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VIAJEROS URBANOS

La extraña migración de frailecillos en Reikiavik

Las tiendas turísticas de la capital islandesa se llenan de muñecos de estas aves ante el asombro de los islandeses

Las islas de Vestmannaeyjar son el mejor lugar para verlo vivos

Y en Reikiavik espera el centro cultural Harpa, con fachada del artista Ólafur Elíasson

En los lugares de Islandoa donde sí hay realmente de estas aves no se ven tiendas de turistas. Ampliar foto
En los lugares de Islandoa donde sí hay realmente de estas aves no se ven tiendas de turistas.

En los últimos años el centro de Reikiavik, capital de Islandia, ha sido ocupado por frailecillos. Ya es una de las poblaciones más densas de aves árticas en todo el país. Sin embargo, la migración de los animales a esta ciudad es un enigma. Resulta muy raro andar por las calles del centro durante el verano, sin toparse en cada esquina con estos estos pájaros con sus picos de color naranja y sus trajes de clérigo, como si fuesen misioneros, gritándole a la gente las verdades de una nueva y extraña religión.

Es de novela. Y tiene una explicación: los frailecillos son muñecos y están aquí por los turistas. El turista de hoy va en busca de lo raro, de lo auténtico, de algo fuera de lo común. Reikiavik es fuera de lo común. Y por eso cuando los turistas entran en una ciudad fuera de lo común, se llena de algo así como frailecillos.

Yo soy islandés. Soy escritor y vivo en Reikiavik, escribo libros y conozco a todo el mundo en esa ciudad, ese mundillo de 120.000 habitantes. Odio los frailecillos.

Los lugares en Islandia donde abundan los Fratercula arctica de verdad normalmente no tienen ninguna tienda de turistas que venda muñecos de frailecillos. Lo más normal es que los visitantes no pasen mucho tiempo en Reikiavik, se van directamente al campo, tal vez rodeando el país por la costa –ya que el centro de Islandia es una gran sierra deshabitada, un desierto, más o menos, muy peligroso durante el invierno–. Vuelven a la ciudad solo para comprar algo antes de volver a su país. Para comprar frailecillos, supongo. Después de haberlos visto vivos en las islas de Vestmannaeyjar.

Cada vez más turistas vienen a Islandia. De Alemania, Inglaterra, España. También llega gente en busca de trabajo y de una vida mejor, lo que no es buena idea, conozco a personas que lo confirmarán (los islandeses se van a Noruega en busca de lo mismo).

¿Qué hacer en Reikiavik? Hay mucho que ver, muchos secretos, mucho que el turista normal no sabe encontrar. En vez de comprar muñecos hay que descubrir la ciudad. Empezar con un concierto, diría yo. Si no buscas vida y trabajo, lo que haría yo en Reikiavik es, por ejemplo, dar unos pasos y entrar al Harpa (Austurbakki 2, (00354) 528 5000), el nuevo centro de conciertos y conferencias situado en el puerto de este, al lado del centro.

Harpa es la sede permanente de la Orquestra Sinfónica de Islandia y de la Opera Islandesa y ofrece un montón de conciertos de todo tipo, rock, música clásica, pop, folk, lo que sea. Hay tres salas, en la más grande caben 1.800 personas, lo cual a algunos les parece demasiado para un país de 320.000 habitantes, pero ahora (Harpa abrió sus puertas en el año pasado) resulta que está lleno casi siempre.

La fachada de Harpa es de cristal, el exterior del edificio es una obra de arte diseñada por el artista Ólafur Elíasson; se parece un poco a una de esas rocas en las islas Vestmannaeyjar en las que residen los frailecillos.

Lo que hago yo en Reikiavik es escuchar algún concierto, quizá tomar algo en la Harpa y después ir a un bar en el centro donde he quedado con unos amigos, que también son escritores. Afortunadamente los frailecillos ni están en Harpa ni dispersos por las calles del centro por la noche, ya están en sus nidos dentro de las tiendas.

Hablamos yo y mis amigos escritores sobre la fama que tiene la literatura islandesa, la música de aquí y el propio país. Islandia está de moda. El peligro de escribir literatura en un país que está de moda, especialmente si tus libros se traducen a otras lenguas, es la tentación de llenarlos de tópicos, de frailecillos.

¿Que valor tendría un libro sobre frailecillos?

Afortunadamente, esos pájaros raros no han entrado en la literatura. Afortunadamente, los frailecillos tampoco van a conciertos en Harpa.

 

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