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VIAJEROS URBANOS

La noche de las velitas en Colombia

Esta fiesta popular que abre la temporada navideña en este país es la que más se celebra de todo el año

Cada familia decora la entrada de su casa con velas y faroles de colores. Ampliar foto
Cada familia decora la entrada de su casa con velas y faroles de colores.

En la noche del 7 al 8 de diciembre, toda Colombia se ilumina con el brillo de millones de faroles de colores en la llamada Noche de las Velitas, una festividad popular de origen religioso que marca el inicio de la temporada navideña. Cada familia decora la entrada de su casa con un buen número de velas y faroles de colores, las plazas se llenan de gente, los cielos se engalanan con fuegos artificiales y los niños formulan sus deseos acompañados de padres y familiares. También en Valledupar, capital del departamento del Cesar y cuna del vallenato.

En Bogotá, 87.000 personas (según datos del Instituto Distrital de Recreación y Deporte de la capital) convirtieron este año la céntrica plaza de Simón Bolívar en un mar de puntos de luz, coronado por un árbol de navidad de 14 metros de altura. Se trata de una festividad cuyos orígenes se remontan a la época colonial, cuando el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Y aunque continúa teniendo un marcado carácter religioso, da también paso a la noche más festiva del año, donde la rumba (fiesta) se extiende desde pasada la medianoche hasta, en ocasiones, bien entrado el día siguiente. En Año Nuevo, por ejemplo, no se acostumbra a salir hasta tan tarde.

Es noche cerrada y Lina lleva de paseo a su pequeño Christian, de tan solo siete meses, que vive su primera Noche de las Velitas. Aunque aún es demasiado joven para entender las celebraciones, sin duda se siente fascinado desde su sillita por los seis faroles de colores que su madre ha puesto, como cada año, a la entrada de su casa: “Pido un deseo por cada miembro de mi familia”, comenta mientras en sus ojos se refleja el brillo de las velas. Las mismas que, a no mucha distancia, llevan en volandas la ilusión de cuatro niños, arrodillados junto a tres temblorosas velas protegidas del viento por un maltrecho plástico rojo, verde y morado. “Son del año pasado, por eso están así”, comenta uno de ellos.

Aquí, en Valledupar, como en gran parte de la zona costeña, la mayoría de las velas hacen su aparición alrededor de las doce de la noche, aunque en otras zonas del interior suelen ser más tempraneros. La expectación de los más pequeños, que también se acuestan esta noche más tarde, da paso a una celebración que baña de vallenato, whisky Old Parr y ron las casas y calles de la capital del Cesar hasta mucho después del amanecer. Y aunque casi todos disfrutan del ambiente festivo sin demasiados incidentes, no siempre es así. En Bogotá, este año la Policía tuvo que intervenir en 904 peleas nocturnas (eso sí, un centenar menos que el año anterior, según informa El Tiempo), se produjeron cinco homicidios (10 menos que en 2011) y se incautaron 85 kilos de pólvora.

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