De entrante, algo de nieve, paseos por la sierra, rutas urbanas, arqueología, viajes el Medievo, pura paz o unas risas al calor de unas copas de vino…
En los segundos, un concierto de apertura para degustar después exquisiteces como bolitas de melón sobre gelée de mencía crujiente; lomitos de rodaballo a la parrilla con salteado de navajas…
La noche se abre con una fiesta de cavas y música, al que le siguen churros o incluso, para los más valientes un brunch. Y el nuevo año puede empezar al vapor de un spa, en un reparador silencio...