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Navarra a pedir de boca

Un recorrido cultural y gastronómico por la comunidad autónoma gracias a las recomendaciones de los lectores

Una escapada por varios rincones de Navarra para descubrir una tierra llena de encanto en la que su cultura, sus paisajes urbanos y naturales, y su gastronomía dejan huella en los viajeros.

Pamplona sin toros

Santos Hernánz sugiere ir unos días a la capital navarra, "una ciudad preciosa y muy cuidada para ir cuando no se celebra San Fermín". Este lector aconseja pasear por La Ciudadela "entrando por la Puerta del Socorro y andar siguiendo el camino por sus extensas murallas para abrir el apetito". Tras la caminata, caminar hasta la Plaza del Castillo cuyas calles colindantes "están repletas de bares en los que degustar un pintxo o una cazuelita con un buen vino de la tierra o un zurito (cerveza)". En esta ruta por los diferentes establecimientos de la zona, el viajero tiene una cita en la plaza del Ayuntamiento, "protagonista del comienzo de las populares fiestas por ser el lugar donde se da el chupinazo".

Y es que "Pamplona es una ciudad tranquila pero llena de vida", comenta César Nieto, y nada mejor que comprobarlo andando "desde el monumento del Encierro hasta la Plaza de San José donde, además, se encuentra la Catedral y su claustro que conjugan tres estilos: románico, gótico y barroco". Asimismo, Pamplona es una ciudad moderna y "edificios como el Palacio de Congresos y Auditorio así lo demuestran", indica este viajero.

Placeres en Olite

Esta ciudad ofrece un amplio abanico de actividades para todos los gustos y edades. Para ello, José María Torrabadella propone una ruta en la que conocer los placeres culinarios y culturales de Olite paseando por "sus calles, el Palacio Viejo de estilo gótico en el que, gracias a su buen estado de conservación, el viajero se traslada a la época de los reyes de Navarra, además de la iglesia de Santa María la Real con su magnífico pórtico". Asimismo, José María aconseja a los viajeros alojarse en el Palacio convertido en Parador Nacional y donde "se duerme como un rey".

En cuanto a la gastronomía, este lector recomienda empezar con "unos pintxos en los bares de la plaza, una excursión a una bodega -en la zona existen varias abiertas al público- y comprar ahí un par de botellas". Para comer, José María recomienda Casa Zanito con sus deliciosas alcachofas, o ir a cenar a Tafalla. Este municipio, situado a 5 kilómetros de Olite, cuenta con algunos de los mejores restaurantes navarros entre los que destaca El Tubal, "donde Achen y Nicolás (su hijo) le permitirán chuparse los dedos con platos de lujo", subraya José María.

Parajes naturales

Además de cultura y gastronomía, Navarra destaca por sus paisajes. Por ello, Iván Castillo propone viajar a las sierras de de Lóquiz y Codés, "un lugar perfecto para practicar senderismo". A pocos kilómetros se encuentra Estella, una ciudad poco conocida pero, como señala Iván, "con muchos rincones que merecen la pena ser visitados". Entre ellos, destaca el Palacio románico de los Reyes de Navarra construido en el siglo XII; el templo de San Pedro de la Rúa, que llama la atención por su aspecto de fortaleza; y el Convento de los Dominicos. Para reponer fuerzas, Iván sugiere probar la especialidad de la zona: el cochinillo. Aunque en los restaurantes del lugar también se pueden degustar otros platos elaborados con diferentes piezas de caza.

Escapada relajante

Huir de la rutina y el bullicio parece sencillo en el Balneario de Fitero situado en la localidad homónima, a 23 kilómetros de Tudela. Y es que, como explica Pilar Latre, "conforme vas ascendiendo hacia el balneario, parece que el tiempo se ha parado mientras ves los toldos azules y blancos, sus manantiales y las huellas de Bécquer en la Cueva de la Mora".

Un lugar perfecto en el que descansar mientras se disfruta de "un baño en una piscina de aguas cálidas con vistas a la montaña, así como de los diversos tratamientos con los que cuentan. Una gozada para enfermos y sanos", comenta Pilar.

En este sentido, José Ignacio Macías propone ir al Palacio del Pirineo, un balneario rural en Artieda, a unos 30 kilómetros de Pamplona. Aquí, además de masajes y tratamientos varios, se pueden "realizar actividades deportivas". Este lector señala "que no se trata exactamente de un hotel sino que se pueden alquilar apartamentos y diversos tipos de alojamientos, ya sean casas rurales para grupos o habitaciones".

Independientemente de la opción escogida, existen decenas de posibilidades "desde visitar la Foz de Lumbier, un desfiladero de piedra en plena naturaleza; pasear por Roncesvalles, un municipio con varios monumentos e iglesias para ver; hasta recorrer Ochagavía con sus monumentos religiosos y civiles en una ciudad medieval", indica José Ignacio.

También sugiere ir al Castillo de Javier, un lugar histórico en la loma del municipio homónimo en el que los más pequeños se sentirán como reyes; y al Monasterio de San Salvador de Leyre, uno de los conjuntos monásticos más importantes de España por su relevancia histórica y arquitectónica, que se encuentra en Yesa.

Más información en la Guía de Navarra

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