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VIAJEROS URBANOS

Núremberg en 48 horas

Una tarjeta para turistas ofrece acceso ilimitado al transporte público y museos durante dos días por 23 euros

La plaza Tiergärtnertor, junto a la parte noroeste de la muralla medieval de Núremberg. Ampliar foto
La plaza Tiergärtnertor, junto a la parte noroeste de la muralla medieval de Núremberg.

Hay que ser muy rápido para visitar una ciudad en dos días. Y más rápido aún si, como en el caso de Núremberg, hay que superar una muralla medieval y pasear por angostas galerías a 16 metros bajo tierra; aprender la historia del partido nazi y visitar la casa del más famoso pintor renacentista alemán; comer una de las auténticas salchichas Bratwurst y atravesar una plaza capaz de albergar uno de los mercados navideños más visitados del mundo; subir a una torre de los sentidos y recorrer una calle decorada con los 30 artículos de los Derechos Humanos en columnas; cruzar por encima de un viejo canal y saber el método de un gran sombrerero; contemplar algunas de las mejores obras del arte moderno y beber medio litro de cerveza ecológica que cumpla con la ley de pureza bávara; o divertirse con los juguetes más emblemáticos de la historia y saltar por las escaleras de un castillo imperial.

Con todo, si uno no es lo suficientemente rápido, en Núremberg siempre puede usar autobuses, metros, trenes y tranvías. Una de las propuestas más interesantes de la Oficina de Turismo de Núremberg es una tarjeta que por 23 euros da acceso ilimitado al transporte público y entrada libre a todos los museos durante dos días

Tienes 48 horas para pasar de un lado a otro de la muralla que rodea el casco antiguo y ver una larga lista de sorprendentes museos, además de los lugares más emblemáticos de una de las ciudades más importantes de la región de Baviera. Y si sobra tiempo, uno puede elegir entre más de una decena de teatros y cabarés, asomarse al Jazzstudio, coger energías comiendo algo típico en el número 6 de Rathausplatz, entrar y salir de las tiendas de moda y las de no tan de moda, correr por los parques en verano y, si es invierno, disfrutar de la nieve, visitar galerías de arte donde exponen los nuevos talentos de Franconia, desmayarse en un hotel cerca de los bosques o con vistas a la Plaza Mayor, y dejarse caer por los locales nocturnos donde bailar con un buen cóctel. Si escoges el garito adecuado, existe la posibilidad de que te salga gratis, si la moneda que lance el camarero cuando se lo pidas cae por la cara verde. Si es la roja, pagas.

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