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VIAJEROS URBANOS

El cóctel 'Terremoto' en el sísmico Chile

Esta mezcla de vino y helado de piña se bebe en tabernas alejadas de las rutas más turísticas

El Terremoto del bar El Hoyo.
El Terremoto del bar El Hoyo.

La historia de su origen es tan borrosa como la propia visión después de tomar unas copas. La versión más aceptada sobre su creación es aquella que cuenta que un grupo de reporteros alemanes que vinieron a cubrir el terremoto de marzo de 1985, en una visita al tradicional bar El Hoyo, dado el calor imperante, pidieron agregar helado de piña a su vino. Tras probarlo, exclamaron con ánimo exultante: “¡Esto sí que es un terremoto!”

Verdad o no, son varias las tabernas en donde se puede conseguir este brebaje, mezcla de pipeño -un vino de corta fermentación- y helado de piña. Suele incorporar además un ingrediente particular dependiendo del lugar donde se beba. Cortos de fernet o amargo en algunos, granadina en otros, e incluso pisco, coñac o ron en sus preparaciones más atrevidas.

Pocos han sido los bares modernos que han adoptado el Terremoto en sus cartas. Claro, que ni los Beckham lucirían sexy bebiendo el rebosante cóctel. Por este motivo la búsqueda de esta bebida nos lleva a barrios donde es posible sentir un ritmo distinto al de las zonas más aburguesadas de Santiago, y en los que la sorpresiva visita de un foráneo despierta amable suspicacia.

Se trata de lugares donde no se habla de happy hour ni after-office. Seguramente ni siquiera haya oficina después a la cual ir. Es la denominada cultura guachaca, férrea guardiana de la tradición del bar chileno, su música, sabores y, sobre todo, sus tragos. La Piojera, El Hoyo, Las Tejas, La Punta, La Pipa y el D’Jango son algunas de las tabernas que, testigos de un Santiago menos acomplejado, siguen en pie, algunas incorporadas a circuitos turísticos, otras vírgenes de flashes.

La Piojera (Aillavilú, 630. (0056) 2 698 16 82) es el bar con mayor concurrencia de turistas. Junto a El Hoyo (San Vicente, 375. (0056) 2 689 03 39) se disputan la autoría del Terremoto, pero no comparten receta. En el primer caso se trata de pipeño más helado de piña y fernet, si es que no se solicita un licor distinto como agregado; mientras que en el segundo se sirve con pisco, mezcla que resulta de las más embriagadoras.

El restaurante D’Jango (Padre Alonso de Ovalle, 871. (0056) 2 638 34 02), llamado así en honor al vaquero interpretado por el actor Franco Nero, evoca a un pequeño bar del campo chileno. Su Terremoto compensa la discreción de la porción de helado con el dulzor de la granadina como ingrediente distintivo. El toque fuerte: una estocada de coñac que se agrega rápidamente, como un disparo.

En La Pipa (Serrano, 295. (0056) 2 638 88 94) el licor adicional es a elección del cliente. Fernet, licor de cacao, granadina o manzanilla son las alternativas. La atención es cálida y es fácil entablar conversación con el resto de los consumidores, en su mayoría locales, que parecen sacados del Chile de la predictadura, como formando parte de una historia inconclusa.

 

 

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