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VIAJEROS URBANOS

El volcán de Filipinas con una isla dentro

El pequeño cráter activo de Taal está a solo 50 kilómetros de Manila

Desde 1572, se han contabilizado 33 erupciones del volcán Taal, la última en 1977. Ampliar foto
Desde 1572, se han contabilizado 33 erupciones del volcán Taal, la última en 1977.

El volcán Taal es uno de los destinos más populares para aquellos que acuden a Manila, en la isla de Luzón. El entorno en el que se sitúa este espacio resulta realmente peculiar: el volcán es a su vez una isla situada dentro de un lago, pero luego dentro de su propio cráter alberga otro lago, donde hay una nueva isla volcánica. 

Situado a solo 50 kilómetros de Manila, en Batangas, su visita resulta obligada. El Taal se encuentra en la cadena de volcanes del Anillo de Fuego del Pacífico y a veces se refieren a él como el volcán activo más pequeño del mundo. Desde 1572 se han contabilizado 33 erupciones, habiéndose registrado la última en 1977. En el pasado causó muchos muertos, pero hoy en día constituye un tranquilo lugar lleno de belleza y armonía. De hecho, pese a la prohibición de asentarse en la isla, centenares de familias viven en sus laderas, ya sea del turismo, de la pesca en el lago o de las excelentes cosechas que produce la fértil tierra volcánica.

Para acceder al volcán bastan apenas 20 minutos de travesía en barca. Una vez en la isla se puede alquilar un guía con caballo. Hay diferentes senderos que llegan a la cima, aunque solamente uno está señalizado, el más popular de todos. En realidad, no se necesita guía para la ascensión, pero el corto trayecto se hace duro debido al fuerte calor y la ausencia de vegetación. Se requieren unos 45 minutos para alcanzar el cráter, desde donde se puede contemplar el magnífico lago, con un color verdoso que delata la presencia de ácido sulfúrico.

Existen otras rutas que bordean el cráter, más desconocidas e interesantes, pero también más exigentes. Desde el embarcadero, se puede rodear el cráter por el oeste o el este, lo que evita el circo turístico instalado en la ruta tradicional, que incluye incluso la práctica del golf. Se recomienda llevar suficiente agua (tres litros por persona), ya que una vez iniciada la travesía no hay lugar apenas donde refugiarse del abrasador sol. El trayecto del Este es sin duda más aventurero y duro (casi 2 horas), pero tiene como recompensa el acceso al lago para disfrutar de un agradable baño. Desde el cráter, se contemplan las columnas de vapor que recuerdan que el volcán puede volver a rugir en cualquier momento.

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