Descendiendo por la costa atlántica de Brasil, entre Río y Sao Paulo, hicimos un alto un poco más al sur de Paraty, en Ubatuba. Desde aquí pasamos a la cercana Ilha Anchieta, una pequeña isla que ahora es Parque Natural, pero fue especie de Alcatraz hasta 1950, más o menos, puesto que aparte del presidio que acogía no tenía mucho más. Bueno, sí, unas de las mejores playas que he pisado. Desde el embarcadero donde te deja el barco, hay que tirar hacia la derecha. Dejaremos atrás las primera playa y el edificio de la antigua cárcel, y tras un breve paseo entre vegetación, saldremos a una playas de ensueño. Arena fina, agua transparente. Si llenáis una nevera de cerveza “estúpidamente helada”, como dicen allí, estaréis muy cerca del paraíso.
Conduciendo desde Gernika en dirección a Lekeitio nos adentramos en Urdaibai. Tras Kortezubi y Gautegiz Arteaga y su Castillo ahora transformado en un hotel de encanto, propongo dirigirse a la playa de Laida. Tras unos deliciosos kilómetros entre caseríos y en paralelo a la marisma, se vislumbra la promesa de un premio a la altura del entorno. No hay que perderse un baño en la parte de la ría mirando a ambas márgenes con los arenales de Mundaka y Sukarrieta a un lado y Kanala al otro. Decididamente, la vista desde el agua es espectacular.
Dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, es la playa lanzaroteña por definición y, según sus propias palabras, el recuerdo más nítido de la infancia de Manrique. Salvaje, desnuda; con los tremendos acantilados a su derecha y La Graciosa frente a nosotros. Aguas transparentes y profundamente saladas. Para el baño y para los practicantes del surf. Belleza agreste y sin ningún añadido que sobrecoge. Absolutamente imprescindible.
En Laredo destaca esta inmensa playa, forma el arenal más extenso de Cantabria junto con su continuación, la playa del Regatón. Además, esta playa en Laredo se extiende a lo largo de 4.160 metros, paralela a los nuevos barrios de la localidad, entre el antiguo puerto y la punta de arena que enmarca por el sur la bahía de Santoña.
Disfruta del romper de las olas en la playa de Rostro (Fisterra) con el misticismo de las oscuras leyendas de naufragios y monstruos marinos del Finisterrae, sobrecoge el estruendo que el romper de las olas provoca, se debe aprovechar el viaje para visitar el cercano Cabo de Finisterre.
No se encuentran en el Cantábrico, tampoco en el Mediterráneo, están en el Atlántico, precisamente en la costa gaditana. Desde la punta de Tarifa hasta Salúcar de Barrameda encontrarás las mejores playas de España. Por sus aguas limpias y transparentes, por lo extensas que son, por su arena finííííííísima, por su brisa, por sus puestas de sol, porque miras al horizonte y pareces divisar América, porque solo le faltan las palmeras para imaginar que estás en Punta Cana. Y la verdad, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de estas maravillas que posee nuestra España querida. Os animo a visitarlas, no os arrepentiréis.
Merece la pena coger un avión y aterrizar en la isla de Lanzarote, alquilar un coche y recorrer todos sus paisajes y pueblecitos, son explendidos, sus playas como Playa Blanca y degustar su gastronomía. Allí se olvida el tiempo y parece estar en otro planeta...
Playas desiertas, paz en todo su terreno, gente amables, un lugar para repetir siempre que se quiera conseguir desconectar de todo
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