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VIAJES URBANOS

Un experimento visual para sentir el tiempo en cada fotograma

El Lincoln Center de Nueva York proyecta 'The Clock', montada con fragmentos de miles de films

La película dura 24 horas y el tiempo de la narración coincide con el del reloj del espectador

Proyección de la película en el White Cube de Londres. Ampliar foto
Proyección de la película en el White Cube de Londres.

Las mejores películas de la historia no tienen fecha de caducidad y, además, consiguen hacernos olvidar el paso del tiempo mientras las vemos. Sin embargo, en el cine los lapsos temporales son esenciales para construir ilusiones de celuloide, y no sólo desde el punto de vista narrativo. Es difícil encontrar una película en la que los personajes no estén sometidos en algún momento a la dictadura del reloj: citas ineludibles a horas concretas, despertares tardíos que obligan al protagonista a sobresaltarse al descubrir qué hora es, esperas frustradas frente a un reloj en un aeropuerto, bombas a punto de estallar mientras los segundos pasan, trenes que parten en el momento en que dos amantes se despiden…Nuestras vidas, como las de los personajes del cine, están marcadas por ese déspota inmaterial pero omnipresente que son esas 24 horas alrededor de las que construimos nuestra existencia.

Este verano Nueva York ofrece la posibilidad única de disfrutar de un hipnótico experimento visual protagonizado por el paso del tiempo visto a través del cine. El artista suizo Christian Marclay presenta en el Lincoln Center su trabajo The Clock, una película de 24 horas construida con fragmentos de miles de películas del siglo XX (y alguna serie de televisión) y cuyo hilo conductor es precisamente el devenir temporal. El magnético trabajo, vencedor del León de Oro al mejor artista en la pasada Bienal de Venecia, no sólo recorre completamente el arco temporal de un día si no que lo hace en tiempo real: las cinco de la tarde en pantalla, o a las once, también son las cinco o las once en los relojes de los espectadores. La coincidencia de tiempo entre pantalla y audiencia es absolutamente precisa pero lo más fascinante es como Marclay consigue tocar las emociones del espectador construyendo microrrelatos visuales a un ritmo incesante que te mete en una película sin historia en la que, no obstante, uno siente perfectamente las emociones de todos los personajes a través de sus breves apariciones.

Uno pregunta la hora en una película y otro le contesta desde otra diferente; Paul Newman se despierta en una cama en blanco y negro y después alguien le habla de amor desde una en color; muchos grandes del cine como Gary Cooper, Humphrey Bogart o Bette Davis entran y salen de The Clock a través de su inmensa filmografía mientras todas las acciones humanas desfilan frente a cientos de relojes de todas las épocas (y en múltiples idiomas).

Hay quien ha definido este trabajo como una obra maestra de la edición, o el tráiler más perfecto hecho jamás pero más allá de las definiciones, quien pasee hasta el próximo 1 de agosto por Nueva York tiene la oportunidad única de sumergirse (gratuitamente) en esta fantasía visual durante unas horas, incluso de noche, porque la galería no cierra los fines de semana para permitir a los noctámbulos disfrutar de toda esa parte, la más oscura, viciosa y sexual, como mandan los cánones del cine y de la vida.

Lincoln Center (10 Lincoln Center Plaza. (212) 875-5456) Del 13 de julio al 1 de agosto. De martes a jueves de 8 am a 10 pm y de viernes a las 8.00 am hasta el domingo a las 10pm sin pausa. Lunes cerrado.

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