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Nepal, incienso y adrenalina

Desde un salto al vacío de 160 metros sobre la garganta de Bhote Kosi, al lugar exacto donde nació Siddharta Gautama, Buda, hace 2500 años

'Sadhus' en el templo hindú de Pashupatinath, Nepal. Ampliar foto
'Sadhus' en el templo hindú de Pashupatinath, Nepal.

Nepal es el techo del mundo, y tanto en lo humano como en lo divino, es algo que asegura experiencias de alto (o altísimo) nivel. Espiritualidad y aventura son las dos caras de un país al que lo mismo acuden amantes de la aventura extrema para conseguir una dosis de adrenalina pura, como personas en busca de armonía y un poco de paz de espíritu.

Altitud y adrenalina

Nepal es uno de los mejores destinos del mundo para actividades al aire libre: ascensiones a ochomiles, alpinismo, escalada en hielo, bicicleta de montaña, rutas de trekking, rafting o tirolinas de vértigo. Nepal lo tiene todo (y por menos dinero que en otros países).

01 El ‘puenting’ definitivo

'Puenting' de 160 metros sobre la garganta de Bhote Kosi, en Nepal, cerca de la frontera con Tíbet. ampliar foto
'Puenting' de 160 metros sobre la garganta de Bhote Kosi, en Nepal, cerca de la frontera con Tíbet.

En el Valle del Katmandú en la carretera de Kodari, el Last Resort propone un salto al vacío de 160 metros, en la garganta de Bhote Kosi. Está considerado uno de los más altos del mundo y el eco de los gritos de los viajeros en caída libre se escucha por todo el valle.

Como si no bastara con tener el puenting más alto de Asia, las mentes perversas del Last Resort, han ideado el columpio, una vertiginosa caída libre de ocho segundos seguida de un balanceo al estilo Tarzán y de tres o cuatro movimientos pendulares a lo largo de la garganta. El salto cuesta 65 euros e incluye transporte de ida y vuelta desde Katmandú (o 58€ sin transporte). Por 15 euros se puede hacer un alarde de sentido común y limitarse a presenciar cómo saltan los demás. El precio incluye almuerzo, que por suerte se sirve después del salto.

www.thelastresort.com.np

02 Cañones de vértigo

Descenso de cañones en el valle de Lamjung, Nepal. ampliar foto
Descenso de cañones en el valle de Lamjung, Nepal.

En esta misma zona cercana a la frontera del Tíbet, se puede probar también el descenso de cañones o barranquismo, emocionante actividad que combina rápel, escalada, deslizamientos y hasta natación. Se practica en los cañones y cascadas cercanos al Last Resort y al Bordelands Resort, éste último escondido en un meandro del río Kosi, a 97 kilómetros de Katmandú.

Ambas empresas ofrecen salidas de dos días (por unos 100 dólares), o una combinación de dos días de barranquismo con dos de rafting por el Bhote Kosi por 200 euros.

Atención: durante el monzón no se puede practicar barranquismo.

03 Ríos poderosos y rafting para todos

'Raftign' en el río Sun Kosi, Nepal. ampliar foto
'Raftign' en el río Sun Kosi, Nepal.

Nepal es también uno de los principales destinos del mundo para practicar rafting y kayak. El río Bhote Kosi, alimentado por las aguas que bajan de los picos del Himalaya, permite hacer descensos en unas aguas bravas que vienen directamente del Tíbet. Aún mejor son las aventuras de varios días que se pueden hacer por los ríos Karnali, Tamur y Sun Kosi, recorriendo algunos de los rincones más remotos de Nepal. Hay zonas de estos cauces que parecen verdaderas montañas rusas acuáticas y otras, más serenas, a través de la jungla, que terminan con una noche bajo las estrellas acampando en playas de arena impoluta. Si preferimos un trayecto más corto combinado con unas posibilidades excelentes para observar fauna, recomendamos la ruta de 2-3 días de Mugling al Parque Nacional de Chitwan, o un recorrido de un día por el río Geruwa, cerca del Parque Nacional de Bardia.

Las mejores épocas para practicar rafting y kayak son de septiembre a principios de diciembre y de marzo a principios de junio. En la web de la Nepal Association of Rafting Agents aparecen los listados de empresas que ofertas dichas actividades, con descripciones de rutas fluviales y otros datos.

04 Volando sobre el techo del mundo

Vuelo en parapente sobre la ciudad de Pokhara, Nepal. ampliar foto
Vuelo en parapente sobre la ciudad de Pokhara, Nepal.

Elevarse a casi 800 metros, rodeado de rapaces del Himalaya con el Annapurna nevado de fondo es una experiencia única. El parapente permite sobrevolar Pokhara en tándem y gozar de vistas increíbles del Machhapuchhare y el macizo de los Annapurnas. Sólo se pueden practicar con buen tiempo, entre octubre y abril, ya que la entrada del monzón imposibilita los vuelos. En la zona hay muchas agencias especializadas, que suelen ofrecer vuelos de 20 o 45 minutos (entre 80 y 120 euros, respectivamente).

Los que busquen algo realmente excepcional, pueden probar la paracetrería, inventada por el halconero británico Scott Masson (www.parahawking). Es exclusiva de Pokhara e imprescindible para los que buscan emociones fuertes y admiran a las rapaces. Combina la cetrería con el parapente, es decir, que se adiestra a las aves de presa para guiar a los parapentistas hasta las mejores corrientes térmicas. Como recompensa, al tocar el silbato, las aves aterrizan en el brazo extendido y enguantado del parapentista, que las alimenta en pleno vuelo. Los vuelos de paracetrería con acompañante se organizan a través de Blue Sky Paragliding y una parte del importe del precio se destina a financiar proyectos de conservación de aves rapaces en Nepal.

05 Preparados para subir un 6000

Un alpinista en la arista cimera del Island Peak (6189 metros), en Nepal. ampliar foto
Un alpinista en la arista cimera del Island Peak (6189 metros), en Nepal.

El Himalaya es la meca del alpinismo, pero también el lugar perfecto para aprender lo esencial en el manejo de cuerdas y crampones antes de coronar un pico de 6000 metros (como mínimo). Si el viajero quiere dar el salto del senderismo al alpinismo, puede hacer un breve curso de técnicas alpinas en uno de los picos de Nepal considerados más accesibles: varias empresas los organizan en la región de Solu Khumbu y se pueden realizar durante una excursión organizada. Ente las opciones más populares, está el curso de seis días con ascenso al Island Peak (conocido como Imja Tse, de 6189 metros) desde el campo base de Chhukung, o la propuesta de hollar la falsa cima del Lobuche (6119 metros), un ascenso de mayor dificultad técnica, que requiere dos días de entrenamiento. Hay salidas en noviembre y de mediados de abril a mediados de mayo.

Otra montaña de la región del Everest es el Mera Peak (6476 m), que supone más senderismo que alpinismo, aunque es el más alto de los accesibles. La travesía desde Lukla dura un mínimo de 15 días e incluye el ascenso al collado de Mera La (5415 metros), donde comienza la ascensión. El precio de las travesías incluye permisos, material, guías, alojamiento en tienda y comida. Los grupos suelen ser de 6 a 8 personas y para hacerlo solo hay que contactar con alguna de las muchas empresas de Katmandú que organizan ascensos.(www.alternativenepal.com, www.climbhighhimalaya.com, www.namasteadventure.com, entre otras)

Silencio e incienso

La otra cara de tanta actividad extrema es la espiritualidad, y aquí, en Nepal, resulta fácil encontrarla. Uno de los mayores atractivos del país es la fascinante mezcla de hinduismo y budismo tibetano: desde lagos sagrados a pequeñas capillas llenas de flores en los cruces de carreteras. Lo espiritual imbuye todos los aspectos de la vida nepalí.

01 Meditar en la cuna de Buda

Monjes budistas durante una oración en Lumbini, Nepal. ampliar foto
Monjes budistas durante una oración en Lumbini, Nepal.

El peregrinaje a Lumbini, lugar de nacimiento de Buda, es uno de los grandes viajes espirituales del subcontinente. Se puede visitar el lugar exacto donde nació Siddharta Gautama hace 2500 años (redescubierto hace solamente un siglo) y recorrer la colección de templos construidos por las naciones budistas vecinas. Pero quizá la opción más sugerente sea encontrar un lugar tranquilo, abrir un libro sobre budismo y meditar sobre la naturaleza de la existencia. Hay pocas experiencias viajeras más profundas que esta.

02 Poner una vela a Buda en Bodnnath

Un monje budista enciende velas en un templo de Bodnath, en Katmandú (Nepal). ampliar foto
Un monje budista enciende velas en un templo de Bodnath, en Katmandú (Nepal).

El pueblo de Bodhnnath es el centro de la comunidad tibetana en Nepal y alberga la estupa más grande de Asia, una espectacular cúpula blanca rematada por una aguja. Los peregrinos recorren cientos de kilómetros para acudir a ella. Igual de fascinantes son las calles circundantes, repletas de monjes de cabeza rapada y togas granates, monasterios tibetanos y tiendas que venden rodillos de plegarias e incienso. Al anochecer, se puede ver a los peregrinos tibetanos encendiendo velas de mantequilla, recorriendo la estupa en su kora (circunvalación ritual) diaria. Bodhnnath es uno de los pocos lugares del mundo donde la cultura budista tibetana carece de restricciones. Dicen que no hay ningún lugar comparable a éste para los que buscan la auténtica espiritualidad.

03 Budismo tibetano en Kopan

El monasterio de Kopan, al norte de Bodhnnath (Nepal). ampliar foto
El monasterio de Kopan, al norte de Bodhnnath (Nepal).

El Monasterio de Kopan es uno de los mejores lugares de Asia para aprender sobre budismo tibetano y meditación, o para hacer un pequeño retiro. Kopan se encuentra en una colina al norte de Bodhnnath y fue fundado por el lama Thubten Yeshe, que murió en 1984, lo que llevó a una búsqueda de su reencarnación por todo el mundo. Un joven español, Osel Torres, fue declarado el lama reencarnado, lo que inspiró la película de Bernardo Bertolucci El pequeño Buda. El lama Tenzil Osel Rinpoche ya no vive aquí, pero los visitantes son bienvenidos y mucha gente acude al monasterio para estudiar psicología y filosofía budista. Hay cursos sobre fundamentos de la meditación y budismo tibetano de siete o diez días, muy populares y a precios razonables, y cada mes de noviembre se organiza un curso (muy concurrido) que dura un mes, seguido de un retiro opcional de siete días. Cuesta unos 430 dólares.

www.kopan-monastery.com

04 Practicar yoga en Katmandú o Pokhara

Sesión de yoga en el centro Pranamaga Yoga, en Katmandú (Nepal). ampliar foto
Sesión de yoga en el centro Pranamaga Yoga, en Katmandú (Nepal).

En Katmandú se puede aprender y practicar en centros como Ananda Yoga Center, en Satungal, situado en un extremo del valle y con vistas al Mataritha Village. Está a solo ocho kilómetros al oeste de Katmandú y es un centro sin ánimo de lucro que ofrece cursos de hatha yoga y formación de profesores. Otro centro recomendable en la capital es Pranamaga Yoga, cuyos dueños, hartos de tantos profesores contorsionistas en taparrabos, decidieron crear un entorno moderno y cómodo para quien quisiera practicar yoga. Las clases se dan en el restaurante 1905, cerca de Thamel, y en Patan, frente al Moksh Live, por las mañanas y al atardecer; se imparte desde power yoga y Pilates a cursos de formación para profesores.

En Pokhara también hay muchos centros recomedables, como el plácido Gandem Yiga CHopen Meditation Centre, que organiza cursos de tres días de meditación y yoga que empiezan cada viernes.

www.pokharabuddhistcentre.com

05 Los ‘ghats’ del sagrado río Bagmati

‘Ghats’ del sagrado río Bagmati, en Pashupatinath, Katmandú (Nepal). ampliar foto
‘Ghats’ del sagrado río Bagmati, en Pashupatinath, Katmandú (Nepal).

Pashupatinath, el principal templo hindú de Nepal, se alza a orillas del sagrado río Bagmati. Sus ghats crematorios atraen a santones de todo el subcontinente, que conviven con un bullicioso mercado de puestos de artículos religiosos donde se pueden comprar caléndulas, prasad (ofrendas), incienso, cuentas de rudraksha, caracolas, imágenes de deidades y templos hindúes, tika en polvo con los colores del arco iris, lingams de cristal, reproducciones del Monte Meru y demás parafernalia.

Pashupatinath atrae a sadhus y devotos de Siva de todo el subcontinente y muchos nepalíes eligen los márgenes del río sagrado para ser incinerados. Incluso los reyes de Nepal solían visitar el lugar antes de emprender un viaje importante. Los no hindúes no pueden entrar en el templo principal, pero el complejo de santuarios sivaítas, los lingams y ghats que lo rodean son realmente fascinantes y muy fotogénicos. Se puede visitar Pashupatinath en una excursión de medio día desde Katmandú, y seguir después hacia Bodhnath. Los mejores momentos para visitar el complejo son a primera hora de la mañana o alrededor de las 18.00, durante la oración de la tarde.

Esta información sobre Nepal puede ampliarse en la guía Lonely Planet de Nepal que acaba de ser publicada en España (noviembre 2012. 3ª edición).

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