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Crítica:DORMIR

Destino Lourdes

HOTEL ALBA, uno de los 188 alojamientos de la localidad francesa

Seis millones de turistas anuales a solo 50 kilómetros de la frontera con España es una cifra que merece ser tenida en cuenta. Lourdes figura hoy entre los principales destinos de turismo religioso en el mundo. Sus calles albergan un auténtico supermercado de la imaginería mariana y, alrededor del santuario construido sobre la gruta de la aparición, se apiñan nada menos que 188 hoteles con una capacidad de alojamiento de 40.000 camas, la segunda en Francia, únicamente por debajo de la que ofrece París. Al grupo local Lourdes Hôtels Services pertenece el recientemente remodelado hotel Alba, frente al río Gave, en la nueva zona residencial denominada Le Paradis.

Las puertas del paraíso se abren también para los miles de españoles desplazados desde el pasado mes de abril en el Ave María, que es una combinación de tren AVE a Huesca y el resto en autocar, capaz de unir Madrid a Lourdes en tan solo cinco horas de viaje, a razón de 265 euros la ida y vuelta.

HOTEL ALBA

PUNTUACIÓN: 6

Categoría: 3 estrellas. Dirección: 27 Avenue du Paradis. Lourdes, Francia. Teléfono: 0033 5 62 42 70 70. Fax: 0033 5 62 94 54 52. Web: www.hotelalba.fr. Instalaciones: jardín, salón, salas de convenciones para 200, tienda, bar, comedores, terraza. Habitaciones: 237 dobles. Servicios: 82 habitaciones adaptadas para discapacitados, no admite mascotas. Precios: desde 101 euros la doble, IVA incluido; desayuno, 9,50; en régimen de pensión completa, 92 euros por persona en doble.

En un ambiente espartano, sin concesiones al lujo episcopal, pese al televisor de 32 pulgadas que cuelga en la pared, el penitente goza de buena luminosidad, grata insonorización y un mobiliario de pino que la hace bien parecida y muy limpia. En comparación con otros establecimientos caducos de Lourdes, este es uno de los más modernos e higiénicos. Un 10% de los huéspedes son enfermos. Y el hotel reserva 50 sillas de ruedas para sus clientes discapacitados.

A nadie debe sorprender que un establecimiento así ofrezca junto al vestíbulo una tienda de souvenirs religiosos donde se venden desde escapularios o rosarios hasta bidones de plástico para la recogida de agua bendita. Las cenas y los desayunos (de 7.00 a 8.30), se prestan en varios salones dispuestos según la clientela. El primero a la derecha está reservado para los huéspedes individuales, que apenas alcanza el 10%. Los demás acogen diversos colectivos nacionales, hermandades religiosas, cofradías de peregrinos, parroquias, etcétera.

Después de la cena, los salones se vacían en un santiamén. Hay que salir pitando hacia el santuario, donde se celebra a diario la gran procesión de las antorchas, con miles de peregrinos venidos de todas partes del mundo a rezar el rosario frente al pórtico del misterio de la iluminación. La ceremonia concluye en largas colas nocturnas para hacer la aguada milagrosa o tocar la roca húmeda de la gruta donde Bernadette Soubirous afirmó que la Virgen se le aparecía.

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