Con una denominación de origen cuyo éxito traspasa las fronteras de nuestro país, la comunidad riojana se convierte en un destino perfecto para los amantes del buen vino, especialmente en tiempo de vendimia. Un ruta por sus numerosas bodegas y un hermoso entorno natural componen una escapada perfecta para cualquier viajero.
Este antiguo convento franciscano ofrece a sus clientes unas estancias acogedoras y una excelente gastronomía riojana.
Haro, considerada la capital de la Rioja Alta y escenario cada año de la peculiar Batalla del vino, es sinónimo de cultura vinícola. Desde finales del siglo XIX, fecha de fundación de su bodega más antigua, y heredando una tradición viticultora que se remonta a la Edad Media, esta localidad se dedica, principalmente, a la elaboración de vinos de alta calidad, bajo la denominación de origen Rioja desde 1991.
Una ruta por algunas de sus bodegas, muchas de ellas ya centenarias, permite conocer (y degustar) cómo la combinación de sus suelos arcillocalcáreos (los mejores para viñas y bodegas), unas condiciones climáticas muy particulares (alta luminosidad y perfecta mezcla de la brisa cantábrica con la diafanidad mediterránea) y kilómetros de galerías horadadas desde épocas medievales para la conservación en barrica, permite la elaboración de un vino con fama internacional.
Pecado, penitencia y perdón
La cercana localidad de Santo Domingo de la Calzada, que celebra en 2009 el noveno centenario de la muerte del santo, abre una alternativa cultural de primer orden, coincidiendo con el Año Jubilar: la catedral de esta localidad se convierte en escenario de la cuarta edición de La Rioja. Tierra Abierta, exposición que versa sobre el pecado, la penitencia y el perdón, vinculando la religiosidad con las nuevas tecnologías.
El visitante podrá observar el Árbol del Bien y el Mal, pasar por las instalaciones de los siete pecados capitales y conocer la lucha eterna entre el bien y el mal a través de las figuras de San Miguel y un demonio. Además, se puede experimenta las sensaciones del infierno a través de llamas y explosiones, entre otros efectos. Al finalizar este tramo, llega la hora de tomar la decisión: abandonar la exposición o continuar hasta el final donde el pecado original será perdonado.
Santo Domingo de la Calzada ofrece además una interesante ruta por pasado histórico, recorriendo, por ejemplo, los resto de su muralla, levantada en el siglo XI. Ascender los 69 metros de la Torre, permite obtener unas inmejorables vistas de la localidad, y al descender, completar el recorrido con el Monasterio Cisterciense, del siglo XVII, y el Convento de San Francisco, de estilo herreriano.
Ocupando este edificio, y tan sólo 14 kilómetros de Haro y sus bodegas, el Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda, oferta a sus huéspedes una tarifa especial de alojamiento y una visita a la exposición La Rioja. Tierra Abierta.
El parador
El Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda fragmenta su interior en tres zonas: la iglesia, el taller-museo y la hospedería. Un mar de tranquilidad acoge al visitante, quietud que garantiza el perfecto maridaje entre la gastronomía local y los excelentes vinos de su excelente bodega, y que se puede degustar en su restaurante. Las acogedoras habitaciones no desentonan en el calmado ambiente del parador, garantizando un silencioso descanso en este antiguo convento.
MÁS INFORMACIÓN:
- Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada: www.santodomingodelacalzada.org
- Exposición La Rioja. Tierra Abierta: www.lariojatierrabierta.com
- Turismo La Rioja: www.lariojaturismo.com
Plaza de San Francisco, 1. 26250 Sto. Domingo de la Calzada (La Rioja)