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VIAJEROS URBANOS

Una noche tras el cartel de Schweppes

Las dos suites que se esconden detrás de los neones del mítico cartel de la Gran Vía son dos de las habitaciones más demandadas de la hostelería madrileña

Este cartel mítico del edificio Capitol de la Gran Vía está formado por 104 neones de colores. Ver fotogalería
Este cartel mítico del edificio Capitol de la Gran Vía está formado por 104 neones de colores.

Dormir frente a una cortina de 104 neones de colores puede ser para algunos todo un aliciente. Más si ese telón de arcoíris es uno de los carteles publicitarios más famosos de toda España, y el edificio un icono arquitectónico de Madrid, ciudad que celebra estos días su IX Semana de la Arquitectura. Tras el mítico cartel de Schweppes, en el edificio Capitol de la Gran Vía, se puede pasar una noche como una estrella de cine, aunque la remodelación hotelera no haya respetado, lamentablemente, el diseño original de Luis Feduchi. Dos suites en las plantas 10 y 11 del hotel estilo art decó Vincci Capitol se pueden reservar desde 175 euros (0034 915 21 83 91, Gran Vía, 41). “No pasa ningún fin de semana sin que no se ocupen ambas habitaciones”, cuenta Adrián González, subdirector del hotel, “siempre viene mucha pareja, española principalmente, pues es una suite muy romántica”, añade.

Son unos 35 metros cuadrados de habitación en forma semicircular con una cama redonda de dos por dos, en claro homenaje a la chapa de una botella de refresco de Schweppes. La pared frontal de la suite es un muro de cristal que mira a la Gran Vía madrileña y frente al que, desde las 21.00 a las 7.00, corretea la luz de los neones del cartel publicitario. La pregunta habitual de "¿Se puede descansar tras la visión multicolor?" tiene respuesta: sí. El juego de luz constante desaparece cuando el huésped quiere empezar a soñar gracias a las cortinas opacas en color dorado y crema, pero la habitación gana enteros con el ventanal descubierto y dentro del jacuzzi que tiene una de las suites. El resto de muebles de las habitaciones se presentan también con formas redondeadas en madera lacada en negro, ofreciendo un contraste poderoso con el gresite amarillo del baño o la moqueta con dibujos de burbujas, que cierra el homenaje al universo Schweppes de estas habitaciones, la 1102 y la 1002.

“Un día hubo un cliente que llamó a la recepción a las tres de la madrugada preguntando que cuándo se apagaban los neones, pero no por molestia, si no porque quería que estuviesen así todo el día”, cuenta el subdirector del hotel. Quizá hubiese tenido un encuentro endemoniado con alguno de los personajes de la película El día de la Bestia de Álex de la Iglesia, donde su escena más conocida tuvo lugar en esta habitación con el luminoso de fondo. Para los seguidores de la cinta: Santiago Segura no pasó ninguna noche aquí.

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