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Natalia Sancha

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Las milicias kurdo-árabes lanzan una operación anti-ISIS en los campos sirios de Al Hol

El grupo terrorista reactiva sus células durmientes en Siria conforme este mes se cumplen 10 años de contienda y dos desde que se proclamara la derrota territorial del califato. Desmembrado su Ejército, el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) reactiva a sus combatientes clandestinos en el norte y este de Siria donde las milicias kurdo-árabes —respaldadas por la coalición internacional— adaptan su estrategia para neutralizar el resurgir del califato. El PAIS cubre el primer día de una amplia operación antiterrorista lanzada dentro de los campos de Al Hol para familiares del ISIS, al noreste del país, donde cerca de un millar de yihadistas intentan imponer un minicalifato sobre las más de 64.000 mujeres y niños cautivos. En lo que va de año, 47 personas han sido asesinadas en el recinto por los escuadrones del ISIS.

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Seis yihadistas occidentales del ISIS reivindican su desradicalización en cautiverio

En el campo de Al Roj están cautivas 800 mujeres extranjeras junto con sus hijos, entre ellos dos madrileñas y 13 menores españoles. Seis mujeres occidentales entre los 25 y 35 años de edad han decidido quitarse el velo, vestir pantalones y lucir maquillaje. Otra vuelta radical de imagen que hoy les ha valido palizas y amenazas de muerte por parte del resto de cautivas en el campo. Niegan que sea una estrategia para ser repatriadas a sus países de origen aunque piden ser juzgadas en casa. Al son de la cantante española Rosalía resonando en el interior de una tienda, se dicen prestas a ayudar a desradicalizar a otras yihadistas que se sumaron al Estado Islámico.

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Beirut sigue esperando respuestas

Se cumplen cinco meses desde la colosal explosión en el puerto de Beirut que el pasado 4 de agosto dejó 205 muertos, más de 6.500 heridos y 350.000 desplazados. Y los libaneses siguen esperando respuestas. Los políticos no han logrado formar un nuevo Gobierno y han paralizado la investigación en curso mientras que las víctimas esperan ser indemnizadas. Las ONG y la solidaridad ciudadana se han unido para cubrir el vacío estatal