Cerca de la frontera entre Marruecos y Argelia está Erfoud, quizás el último pueblo digno de ese nombre antes de cruzar de un país a otro, y también él límite entre el páramo y el desierto. Continuar en coche por la carretera que lleva a Argelia y que se pierde en el desierto es una experiencia única, una aventura en uno de los lugares más inóspitos del mundo, con un entorno sobrecogedor y de gran hermosura. Hay que tener, en cualquier caso, precaución, porque a menudo la carretera desaparece, y porque una avería en ese lugar puede suponer una tragedia.
Está cerca y está lejos, más de un viajero se sorprendería de la belleza y la amabilidad de esta tierra. Recomendar un lugar de este país es duro, ya que todo es sorprendente. Fez ciudad imperial, no recomiendo nada en especial que cualquier guía, yo diría a los viajeros ¿perderos por su medina? La más antigua ,salir de las calles principales, y sorprenderos a cada esquina, sus medersas abandonadas y esa luz tan especial, visitar su mercado dentro y fuera de sus murallas, no dejéis de ver el Palacio Vergas os atenderán de maravilla. La comida es especiada, gustosa y natural, y sobre todo su gente risueña, amable y eso si regateadora. El alojamiento es lo que dará un toque diferente a tu viaje, quedaros en un riad, que son pequeños palacios restaurados y con un encanto que ni los mejores hoteles, uno de ellos Dar el Ghalia, de una belleza y un trato sin igual. Tan cerca y tan lejos, no preguntes, ve a Fez y será uno de los otoños con mayor encanto que recuerdes.
Antigua colonia española, los edificios art deco le dan un aire romántico.... No puedes dejar de ir al Hotel-Restaurante Suerte Loca, donde una familia de saharauis te atenderá en un Castellano perfecto y te dará de comer unas sardinas y un pulpo increíbles. La playa 10 km al Norte de Sidi Ifni es espectacular: cuevas y grutas naturales, arena blanca, y todo para ti solo! A dos días en coche del estrecho es un paraíso digno de ser visitado!
Hola!!!! La verdad es que no tengo palabras para describir mi viaje a Marruecos, ha sido una experiencia inolvidable, Alí, ademas de ser un maravilloso guía es una bellísima persona, fuimos un grupo de 4 chicas, las pesadas catalanas locas del desierto, y estuvimos una semana. Nos han tratado como a reinas, los alojamientos increíbles, la comida sensacional, nos hemos sentido auténticas bereberes. El sur de Marruecos es alucinante y con esta gente todavía más. Es recomendable 100%, es maravilloso tener la suerte de poder compartir una experiencia como esta a su lado. Nosotras repetimos sin tardar, ha sido un viaje interior que nunca olvidaremos Si quereis más información podeis escribirme un privado y os paso su email, aunque tiene una web donde podeis ver un poco mas de información: www.adrouinaventure.c.la No dudeis en conocer Marruecos, merece la pena!!
Muchas gracias por todo, el rato que pasamos con vosotros ,el desierto fue increíble, una sensación dificil de explicar pero que ojalá hubiese sido más larga. Fueron unas horas en vuestra compañía que se convirtieron en una lección para reflexionar. Gracias de nuevo a Mohamed y a todos los demás. Espero que nos volvamos a ver pronto! www.vamosaldesierto.com
Recorrer el Sahara occidental de norte a sur es una experiencia que hará al viajero alternar la euforia con la tristeza mas profunda en cuestion de minutos. La inmensa belleza del desierto, la soledad, la sensacion de libertad, los naufragios que se alinean en las playas...es una montaña rusa de sensaciones que nos pilla más cerca de Europa de los que nos hacen creer.
Alrededor de este desierto de dunas, cercano al pueblo de Merzouga (Marruecos), existen bastantes albergues donde pasar la noche. Pero lo que recomendable para empaparse bien de este lugar es alejarse de estos sitios y preparase para pasar una noche bajo un cielo completamente estrellado, sin contaminación lumínica ni acústica. Y cuando amanezca, aprovechar para pasear por las dunas y dejarte calentar por los primeros rayos de sol mientras disfrutas del color dorado de la arena.
Es un pequeño restaurante de comida marroquí que tiene aspecto de riad. En el patio hay algunas mesas, una fuentecilla y algunos árboles. Es un lugar muy íntimo, en el que los camareros son muy amables y atentos. Aunque la primera impresión es que la carta no ofrece demasiada variedad, a la hora de la verdad vemos que lo (poco) que hacen lo hacen muy bien. En cuanto a la cantidad, lo justo y necesario: ni muy poco ni demasiado. En su justa medida. Para llegar, hay que coger la calle que hace esquina con el Café de France en Jemaa el Fna y seguit recto. Está a la derecha y tiene en la puerta una pizarrita adornada con una guirnalda de flores.
Se trata de un pequeño pueblo de la costa atlántica marroquí de paredes blancas y puertas y ventanas azules. Lo primero, decir que llegar es una odisea (desde Marrakech, los billetes de autobús salen por unos 8 euros y los taxis por unos 70) de calzadas mal asfaltadas y conductores que rozan el suicidio. Pero una vez que se entra en el zoco, todo los anterior se olvida. El zoco es precioso, aunque más pequeño que el de Marrakech, es más práctico, ya que una calle principal ancha lo atraviesa. Además, los vendedores no agobian tanto a los turistas, lo cual es de agradecer. Se pueden ver las murallas defensivas, son cañones, el puerto, la plaza de Orson Welles, el antiguo barrio judío... y lo más importante, en los puestecillos de pescado del puerto, se puede comer pescadito recién pescado a la brasa. Una auténtica maravilla. Terminaré diciendo que el viaje el autobús no es apto para personas de corazón débil ni para propensos a los mareos.
Escondida entre las laberínticas calles de la Medina de Marrakech, esta antigua escuela coránica se muestra como uno de los edificios más bonitos de la ciudad. En el patio, nos reciben la fuente de las abluciones y todas las superficies talladas en paredes y columnas. Las antiguas celdas de los estudiantes, se distribuyen en las plantas baja y primera y, algunas de ellas, son diminutas y carecen de ventanas. Merece la pena buscar la madraza entre los miles de puestecillos del zoco.
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