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VIAJEROS URBANOS

Una isla japonesa en São Paulo

El barrio Liberdade, reducto oriental de la capital, abriga una gran feria los sábados y domingos

Esta es la ciudad con la colonia de japoneses más grande fuera de Japón.
Esta es la ciudad con la colonia de japoneses más grande fuera de Japón.

Sales del metro y te encuentras con un quiosco que vende periódicos en japonés. Los tenderetes de alrededor ofrecen pendientes de origami, quimonos y luminarias orientales. Entre las opciones para comer, puedes elegir sushi, tempura e yakisoba. No estás en Japón, pero sí en el barrio Liberdade: el reducto japonés de São Paulo, la ciudad que reúne la colonia de japoneses más numerosa fuera de Japón. Los sábados y domingos, la plaza central del barrio abriga una gran feria donde uno puede comprar ropa, artesanías y souvenirs, probar comida oriental e incluso disfrutar de un masaje rápido.

Justo a la salida del metro Liberdade están los puestos con los más variados productos, en su mayoría orientales, aunque actualmente es posible encontrar artesanías de distintos orígenes. Saliendo de la plaza rumbo a la calle Galvão Bueno, te encuentras con tiendas especializadas en productos japoneses. En el número 34, el mercado Marukai vende desde arroz hasta los buenísimos caramelos con rótulos ininteligibles. Casi al lado, en el número 54, la tienda Himeya ofrece objetos de decoración, ollas especiales, vajilla, etc. Todo con temática oriental.

Bajando un poco más la calle Galvão Bueno empieza la sección gastronómica. Una secuencia de puestos ofrecen una mezcla de sabores y olores orientales, desde los temakis hasta los dulces de frijoles asados. Lo bueno es que las raciones suelen ser baratas: un plato grande de yakisoba cuesta 4 euros. Lo malo es que muchas veces cuesta ser atendido y hay que comer de pie en el medio de la muchedumbre. Si quieres degustar la comida con un poco más de tranquilidad es mejor salir de la feria y buscar los restaurantes típicos que hay en las calles paralelas. Claro, hay que pagar más por ello y a veces esperar un rato hasta encontrar una mesa libre. A los que les gusta el helado, el postre perfecto es el polo coreano Melona, vendido en muchas tiendas del barrio. El más popular es el de melón, pero hay también de fresa, mango y plátano.

Las características orientales del barrio no solo son visibles en la feria. El ejemplo más característico son las farolas rojas que iluminan las calles del alrededor todas las noches. Basta alejarse un poco de la plaza para descubrir que allí la cultura oriental está presente donde vayas.

 

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