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VAMOS A... CANTABRIA

El mayor hayedo de Europa para despistar a la crisis

Una completa, intensa y económica guía para recorrer el litoral y el interior de Cantabria en Semana Santa gracias a las recomendaciones de los lectores.

Con la Semana Santa encima, ¿quién no piensa en escaparse de todo unos días? Incluidos, por supuesto, aquellos viajeros con menos tiempo y presupuesto. Para ellos también hay infinitas posibilidades, tantas como las que ofrece, por ejemplo, los verdes valles de Cantabria, donde relajarse y disfrutar del silencio y sus paisajes es sencillo, cercano y muy económico. Como bien dice Juan José Martinez, "es imposible encontrar más en tan poca superficie".

Este mismo lector inicia un breve pero intenso catálogo de sugerencias al borde del Cantábrico con un largo y relajado paseo por Santillana del Mar, hermosa villa histórica. Juan José recomienda la Posada de la Abadía para recuperar fuerzas, y al día siguiente visitar las cercanas Comillas y San Vicente de la Barquera. Aconseja no perderse Liébana, y como no, el Parque Saja-Nansa, en Bárcena Mayor, el mayor hayedo de Europa donde además hay que disfrutar su gastronomía. ¿Más? Las localidades de El Soplao, Cabarceno, Santander y con su hermosa bahía, así como Torrelavega y sus famosos hojaldres.

Continuamos este recorrido por tierras cántabras con la lectora Soledad García Mora como guía, quien además de una ruta costera por pueblos llenos de encantos como Castro-Urdiales y Santoña, Noja, sugiere descubrir el interior. Por ejemplo, las localidades "preciosas" que rompen el verde del valle de Cabuerniga, cuyo paisaje Jana Faura nos describe como "un mundo que creíamos extinguido".

Quienes busquen una estancia más tranquila y menos ajetreo viajero tampoco saldrán defraudados. El Valle del Pas, plagado de villas como San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera y "la más conocida" Vega de Pas, comenta Emeterio Martínez, ofrecen al visitante una mezcla perfecta: "paisaje espectacular y una sencilla pero deliciosa gastronomía".

Soledad Martínez recomienda una escapada de relax total en Liébana. Hay que acudir a Camaleño para disfrutar de la naturaleza en un ambiente tranquilo. Los pueblos cercanos lucen gracias al encanto "rural" de sus casonas, hórreos e iglesias: no perderse la torre medieval de Mogrovejo. Además, añade Soledad, el Monasterio de Santo Toribio muy cerca, o si se prefiere un paisaje más montañoso, el teleférico de Fuente Dé al mirador del Cable proporciona excelentes panorámicas de los Picos de Europa. Excursiones que requieren llenar el estómago después, a ser posible con platos tan típicos y deliciosos como "las truchas y el lechazo, y como no, los quesos cántabros". Para el descanso, Soledad recomienda la Casona de Baró, hotel con vistas a los Picos que ofrece un servicio "amable y habitaciones económicas".

Uno de los paraísos naturales imprescindibles de Cantabria es el Parque Natural de Oyambre, situado a pocos kilómetros de Santander. Camino López propone largos paseos rodeado de paisajes increíbles que mezclan dunas con marismas y acantilados. Para los amantes del turismo ornitológico, se pueden observar multitud de "aves acuáticas de la zona". Para los más escépticos, el parque incluye más alicientes, como pesca al borde del mar en hermosas playas, navegar en un barco de vela o hacer submarinismo, entre otras actividades.

En la cuenca del Miera Daniel de las Heras sugiere visitar los Barrios Merachos, uno de los lugares más "agrestes y bellos" de la comunidad cántabra. Concretamente, propone un recorrido de tres horas y media a pie: "desde Merilla hasta La Veguilla y Los Cerrillos y luego el Crucero de Solana, baja a La Cárcoba (Miera), y retornar por La Toba a Merilla".

Existen atractivos alojamientos con encanto en la región. Luis Fernando Herrera destaca la Posada Caborredondo, situada en Oreña (a 2 kilómetros de Santillana del Mar), un punto "estratégico" para el viajero que quiera visitar los lugares mencionados anteriormente. A quienes esto aún no les haya convencido, Luis tiene muy claro que el servicio del establecimiento y su precio lo harán.

Para aquellos que prolonguen su estancia algunos días más días, Ángel Gutiérrez recomienda alquilar el Mirador de Tono, una "acogedora casita rural con chimenea rodeada de un entorno natural" en la que disfrutar de esos días de vacaciones como si estuvieras en tu propia casa.