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Estambul en 15 claves

No es Bósforo todo lo que reluce en la antigua capital turca. Las 'obligaciones' viajeras en la histórica frontera euroasiática, de la mano de los viajeros

Cercana, asequible, hospitalaria y abierta. Si estáis pensando en unas vacaciones, largas, cortas o incluso fugaces, la excelente mezcla cultural que ofrece Estambul, división natural e histórica entre Europa y Asia a través del Bósforo, nunca defrauda.

EL VIAJERO se adentra en la capital histórica de Turquía, la ciudad de las mil y una maravillas, gracias a las recomendaciones de los lectores, inmejorables guías en su jugosos atractivos artísticos y culturales, así como en una naturaleza variada y espectacular

Para despejar las pocas dudas que todavía pueda generar este destino, el viajero Germán Rodríguez señala que Estambul, además "de ser la capital de tres imperios, Romano, Bizantino y Otomano", es el lugar perfecto para los viajeros "curiosos y amantes de la historia y la cultura". Germán destaca la mezquita Selemiye, "la mejor obra del gran Sinan; Bogazköy, las ruinas de la antigua Hattusa, capital del imperio Hitita; el puerto de Bodrum; y realizar un mini circuito por la cercana costa egea, pasando por Troya, Pérgamo, Mileto y Éfeso", entre otras ciudades de la antigüedad, y hoy legendarias.

Viajeros como Miguel Serrano no dudan en incluir la ciudad entre las "experiencias viajeras más alucinantes" ya que, aclara, "en Estambul verás todas las cúpulas de las mezquitas cubiertas con todas las tonalidades de color que impregnan los rayos de sol veraniegos". Una de la obligaciones viajeras para Miguel es el atardecer en el Bósforo, "una luz que besa con cautela el mar abrasando primero un continente y luego otro". Y es que en pocos lugares del mundo, asegura, se puede ver el ocaso en dos continentes distintos al mismo tiempo".

La mil y una especias

Pero Estambul no son solo colores y puestas de sol. Hay que visitar el Palacio de Topkapi y su harén, perderse en el bullicio del Gran Bazar y o en el más reducido pero igual de sorprendente Bazar de las Especias, sin olvidar la Mezquita Azul. Hablando de templos, Antonio Villacastín destaca la "espectacular" Haga Sofía o Iglesia de la Divina Sabiduría, herencia artística de la antigua Constantinopla.

En la antigua capital del Imperio Otomano Manuel Company recomienda "perderse para conocerla". Victor Gil apoya la iniciativa de callejear por Sultanahmet, detrás del mercado de Arasta, o caminar hasta la iglesia ortodoxa de Chora, pasear entre los bazares o ver la puesta de sol en Pierre Loti, "una tetería donde puedes fumar una pipa y relajarte con unas vistas maravillosas sobre el Cuerno de Oro".

Estefanía Sanz recuerda que si viajas a Estambul, "una de las experiencias más gratificantes es terminar la jornada en un hamman (baño turco), dejarte lavar y masajear para revitalizar todo tu cuerpo". Algo en lo que Miguel Serrano coincide, añadiendo degustar posteriormente "la deliciosa gastronomía otomana y el hipnotizante ritmo de los derviches", los místicos mevleví cuya danza sagrada consiste en girar hasta llegar al trance simbolizando las órbitas de los astros, como si de un ritual casi mágico se tratase.

En lo referente al alojamiento, Ana Cruz Romero recomienda el Hotel Garden House, situado a cinco minutos de la Mezquita Azul en una calle muy tranquila sin apenas tráfico". Asimismo, esta lectora aconseja a los viajeros reservar una de las habitaciones de los últimos pisos ya que, "aunque todas son acogedoras y confortables, éstas últimas son las mejores". Ana añade una tercera recomendación: tomar el desayuno en el hotel, ya que "dispone de un bonito patio para disfrutar de las vistas de la ciudad. Merece la pena".

Más información y propuestas en la nueva Guía de Estambul de EL VIAJERO

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