Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

De tal oso, tal osezno

ESBARDOS abre en el centro de Madrid con la misma carta de la casa original

Acaba de abrir sus puertas y parece que lleva meses funcionando. Algo lógico tratándose de un local que ha irrumpido con el rodaje hecho. El nuevo Esbardos (oseznos en dialecto bable), en cuyo interiorismo priva el derroche de espacio, réplica urbana de El Oso, restaurante-sidrería en el ámbito de La Moraleja (Madrid), se ha limitado a trasladar a la capital la misma carta de la casa madre, inalterada desde hace 17 años. Selección de platos de corte tradicional, fieles al recetario asturiano, que en ciertas especialidades ratifican la cultura gastronómica de sus propietarios, María Lorenzo y Pepe Villanueva, obsesionados por proveerse de productos de calidad óptima.

No es fácil encontrar en España restaurantes o bares que reseñen en sus cartas la fecha de envasado de eventuales latas de pescado. Así se hace aquí con la deliciosa ventresca de bonito correspondiente a la costera 2010, que se sirve con asadillo de pimientos. Ni tampoco un lugar donde las anchoas en salazón, del calibre 000, excepcionales (no planchadas con rodillo, última picaresca de bares y restaurantes), que se limpian y filetean en sus cocinas a diario, dispongan de un certificado que garantiza que han sido capturadas en el Cantábrico. O que en las raciones de jamón ibérico gran reserva, en este caso de Joselito, se indique la campaña (2008) a la que pertenecen las piezas. A la selección de entrantes para compartir, entre los que figuran el lomo ibérico y una tarrina de foie gras aceptables, se suma una tabla de quesos asturianos con dulce de membrillo equivocada de sitio, que debería figurar entre los postres. Y también las tapas que se ofrecen en la barra, siempre muy concurrida, cuyas recomendaciones de pizarra son trasladables hasta las mesas. Entre ellas, la ensaladilla rusa, bastante acertada; la empanada de sardinillas, importante, o la longaniza ibérica.

ESBARDOS

PUNTUACIÓN: 6,5

Maldonado, 4. Madrid. Teléfono: 914 35 08 68. Cierra: domingos noche. Precio: entre 40 y 60 euros por persona. Ventresca de bonito con asadillo de pimientos, 18. Albóndigas de rabo de toro, 12. Tarta de queso, 5,90 euros.

En el resto, igual que siempre, prevalecen sus básicos. Platos de cuchara, que rotan a lo largo de la semana, salvo la fabada, que se elabora a diario y cumple sin ser extraordinaria. Guisos entre los que figuran unas sabrosas patatas con langostinos, verdinas con pixín (rape), un pote asturiano reconfortante, lentejas estofadas con costilla y chorizo, y garbanzos con cocochas de bacalao y espinacas.

En el resto, especialidades de siempre que raras veces decepcionan. Son correctos el lenguado a la plancha y los calamares en su tinta, y magnífico el pixín (rape) en dos versiones, al horno o frito en tacos. Tampoco las carnes desentonan. Convencional la carne de vaca gobernada (estofada), discretos los escalopines de solomillo a la plancha y suculentas las albóndigas de rabo.

Entre los postres, todos caseros (tocinillo, arroz con leche, crema de manzana) conviene dejar un hueco para su golosa tarta de queso gestada en esta casa y copiada hasta la saciedad en otros restaurantes madrileños de éxito.

Encuentra inspiración para tus próximos viajes en nuestro Facebook y Twitter e Instragram o suscríbete aquí a la Newsletter de El Viajero.