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VIAJEROS URBANOS

Cine para sibaritas en São Paulo

Esta ciudad brasileña se ha especializado en salas de lujo, con entradas por 25 euros y cartas de palomitas con sabor 'gourmet'

En la nueva sala 4D del centro comercial JK Iguatemi el sillón se mueve y se hace sentir al espectador sensaciones relacionadas con lo que ve en la pantalla.
En la nueva sala 4D del centro comercial JK Iguatemi el sillón se mueve y se hace sentir al espectador sensaciones relacionadas con lo que ve en la pantalla.

Acababa de comenzar la película cuando un dibujo animado estampó una bola de nieve en mi nuca. A mi alrededor, un vendaval y una decena de niños con gafas que parecían entender aquello como algo normal. Se me cayó el bolígrafo del susto y cuando me agaché a recogerlo comprobé que mi asiento era una especie de toro mecánico que simulaba sobrevolar el paisaje en tres dimensiones que aparecía en la pantalla. Era la única que se reía, de mi propia ignorancia, claro.

São Paulo, que ya tiene el honor de ser la cuarta ciudad más cara para ir al cine, según la consultora Euromonitor, acaba de colocarse un nuevo galardón: el lujoso centro comercial JK Iguatemi ha abierto sus puertas en la zona oeste (Av. Presidente Juscelino Kubitschek, 2041; Vila Olímpia) con la primera sala 4D del país.

Por 25 euros los asientos se inclinan como el trineo de Papa Noel antes de dar un frenazo y una brisa helada te envuelve para transportarte a una tempestad del polo norte. Vuelas con el colibrí y corres con el conejo. La bola de nieve apenas fue un soplido del reposacabezas.

El cine también tiene salas VIP a 21 euros la sesión. Así que antes de los tráilers uno se sienta en un cómodo sillón de piel italiana, se reclina hasta 180 grados y descifra una carta con vinos importados de 200 euros y palomitas aderezadas con aceite de trufas. Solo hace falta apretar un botón y un camarero se acercará con la diligencia que caracteriza al servicio en esta ciudad: reverencia de cabeza y sonrisa eterna. No es fácil escoger ni las palomitas: seis sabores gourmet que pueden “harmonizarse con la ligereza de los mejores aceites” de trufas, aceitunas negras, limón o albahaca.

El vino de 200 euros es un Finca Flichman Parcela 26 argentino con “notas de vainilla y final persistente”, del que solo se rellenaron 1.438 botellas; el oloroso cóctel de seis gambas servido en un cuenco de cristal, confeccionada por la artista Rossana Gobbi, está a años luz de un menú de cine de perritos calientes y Coca Cola.

São Paulo, que se perfila con ostentación y miseria, se ha especializado en cines de lujo y, con 18 salas, tiene la mayor oferta de Brasil. En el Cinemark del centro comercial Cidade Jardin, el menú está firmado por la chef Morena Leite que ofrece un canutillo de pato harmonizado con vino francés por 70 euros o un sándwich de pollo con mostaza, también combinado con vino, por 45 euros. La idea debe encantar al público porque la empresa ha abierto otras cinco salas, una de ellas en el Shopping Tamboré.

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