La joya de esta iglesia palentina es el apostolario que tiene tallado en su friso. "Está completo y lo realizó un cantero discípulo de un gran maestro", explica Peridis. "El tiempo ha dorado la arenisca hasta un tono miel y los apóstoles tienen la boca con forma de piquito así que parece que te tiran besos". Muy cerca se encuentra Santa Cecilia, encaramada a una roca de forma que parece que la piedra hubiese trasmutado en arquitectura".