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DIEZ RINCONES DE...

Estocolmo, mirando hacia el sol

Diez razones para dejarse cautivar por el encanto de la capital escandinava

Hace unos mil años Estocolmo era un paso de piratas y desalmados mercaderes. Un paraíso para vikingos y bárbaros, que hicieron refugio en el profundo estrecho que funde las aguas del lago Malaren con el mar Báltico. Éste es un pasado sombrío, del que ya sólo queda la leyenda. Hoy la ciudad mantiene la cabeza bien alta para aprovechar el resplandor de sus escasas horas de luz. Lo hace en el sentido más literal, con una arquitectura dispuesta para mirar al sol. Ventanas que recorren la pared desde el techo hasta el piso y que desvelan una falta de pudor difícil de encontrar en el carácter latino. No hace falta explicar más. Estocolmo es, ante todo, una ciudad abierta.

1. Gamla Stan, con sus intrincadas callejuelas de piedra y sus casas de color ocre, mantiene intacto el espíritu más primitivo de Estocolmo. Un paseo por esta isla revela el apetito más romántico de la ciudad. Mesas de a dos para cenas a la luz de las velas, pero también viejas librerías, artesanía en lana e incluso talleres de marquetería.

Aunque Gamla Stan también derrocha turismo y tiendas de souvernirs. Este barrio sostiene el Palacio Real, que cada mediodía agolpa a los curiosos en torno al cambio de guardia; la catedral Storkyrkan, el templo más importante de la ciudad; y la Bolsa, que corona la plaza de Stortoget. Después, merece la pena acercarse a Marten Trotzigs Grand, que con sus 90 centímetros de ancho es la calle más estrecha de toda la ciudad.

2. Stadshuset. Cada año en Estocolmo se entregan los galardones más prestigiosos del mundo. Ese día, el Ayuntamiento de la capital sueca viste de gala el salón Azul para recibir a los invitados a la ceremonia de los Nobel. Stadshuset se terminó de construir en 1923 y desde entonces es el orgullo arquitectónico de la ciudad. También uno de los símbolos que mejor la identifican, con un amplio patio interior y una terraza que desborda las vistas hacia el mar.

3. Centro El apelativo de Centro es tan general como las opciones que copan este barrio. Partiendo desde la estación de T Central, comienza un recorrido por la cara clásica de la ciudad. Pasa por la Ópera (Kungliga Operan) y los edificios gubernamentales que albergan la presidencia y el ministerio del Exterior, en la plaza de Gustav Adolfs Torg. Y continúa por Kungstradgarden, un paseo que bordea una de las zonas de ocio al aire libre más populares de Estocolmo.

4. La isla de Skeppsholmen fue una base naval. Hoy es uno de los rincones más tranquilos de la ciudad. Además del museo de Arte Moderno (Moderna Museet), esta zona (que parece pensada para el recreo de los más jóvenes) cuenta con un muelle reconvertido en zona de festivales de música. También sorprenden Paraíso, un extraño jardín formado por las vistosas esculturas de Jean Tinguely y Niki de Saint Phalles, y la grúa de carga más antigua de Suecia, una potente estructura de madera que se mantiene desde 1751.

5. Astrid Lindgren es una de las escritoras suecas más populares. Centrada principalmente en la literatura infantil, uno de sus personajes más conocidos es Pipi Calzaslargas, la rebelde niña de las trenzas pelirrojas. Junibacken, en la isla de Djurgarden, es un museo homenaje a éste y al resto de personajes de Lindgren. Los más pequeños se divertirán con las frecuentes actuaciones y lecturas y la esmerada reproducción de los escenarios de sus novelas. A poca distancia se encuentra otro peculiar museo, Vasamuset, que alberga el coloso Vasa. Este buque fue rescatado del puerto de Estocolmo después de permanecer más de 300 años bajo el mar y trasladado intacto a la isla.

6. Skansen ocupa una amplia superficie de la isla de Djurgarden y reconstruye el pasado más inmediato de los habitantes de la ciudad. La Suecia de los terratenientes y la agricultura tiene su espacio en este museo que reconstruye un siglo XIX que llega a su fin con un prometedor siglo XX por delante. Con sus casas de madera, su artesanía y una pequeña representación de la fauna autóctona (osos, alces y lobos), Skansen es el único museo construido íntegramente al aire libre.

7. Bulevar de Strandvegen. La zona más aristocrática de Estocolmo se encuentra en el bulevar de Strandvegen. Apenas 10 monumentales casas ocupaban la calle a principios del siglo XX, cuando en torno a ellas se dispuso uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad. En la actualidad sigue siendo un agradable paseo para repasar la sofisticada arquitectura de I. G. Clason, que planificó los diseños de los números 19 a 21, 29 a 35, y 55 de la calle. Las calles de Karlavagen, Valhallavagen y Narvavagen completan la visita a Ostermalm, el barrio más rico de la ciudad.

8. Sodermalm. Al sur de Estocolomo, el barrio de Soder (diminutivo de Sodermalm), da cobijo a la mezcla más heterogénea de Estocolmo. Puede que sea la zona más vanguardista (tanto como permite el elevado precio de sus casas...), pero sin lugar a dudas es la mejor opción para salir, comer, beber, comprar y, en definitiva, cualquier propuesta que implique divertirse. La calle Fjallgatan es la mejor para adentrase en la zona.

9. Diseño funcional. Uno de los signos que mejor describen a la sociedad sueca es la funcionalidad que impera en sus diseños. Además de IKEA y H&M (Herbes and Mauritz), el visitante podrá encontrar en Estocolmo un gran número de tiendas que defienden esta ideología: Asplund, Norrgavel , Nordiska Galleriet y R.O.O.M. son solo algunos nombres. Aunque a veces merece más la pena no buscar, para encontrar sin más.

10. Vida cultural. Pocas ciudades europeas puede presumir de tener una vida cultural tan amplia como Estocolmo. Uno de los mejores reflejos son sus museos, grandes en número y calidad. Dedicarse a conocerlos puede llevar una exclusividad de casi una semana. Imprescindibles, sin embargo, son, además de los ya señalados, el Nationalmuseum (Museo Nacional de Bellas Artes), el curioso Hallwylska Palaset (un palacete que exhibe una colección privada), y el Medeltidsmuseet (Museo de Estocolmo medieval).

GUÍA PRÁCTICA

DÓNDE DOMIR

En Estocolmo hay muchas alternativas para alojarse. EL VIAJERO recomienda tres, de tres estilos diferentes:

- Clásico: Hotel Diplomatt. Ubicado en un edificio señorial de Strandvagen, este hotel es uno de los más elegantes de Estocolmo. Las habitaciones están decoradas según la tradición sueca. Su tetería es famosa en toda la ciudad. (www.diplomathotel.com)

- Vanguardista: Nordic Light Hotel. En el centro, a unos pasos de la estación central, este hotel enfoca su mirada en los mejores establecimientos de Nueva York. Con un diseño sorprendente que se extiende desde las zonas comunes a las habitaciones, el Nordic Light ofrece, además, unos peculiares tratamientos de luminoterapia a sus huéspedes. (www.nordiclighthotel.se)

- Económico: Af Chapman. La opción más divertida de la ciudad es alojarse en este barco de 1888. Anclado en la isla de Skeppsholmen desde 1949, se trata de un albergue frecuentado por gente joven de todas partes del mundo. Como extra, organiza entre sus huéspedes varias actividades lúdicas. (en.wikipedia.org/wiki/Af_Chapman)

DÓNDE COMER

La cocina sueca se recrea en los frutos silvestres y en el pescado. Con uno de los mejores salmones del mundo, no hay que dejar tampoco de probar el caviar (a todas horas) y su fina repostería. La carne de alce, muy común es Suecia, es uno de los bocados más insólitos.

Leijontornet. Aprovechando un sótano del siglo XIII, este restaurante sirve comida tradicional sueca en un entorno cálido y acogedor. Cuenta, además, con una excelente bodega internacional. (www.leijontornet.se)

Mistral. Es imprescindible reservar para conseguir mesa en este pequeño restaurante. La apuesta de su gastronomía es una curiosa mezcla de ingredientes con un resultado exótico y diferente. (Lilla Nygatan, 21)

Atrium in the National Museum. La exclusividad de cenar en un torno único como el corazón del Museo Nacional es la principal oferta de este restaurante, del que se recomienda sobre todo los mariscos. (www.restaurangatrium.se)

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