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Dormir

Olivos y diseño

CASTELL DE LA SOLANA, un hotel campestre en el alicantino valle del Pop

Jardín del hotel Castell de la Solana, en Alcalalí (Alicante).
Jardín del hotel Castell de la Solana, en Alcalalí (Alicante).

Al bueno de Ángel Vives no le daba para más su farmacia en Denia. Así es que resolvió complementar su tiempo con una inversión turística en la trastienda balnearia de la Costa Blanca, alejada de los grandes destinos del turismo de masas, aunque lo suficientemente próxima como para arañarles sin disimulo esa clientela de enjundia que todos desean. En el valle del Pop, rodeado de un mar de olivos, naranjos y almendros bendecidos por la lírica de lo incógnito, el farmacéutico se hizo construir un pequeño hotel con encanto. Su castillete soñado que comparte con su mujer Mariví, sus amigos de la Marina Alta y con quien se deje caer por ahí.

Puntuación: 7
Arquitectura 6
Decoración 8
Estado de conservación 8
Confortabilidad habitaciones 6
Aseos 7
Ambiente 7
Desayuno 6
Atención 9
Tranquilidad 9
Instalaciones 6

Si el paisaje es un espectáculo, qué decir del ambiente que se vive en el interior de la casa. Termoarcilla, barro natural, cal, madera, tejas autoventiladas, pinturas sin plástico... Materiales cuidados y diseños con guiño. A veces divertidos. A veces sorprendentes. Otras, sin más para salir del paso. Huele a jazmín, a azahar y a cera, especialmente de noche, cuando las velas están prendidas. Gran parte del año se cena fuera, bajo el porche. Ricardo Vives, hermano del propietario, bajo el asesoramiento de Pedro Gras, administra una cocina basada en los productos de la huerta ecológica contigua a la finca servida al precio de 25 euros el menú.

El jardín, de césped bien cortado, invita luego a un paseo bajo las estrellas. Más allá atrae por lo iluminado un altillo con tumbonas y butacones de mimbre que celebra el murmullo de la bomba de climatización de la piscina. Un chapuzón, al día siguiente, parece inexcusable. Con tiempo dudoso, el baño turco, la sauna o el hidromasaje aseguran la experiencia acuática.

Salón del hotel Castell de la Solana, en Alcalalí (Alicante). ampliar foto
Salón del hotel Castell de la Solana, en Alcalalí (Alicante).

Ángel y Mariví son maniáticos defensores del vintage como propósito de diseño. Una mano de vanguardismo sobre el ambiente clásico. Aquí un poco de art déco, allá el rusticismo mediterráneo y, enfrente de todo, el mobiliario escandinavo, limpio, geométrico, funcional. Así juegan con transposiciones estilísticas varias en sus siete habitaciones. Isla, con bañera al lado de la cama matrimonial. Pentagrama, obviamente dedicada a la música. Piel, por el arcón, ya que lo demás es algo plano. Dosel, adivínese por qué. Violeta, lo mismo. Blanco y Negro, quizá la más barroca, sobre un fondo azulado. Y Tatami, el dormitorio superior, un dúplex cuyo altillo de cristal otorga a la cama la sensación de estar flotando en un espacio inconcreto, sugerente. Placeres, emociones, experiencias.

CASTELL DE LA SOLANA

  • Categoría: hotel rural.
  • Dirección: Partida La Coma. Alcalalí, Alicante.
  • Teléfono: 966 48 27 05.
  • Internet: www.castelldelasolana.es.
  • Instalaciones: jardín, piscina exterior climatizada, sala de reuniones para 30 personas, salón, salón de billar, comedor.
  • Habitaciones: 7 dobles.
  • Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados, animales domésticos prohibidos.
  • Precios: desde 89 euros, IVA incluido; desayuno, 7,50 euros.