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Piedras renacentistas

PARADOR DE ARGÓMANIZ, en un viejo palacio cerca de Vitoria

Parador de Argómaniz, cerca de Vitoria. Ampliar foto
Parador de Argómaniz, cerca de Vitoria.

Casi con lupa hay que buscar los restos de aquel palacio renacentista que Juan de Larrea, ministro de Felipe IV, se hizo construir en las proximidades de Vitoria. El añadido de su última reforma lo ha desfigurado por completo, y ya ni siquiera cabe divisar desde el altozano en que se enclava las cresterías blancas de Sierra Gorbea, el pantano de Ullibarri Gamboa y la tersa llanura alavesa. Queda la apariencia austera, una amplitud de espacios antes negada al alojamiento, algunos salones, escaleras y recodos nobiliarios, así como la primitiva fachada del siglo XVII, ahora convertida en fondo de escenario para la terraza y los jardines traseros.

Puntuación: 6
Arquitectura 5
Decoración 6
Estado de conservación 8
Confortabilidad habitaciones 7
Aseos 7
Ambiente 3
Desayuno 6
Atención 8
Tranquilidad 7
Instalaciones 5

Larrea, que también fue miembro del Real Consejo de Hacienda, legó el palacio a su hijo, caballero de la Orden de Calatrava, miembro del Consejo de Indias y Secretario de Carlos II. Más tarde, Napoleón estableció aquí su campamento desde el cual planeó el asalto a Vitoria. Como parador nunca mereció la predilección del turismo internacional, aunque las empresas del País Vasco lo escogían por su tranquilidad, aislamiento y excelente comunicación.

Fachada del Parador de Argómaniz. ampliar foto
Fachada del Parador de Argómaniz.

Estas virtudes persisten en la actual instalación, que ha corregido el desgaste de la anterior tanto en las zonas comunes como en las habitaciones. Ahora todo aparece nuevo, reluciente, más confortable y más luminoso. Gracias a ponerse por montera el rigor arquitectónico del viejo palacio, el anexo moderno abre al exterior grandes balconadas desde las cuales se deslizan visillos y cortinas en tonos neutros para facilitar el paso de la luz. El ambiente resulta, sin embargo, impersonal. Práctico y funcional, como el de cualquier hotel urbano de cadena. ¡Qué desilusión para la clientela natural de Paradores!

Parador de Argómaniz

  • Categoría oficial: cuatro estrellas.
  • Dirección: Carretera N-1, kilómetro 363. Argómaniz (Burguelu, Álava).
  • Teléfono: 945 29 32 00. Fax: 945 29 32 87.
  • Internet: www.parador.es.
  • Instalaciones: jardín, salón, 4 salas de reuniones (270 personas), bar, terraza, cafetería y restaurante.
  • Habitaciones: 53 dobles.
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados; animales domésticos, prohibidos.
  • Precios: desde 75 euros, IVA incluido; desayuno, 12 euros + 10% IVA.

Los buenos detalles asoman en la parte de atrás. Intacto se conserva el viejo zaguán con sus columnas macizas, sus capiteles de volutas y los muros de sillería. También con sillares se abren dos puertas que llevan a una salita de estar austera. Irreverente nos parece el bar que media entre ellas, con la barra ensartada en las jambas renacentistas. Arriba, menos mal, la reforma respetó el bajo cubierta, con lo que el restaurante es hoy el joyel palaciego, con todo el entramado de viguería a la vista.

Se come razonablemente. Igual que se desayuna a prueba de hambrientos y de paladares exigentes. Aquí, como en el resto de instalaciones, oficia una plantilla generosa, diligente y con iniciativa. El servicio, y no la arquitectura, es el punto fuerte de esta casa.

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