El fin de semana pasado estuve por Pamplona y lo recomiendo. Una ciudad tranquila pero llena de vida. Paseando desde el monumento del Encierro hasta la Plaza de San José donde cerca se encuentra su catedral y, sobre todo, su claustro que conjugan estilos góticos, románicos y barrocos. Como contraste, edificios modernos como el del Palcio de Congresos y el Auditorio. Un lugar perfecto para escapar unos días.
Balneario rural, con posibilidad de alojarse en apartamentos, habitaciones o alquilar casa completa. Muy recomendable para ir con niños. Posibilidad de hacer deportes varios, visitar la Foz de Lumbier, Roncesvalles, Ochagavía, Castillo de Javier, Monasterio de Leyre, todo ello muy cercano. Sitio muy tranquilo, de ambiente familiar y buena relación calidad-precio.
Nada mejor que un paseo por la Ciudadela, entrando por la Puerta del Socorro, y andar cerca de sus extensas murallas disfrutando del paisaje para abrir el apetito.Después lo mejor es dirigirse a la Plaza de Castillo y una vez allí perderse por las calles colindantes del casco viejo donde se encuentran numerosos bares en los que probar sus originales pintxos y cazuelitas con un buen vino de la tierra o un zurito. Entre bar y bar, pasar por la plaza del Ayuntamiento conocida por ser el centro donde comienza sus fiestas de San Fermín con el chupinazo. Una ciudad preciosa y muy cuidada para ir de escapada cuando no se celebra San Fermín.
Esta zona de Navarra tiene muchos rincones que merecen la pena como el Palacio románico de los Reyes de Navarra del siglo XII, el templo de San pedro de la Rúa que llama la atención por su aspecto de fortaleza; el Convento de los Dominicos, etc... pero sobre todo, además de su patrimonio, su gastronomía: el cochinillo es su especialidad, aunque en los restaurantes de la zona se sirven en temporada piezas de caza. Todo ello cerca de paisajes naturales a los que ir como las sierras de Lóquiz y Codés, estupendos lugares cercanos para practicar el senderismo.
Parar en Olite, es un día completo de placeres gastronómicos y culturales. Alójese en el Parador Nacional de Olite; dormira como un rey, pues palacio real fué. Dentro del mismo conjunto arquitectónico del Parador, podrá visitar el castillo de estilo gótico mejor conservado de estos lares y su iglesia Santa Maria la Real con una portada gloriosa. Imprescindibles su visita. Como tambien lo es, el pueblo en si mismo, sus calles, sus plazas y claustros . Tomese unos pinchos en los bares de la plaza. Visite una bodega de los vinos navarros; tiene varias abiertas al público. Llevese un par de botellas de rosado navarro; es el mejor de España. Y a comer. Puede elegir, en el mismo Olite tiene Casa Zanito (un 8 sobre 10), pruebe las alcachofas, es época y están cojonudas. Si quiere patear la zona, vaya a cenar , a Tafalla en el uno de los mejores restaurantes navarros: El Tubal (un 8,5 sobre 10) en el que Achen y Nicolas (su hijo) le permitiran chuparse los dedos con platos de lujo.
Conforme vas ascendiendo hacia el balneario de Fitero, parece que el tiempo se ha parado. Los toldos azules y blancos, los manantiales, las huellas de Bécquer con “La cueva de la mora”. No se puede explicar lo que se siente al bañarse en una piscina de agua cálida mirando a la montaña. Tienen tratamientos para reuma, enfermedades respiratorias, ansiedad…Una gozada para enfermos y sanos. http://www.fitero.com/balneario/
La comida del sur de Navarra es envidiable: espárragos, pimientos de piquillo, alcachofas, cogollos de Tudela...Un no parar de verduras con sabor a huerta de los que pocas veces se ha probado sabor igual.
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