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VIAJEROS URBANOS

Lecciones desde Ámsterdam para pedalear bajo la lluvia

Aquí no se bajan de la bici porque llueva, pero si saben cómo protegerse del agua

La precipitación anual media alcanza los 915 milímetros. Ampliar foto
La precipitación anual media alcanza los 915 milímetros.

En una ciudad con una precipitación anual media de 915 milímetros y un promedio de entre 190 y 210 días lluviosos al año (unos 18 por mes), se puede decir que la lluvia es casi nuestro pan de cada día. El mes con el clima más seco es marzo y, sorprendentemente, el más lluvioso es agosto. Dichos como "en abril aguas mil” no tienen sentido en un país en el que el tiempo no se puede prever con más de tres días, y en el que en una misma jornada puede granizar, llover, salir el sol y nevar. Aquí un dicho más común es “april doet wat hij wil”, que viene a traducirse como “abril hace lo que le da la gana”, y que en realidad se puede aplicar a todos los meses del año, incluso los de verano.

Pero al mal tiempo buena cara o, al menos, buenos accesorios. Nada puede hacer uno contra la lluvia en Ámsterdam excepto protegerse de ella y alegrarse por las plantas. Aunque parezca que vas siempre con una maleta a cuestas, vale la pena armarse de capas, como un cebolla, para al menos llegar a tu destino seco. Un destino al que normalmente llegamos en bicicleta. Realmente en Ámsterdam no tener bicicleta es casi impensable y la batalla contra la lluvia se vuelve algo muy personal, tanto a nivel económico como de gustos.

En otras ciudades en las que el garaje esta debajo de casa, en las que el coche es el medio de locomoción más usado y en las que aparcar cerca del trabajo es sencillo y barato probablemente  no pensaríamos en coger la bicicleta en un día lluvioso. Pero en Ámsterdam, al menos en el centro, los garajes son contados, los permisos de aparcamiento para residentes escasos (uno por familia), la hora de aparcamiento asciende a 4,40 euros por hora y un ticket diario puede rondar de 26,40 a 39,40 euros, según la zona.

En España para protegernos de la escasa lluvia bastaría con un buen paraguas, que ya es un engorro llevar a cuestas, pero en Ámsterdam nos cargamos de accesorios, y no solo para nosotros, sino incluso también para nuestras bicicletas.

Accesorios para el ciclista

Chubasquero: Los hay de todos los precios, desde los más asequibles de Zeeman en cualquier color por 1,99 euros, o de mejor calidad por 6,99, pasando por las múltiples opciones de los mercados que rondan de los 10 a los 20 euros. A la hora de comprar hay que preguntar y asegurarse de que en realidad son impermeables, porque muchos no lo son y a la primera de cambio estás calado hasta los huesos.

Pantalón impermeable: Nada hace un chubasquero sin un pantalón. Cuando pedaleas, por muy largo que sea el chubasquero, al levantar las piernas el agua va resbalando y acaba mojándote. Con vaqueros es un suplicio, así que, pantalón impermeable. Los más exagerados también optan por los protectores de zapatos y katiuskas.

Protectores de zapatos: Las botas de goma tan de moda desde hace dos años son en Ámsterdam un calzado habitual para el día a día. También está la opción de las fundas de zapatos, con velcros que se ajustan a cualquier tipo de calzado.

Accesorios para la bicicleta

Funda para el sillín: Aquellos días en los que no llueve mucho y no es necesario el pantalón de protección resulta practico llevar la funda de asiento para la bicicleta. Cuando los sillines se desgastan acaban conviertiéndose en esponjas. Basta una rayadura o un agujero para que el agua entre en el asiento y se acaben mojando los pantalones.

Bolsas impermeables para llevar los documentos: Las bolsas de piel y sintéticas ya hacen su labor, pero una buena bolsa impermeable no está de más.

Paraguas rectangulares en contra del viento con la parte delantera más corta. Son especiales para poder montar en bicicleta y poder luchar contra las ráfagas de viento que acaban volviendo cualquier paraguas del revés.

Estos son los accesorios más habituales, pero hay mucho más, como los guantes impermeables, los elásticos para los bajos de los pantalones, los muchos diseños de chubasquero... El objetivo es seguir pedaleando por mucho que llueva.

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