Mi destino preferido, destino para este verano -para cualquier época del año, que allí, territorio ecuatorial, pocas variaciones de temperatura encuentras- para quien quiera hacer una buena elección, es Kenia. Pais colosal en el que sus parques de atracciones no tienen la firma disney: son sus parques naturales. En el que sus pinacotecas abren a cualquier hora del día, preferentemente al crepúsculo y al alba: sol que nace, sol que se desploma. Que hierve de gente. Con playas kilométricas y poco, muy poco -todavía- trilladas. Kenia, donde llegar ya es un flechazo: lo hagas por aire -Monte Kenia a siniestra, Kili a diestra- o por mar, como antaño todo aquel que llegaba a...Kenia.
Aterrizados en el Jomo Keniatta, Nairobi, la capital del pais, se convierte en piedra angular de una visita a Kenia. Sea esta de una o de dos semanas. Nairobi tiene mala fama pero es una ciudad tremendamente vitalista. Y que cuenta con un parque natural en donde abrir boca. Lugares donde dormir: los miticos Norfolk o New Stanley o el funcional y céntrico Intercontinental que, además, cuenta con un buen restaurante, La Terraza. Aunque para comer, una visita a la bulliciosa Trattoria -Wabera Street: pizzas geniales- y otra al famoso Carnivore -todo tipo de carnes: ñu, jirafa, cocodrilo...- son imprescindibles.
Desde Nairobi, a una distancia relativamente corta, y tras un viaje en el que se incluye una primera e impresionante ojeada al Valle del Rift, se situa la selva de Aberdares. A la que puede accederse tras un refrigerio-almuerzo en el Aberdare Country Club, lodge lujoso y con vistas. Para pernoctar en plena selva, sin embargo, deberemos acercarnos a The Ark, un hotel muy singular. Que cierra su pasarela de acceso cuando cae la noche. Y que te depierta con diferentes toques de timbre según el animal o animales que se acerquen al abrevadero que se observa desde sus miradores.
Si abrir una ventana en tu habitación de El Arca es una postal única, preparar tus ojos para el Masai Mara requiere de un entrenamiento especial: los despertares, los atardeceres, las neblinas de mediodia. Hospedado en el Mara Paradise Lodge -situado en un mendro del rio Mara- observas, desde sus terrazas, a los hipopótamos y a los cocodrilos. O la inmensa sabana. Necesitas un par o tres de días para empaparte del Mara. Con tres safaris -al amanecer, antes del medio dia y poco después de comer- por jornada y visitas obligadas a un poblado masai y, por ejemplo, a una granja de rinos. Otra posibilidad: verlo todo desde el aire. En globo.
El Lion Hill Lodge, en la Reserva Natural de Nakuru, cuenta con terrazas que te permiten una visión perfecta del lago. Otro tipo de mirador, este natural, se enclava en el llamado "baboon rocks", o roca de los babuinos,elevación desde donde admirar el Lago Nakuru. Que tiene por estrella al flamenco, aunque el flamenco no siempre se hace presente e igual hay que acercarse a otro lago, el vecino Elementeita, para observarlos. Nakuru cuenta con una nutrida población de leopardos, estos sí, muy escurridizos.
Si flamencos y leopardos son las estrellas en Nakuru, en Amboseli -largo trayecto desde Nairobi hasta Namanga por carreteras angostas- compiten por ese estrellato dos colosos: el elefante y el... Kilimajaro. La cima más alta de Africa, aunque situada en Tanzania, da sombra excelsa a este parque nacional de amplisima sabana. Un lugar donde pasar la noche -y el dia, si se tercia- es el Amboseli Serena Lodge, bello establecimiento de arquitectura autóctona a base de cabañas en las que también viven,en sus tejados, los...monos. Ver despertar Africa desde aqui y con el Kili emergiendo entre la penumbra, es, sencillamente, mágico.
Terminamos nuestro vuelo sobre Kenia con una prolongada y relajante parada en alguna de la playas de Mombasa. ¿Relajante?. Desde Mombasa podemos visitar la pequeña reserva de Shimba o la gigantesca de Tsavo. En Mombasa podemos navegar a bordo del Tamarind que es un restaurante flotante con langostinos pil-pil fantásticos en su carta. Y en Mombasa, ahora sí, podemos echarnos sobre una tumbona oteando el inmenso y azul Indico, mientras gozamos de un buen masaje o un delicioso capuccino a 60 céntimos de euro en un hotel de lujo como el Baobab Resort.
Al sudoeste de Kenia en la región del Serengueti, es en realidad una continuación del parque nacional del Serengueti. Se llama así porque la tribu masai, habita dicha zona, y por el río Mara que lo cruza. Destaca la fauna como los leones y, sobre todo, especies amenazadas como el rinoceronte negro, el hipopótamo y el guepardo. Una buena época para ir es entre los meses de julio y octubre, cuando todos los animales migrantes llegan.
Al oír hablar de Kenia solemos pensar en los safaris razón por la cual la mayoría de los turistas acuden a este sitio y es que es uno de los lugares más adaptados a que el viajero pueda ir y apreciar la verdadera naturaleza. Dejen de ir al Safari de Madrid y emprendan un viaje rumbo a las raíces.
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