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EL VIAJE DE...IKER JIMÉNEZ

"En la Gran Pirámide de Egipto me sacaron a punta de 'Kalashnikov"

El director de Milenio 3 relata a El Viajero sus fascinantes viajes.-De todos los lugares que ha visitado, la Cueva de Altamira es su favorito

Es uno de los viajeros más apasionados y aventureros. Iker Jiménez, director y presentador de Cuarto Milenio en Cuatro y en Milenio 3 en la Cadena SER, relata para El Viajero sus mejores viajes. Desde Las Líneas de Nazca a un amanecer en Machupichu pasando por las Cuevas de Altamira, conoce los destinos del capitán de la Nave del Misterio.

Recomiéndanos un destino para los fans de la nave del misterio. Creo que Perú es el lugar más misterioso del Planeta Tierra. Duro, enigmático, ancestral, todavía auténtico. Recomendaría todo, pero especialmente la costa sur, con el desierto más seco del mundo. Las Líneas de Nazca, famosísimas, y sus hermanas pobres de Palpa, olvidadas y terribles al mismo tiempo. Mensajes a los dioses, sólo visibles desde el cielo, seres extraordinarios, monstruosos, ejecutados antes de Cristo.

Recomendaría que visiten Kawachi, desierto adentro, decenas de pirámides sin nadie. Alucinante. Un lugar que se llamaba "el sitio donde viven los videntes". Lo enterraron todo, desaparecieron y lo sellaron para siempre, dejando sólo algunas cabezas de momias como mensaje, secándose al sol. Como un fin del mundo. Palabras mayores.

Un lugar, aún no visitado, con el que te gustaría viajar con Milenio 3. ¡Son tantos! Una deuda pendiente es el México profundo, que creo que lo cumpliré pronto. China también está en la agenda. Y Australia.

El viaje más fascinante que has hecho con tu programa. Uno a la frontera Turco-sirio-iraquí en busca del templo más antiguo del mundo, Gobleki Tepe, que tiene la friolera de 11.500 años. Lo que rodamos allí era propio de la película de El Exorcista. Sin nadie, sin nada. Con unos tipos ahí cavando y sacando cosas insólitas que podrían cambiar la Historia. Con todo virgen. Eso es algo impagable. Sacando piedras gigantes, templos con inscripciones desconocidas, estatuas demoníacas con ojos de obsidiana, escorpiones de piedra, leones fieros y enormes, serpientes grabadas a cientos, criaturas fantásticas. Todo eso perdido al Sur de Urfa, en tierra histórica del Kurdistán. Fue un viaje arqueológico increíble.

Para tus vacaciones, ¿qué prefieres, aventura o tranquilidad? Realmente tengo pocas vacaciones. Viajar es investigar, preguntar, buscar, aprender. Eso lo lleva uno consigo y es una forma de estar en la vida de la que es difícil desprenderse. Para lo que es el relax absoluto tengo un sitio predilecto, mágico también, en Ibiza. Pero en una Ibiza desconocida, nada de marcha ni discotecas. Todavía hay pueblos allí lejos del mundanal ruido. Joyas perdidas por el norte de la Isla.

El lugar más alucinante que has visto. Por fortuna he visto muchos. En 2001 hice un libro llamado Fronteras de Lo Imposible, y ya era un largo diario de viaje por 20 países. Ahora ni llevo la cuenta, porque lo que importa son los buenos momentos y no los números. Es imposible elegir. Como visión alucinante, la llegada al amanecer en Machupichu, a pesar de ser tan conocida, es algo convulsionador. Lo mismo ocurre en el gran volcán Rano Raraku, de la Isla más alejada del mundo, Pascua. Es tremendo, indescriptible. Los has visto en libros, fotos, pero cuando estás allí, los sientes. Sientes el mensaje de las extrañas cabezas de piedra que miran al cielo. Y es un momento de esplendor que nunca se puede olvidar. Pero de entre todos, sorprendente, la Cueva de Altamira. La gran desconocida en realidad. El lugar más potente que he pisado en mi vida. Así de claro. Tuve la suerte de, a pesar de las prohibiciones estrictas, de estar en la Cueva auténtica, en silencio absoluto, en oscuridad, con una pequeña linterna. Eso es un viaje al más allá.

¿Y la ciudad que más te ha seducido? Nueva York. Es de esos sitios en que reconoces todo, por las películas. Pero que cuando llegas allí por vez primera, todo es tan grandioso, tan descomunal, que te quedas como Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí, desbordado, alucinado. Como si fueses de otro mundo. A París la pondría casi a la altura pero por otros motivos. Y a San Sebastián y sus pinchos, muy cerca.

Qué prefieres: coche, tren, avión... El coche siempre, la soledad de la carretera, la buena música, el paisaje. Eso, para mí, es viajar. Incluso en la llamada "Peor Carretera Del mundo", la de Iquique- Salitreras, en el norte de Chile, que es el infierno, disfruté. La carretera es fundirse con el paisaje.

La mejor playa. En Ibiza conozco una cala donde aún hay hippies de verdad. Que hacen comida natural casi en la orilla. Que comparten. Aguas azules, transparentes, algunos niños que juegan desnudos en la orilla, peces multicolores, vegetación. Y no hay turistas ni vociferio. Ni prisas. Sólo naturaleza y armonía. Déjame que guarde el secreto.

El viaje más gafado que has tenido. He tenido algunos con inundaciones, terremotos, incendios en mitad de la carretera, ataques de enjambres al coche, problemas muy serios con gente muy mala en Desaguadero, Bolivia, o en las Cuevas de los rollos del Mar Muerto, en Israel, con policías armados y tantas y tantas cosas. En la Gran Pirámide de Egipto, donde me colé hace trece años, cuando estaba cerrada y con obras secretas en su interior, y me sacaron a punta de Kalashnikov buscando las fotos que había hecho...Pero al final algo siempre te lleva por el buen camino. Eso es parte del viaje. Sin dificultades no hay aventura ni periodismo que valga.

Qué es lo que nunca falta en la maleta de Iker Jiménez. Un cuaderno de campo donde anotar mis impresiones. Y un iPod con novecientas canciones que transforman el alma. Gran invento.

El recuerdo más extraño que has comprado en uno de tus viajes. ¡Son tantos! Hay algunos bien curiosos, como las vasijas Nazca, que son terribles pero como pintadas por niños, los demonios de madera negra AKU AKU, de Pascua, amuletos diversos de mil partes y destinos, piedras de poder, libros antiquísimos. Es como para hacer un museo.

Si pudieras hacer un viaje al pasado, qué lugar escogerías en el mapa. Me iría a la Cueva Chauvet, en Francia. Parece que puede ser la más antigua. El lugar donde el hombre, en un salto incomprensible, pasa de ser animal a pintar, hablar, expresarse. Eso es algo tan alucinante que ni lo concibo. Es la llegada de la conciencia humana. El mayor misterio que nadie explica. Chauvet, es un enigma y por eso no se habla mucho de ella. Sus pinturas, algo tan impresionante que es difícil describir con palabras. El poder de las cuevas con arte rupestre es lo que más me ha impresionado en los últimos años. Pasé ocho mese por todas las cuevas de España y Francia. Es algo transformador. Un viaje iniciático.

El fenómeno 'más paranormal' en un aeropuerto te lo has encontrado en... Aquí tendría para no acabar. Me acuerdo de unas tormentas sobre Brasil y Paraguay. Rayos que parecían tentáculos de luz bajando del cielo. ¡Madre mía! Brindé con un amigo por todo lo vivido, porque veíamos que la cosa era para poner punto final. Me retuvieron una vez , hace no mucho, en Burdeos, y me interrogaron a solas los especialistas en antiterrorismo. Numerito espectacular, creían que llevaba una bomba. Era el cinturón de baterías de la cámara de televisión. Esas cosas no se olvidan.

Comprarías un billete de ida y sólo de ida a... Siempre volvería a mi casa. Mi casa, mi mujer, mi perro, mi biblioteca. El hogar es muy importante y da su verdadera dimensión a lo bello y fugaz del viaje.