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Seis viajes a la India

Experiencias en el país asiático. Desde Judit Mascó, que conoció a la madre Teresa de Calcuta, al té que tomó José María Íñigo junto a un cadaver

Rafael Amargo recuerda su viaje a la India como uno de los más divertidos. Sus anécdotas empiezan en la capital. "Aterrizamos en Delhi: vacas en el parking del aeropuerto, palacios y mercados de callejas abarrotadas". En su viaje el bailaor tuvo la oportunidad de visitar uno de los estudios cinematográficos más famosos del mundo. "En Bombay visitamos unos estudios de Bollywood con decorados que quitan el hipo; en Calcuta vimos la pobreza, y Goa, es un contraste tremendo, está lleno de hippies y modernos de todo el mundo. Es como Ibiza hace 20 años".

El cantautor Ismael Serrano también viajó al país asiático, en este destino pudo reflexionar sobre el consumismo y la espiritualidad. "Cuando viajas a la India aprendes a relativizar. A distinguir las necesidades reales de esas otras artificiales que genera esta globalización tan absurda. Además, creo que allí hay un turismo religioso ciertamente frívolo. Mucho occidental que de repente se pone un sari, mucho esnobismo. Lo que no impide que reconozca la solemnidad estremecedora de Benarés, la ciudad sagrada a orillas del Ganges. Que además es la letrina nacional". Aunque uno de sus mejores recuerdos fue su viaje deveinte horas en tren de Agra-Benarés: es memorable, porque dura más de 20 horas. Se duerme en el tren, en compartimentos separados por una cortina. De modo que percibes la humanidad del vecino, sus ronquidos. Hay un tipo que pasea durante toda la noche ofreciendo té, con una cantinela que te despierta de madrugada".

Aitana Sánchez Gijón relató su viaje por la India que partía del norte, a Shimla y Manali. El destino final era Leh, en Ladakh. Lo peor de su viaje asegura que fue porque "era el monzón y hubo varios desprendimientos. Nos quedamos atrapados en un poblado. Muchos turistas desesperados buscaban un lugar donde dormir. Al final, un señor nos dejó su choza, no sabes qué alivio". Pero sin duda a la actriz lo que más le impresionó fueron los monasterios budistas. "Ir a uno a escuchar la oración de la mañana es una de las cosas más bonitas. Te impregnas de su espiritualidad. Recuerdo la carga que se respira de tanto Ohm dicho durante siglos".

La modelo Judit Mascó viajo hace años en plan mochilero a la India con su marido y culminó su viaje como voluntaria en ONG del jesuita Vicente Ferrer, en Anantapur. "Las dos últimas semanas las pasamos en la ONG, ahí me adjudicaron la tarea de traducir las cartas que los niños le escribían a sus padrinos europeos. Y también estuvimos una semana larga con la madre Teresa. Recuerdo de ella sus pies deformados por la artrosis. Sabía que coleccionaba estampas de santos y le regalé una de la Virgen de Montserrat".

El presentador José María Íñigo viajó hace casi cuarenta años al país asiático y a la media hora ya se quería volver. "Iba con espíritu turístico y lo que vi me impactó terriblemente. Tanta miseria y esos ojos de la gente que se te clavaban y te decían tantas cosas. Y encima me alojé en un hotel de superlujo por el que cada noche pagaba lo que gasta un hindú en todo el año. Es la única vez que me he sentido culpable por ello en mi vida". Pero sus experiencias no acabaron ahí. "En una tetería de Vieja Delhi me pasó algo increíble. Me senté a tomar el té junto a un hombre. Yo pedí la bebida y, cuando quise otra taza, le comenté al señor que me servía que notaba algo extraño en el tipo de al lado. Contestó: "Ha muerto esta mañana". "¿Y no piensa llamar a la policía o a alguien para que lo retire?", dije. El tipo me aseguró que ya llegarían. Era habitual que pasaran a buscar muertos".

La familia de la periodista Susana Griso tiene auténtica devoción por la India. "Yo soy la pequeña de siete, y todos mis hermanos, que fueron muy hippies, han pasado por la India. Uno de ellos se quedó tan fascinado que estuvo viviendo años en un barco flotante en Srinagar". Hace algo más de diez años fue cuando la periodista conoció el país. "Recorrí el norte con mi marido, en plan mochileros. Empezamos por Varanasi, pero era tal el calor que acabamos metiéndonos en Nepal, hasta Katmandú. Conseguimos un permiso para viajar a zonas conflictivas de la frontera con China, una zona de carreteras inhóspitas, en pleno Himalaya".

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