado en Israel que llega ahora a España

Una comida en una casa de particulares anunciada en el portal eatwith.com.
Una comida en una casa de particulares anunciada en el portal eatwith.com.

“No es la comida, que también, sino sobre todo la experiencia. Eso es con lo que se queda la gente después de haberlo probado”, explica apasionadamente Guy Michlin, uno de los dos socios que conforman Eatwith.com, una idea que comenzó aquí en Israel y que ahora desembarca en España. A medio camino entre la experiencia culinaria y las citas a ciegas, la notoriedad adquirida por esta joven empresa ha sorprendido incluso a sus emergentes creadores, quienes no esperaban tan buenos resultados en los menos de cinco meses que lleva abierta en Israel.

Creada, según las palabras del propio Michlin, tras unas vacaciones en Grecia en las que no pudo salir del circuito de restaurantes comerciales y “de baja calidad” a los que se ven abocados muchos turistas, decidió que había encontrar una solución. Dicho y hecho. A las pocas semanas, y bajo el influjo del todo poderoso start-up israelí, tuvo la idea definida: involucrar a gente local que por un determinado precio ofreciese servicios de comida de calidad en sus domicilios, y que estos pudiesen ser contratados a través de una página web.

Así es como conoció a Gil Ackerman, un joven cocinero israelí de 29 años que hasta que pueda abrir su propio restaurante ofrece cenas en su domicilio a través de Eatwith.com. “Para mí es perfecto”, explica mientras termina de preparar la cena junto a dos amigos que han venido a ayudarle a preparar un menú vegano de cinco platos, "me sirve para formarme y para ver cómo reacciona la gente con mis recetas". "La cercanía con el cocinero que se consigue aquí es impensable en un restaurante”, cuenta mientras no deja de saludar a los invitados que van llegando al evento. Hasta un total de 14 personas, muchas de ellas desconocidas entre sí, van acercándose a la mesa central que ha preparado Gil para servir los platos. Michal Pereg, israelí de 38 años, es uno de los comensales esta noche. “Me ha encantado el concepto”, cuenta mientras degusta unos gnoquis veganos, “al principio se hace raro porque no conoces a nadie. Sin embargo, al cabo de un rato, ya estás hablando con todo el mundo y el ambiente es muy bueno. Está muy bien por la comida, pero también porque conoces a gente y puedes hacer contactos”, añade.

Comida de calidad, productos sanos y frescos y buena predisposición son los requisitos básicos que la empresa exige a todos aquellos que quieran formar parte del proyecto como anfitriones. De hecho, lo más importante para los creadores de la idea es que los cocineros, además de saber elaborar comidas, tengan ganas de relacionarse, que demuestren interés por los comensales y que no se vean movidos únicamente por la retribución económica.

En España, la compañía se instaló hace un par de semanas y, de momento, solo ofrecen sus servicios en la zona de Barcelona. Sin embargo, esperan poder extenderse por todo el país lo antes posible. Con precios que rondan entre los 25 y los 50 euros por comensal, ya cuentan con una veintena de anfitriones españoles. Camila Loew, argentina residente en la ciudad condal, ha sido una de las primeras: “Lo conocí a través de Facebook y me pareció una idea genial. La gente está harta de caer en las trampas turísticas gastronómicas que en Barcelona son ya tan comunes”, explica desde allí. “Me decidí a hacerlo porque me encantaría viajar como invitada en otras ciudades del mundo. Y es que prefiero mil veces comer en una casa con una familia que caer en un restaurante malo, en el que sueles terminar por falta de conocimiento”.

Pensado en un primer momento para turistas de paso, la experiencia previa en Israel ha demostrado que Eatwith.com no es solo para gente que está en la ciudad por un corto periodo de tiempo. Cada vez son más los clientes locales que se sienten atraídos por una idea que, ante la falta de publicidad, basa su éxito en la mejor de las campañas de marketing, el boca a boca.