Priego y Rute, dos pueblos cordobeses con personajes sorprendentes, jarana flamenca, museos comestibles y un chiquibús amarillo
P. GOSÁLVEZ / A. CAMPOS
El pueblo andaluz, ese fonema geográfico, sigue siendo una entidad única; a veces, incluso, un planeta por derecho propio. Hay dos pueblos cordobeses que no han dejado de reinventarse. Lugares "curiosos" en ambas acepciones del término: hermosos y cuidados, pero también sorprendentes y originales.
PRIEGO
El Chiquibús es amarillo y da un poco de risa. Pero lo cierto es que es una buena manera de recorrer el hermoso pueblo de Priego por primera vez. Sobre sus silloncitos abiertos, uno comprende de un vistazo que éste no es un pueblo cualquiera. Hay mucho que ver. Está el precioso castillo medieval y la monumental fuente del Rey. El imponente surtidor, iniciado en el siglo XVI y terminado en 1803, tiene tres estanques escalonados y 139 caños; vamos, que es enorme.
Luego están las iglesias barrocas. Hay hasta ocho (y dos ermitas), que no está mal para un municipio de algo más de 18.000 habitantes sin contar los barrios periféricos. El sagrario de la Iglesia de la Asunción es monumento nacional desde 1932 y obra maestra del barroco desde que lo realizó, entre 1772 y 1784, Francisco Javier Pedrajas, vecino de Priego y uno de los máximos exponentes del rococó en España. La blanca profusión ornamental del sagrario lo atestigua. Habrá que verlo luego, porque el Chiquibús sigue implacable su recorrido deslizándose por el Adarve, el balcón del pueblo al paisaje andaluz. Construido sobre la muralla natural de Priego, desde su altura se ve el río, las huertas, los olivos, la sierra y olé. En primer plano, agarradito a la barandilla del Adarve y con un tirachinas en el bolsillo, encontramos a Joselito, el Pequeño Ruiseñor. La divertida esculturita (a tamaño natural) conmemora que el niño prodigio rodó aquí Saeta del ruiseñor, un megahit de 1957. Cincuenta años después, el cantante, ya convertido en carne de telebasura, asistió a la inauguración de su estatua rodeado de otros mitos deglutidos por los mass media como Marujita Díaz, Juan el Golosina y José Manuel Parada. "¿Cuál es la causa de esta ceguera que me consume como una vela?", cantaba el Joselito de 14 años cuando rodó aquel filme en este mismo paseo.
Para curar la nostalgia hay que bajarse del Chiquibús y adentrarse a pie por el barrio de La Villa, donde el tiempo permanece congelado. Hermana del Albaicín de Granada o la Judería de Córdoba, La Villa es la quintaesencia del pueblo andaluz. Es decir: casitas blancas, geranios en las paredes, ventanas enrejadas, callejuelas estrechas y vírgenes por los rincones.
Sus sencillas viviendas contrastan con las casas señoriales que se suceden en la calle del Río. Aquí no hay claveles, sino escudos de armas, y la forja de las rejas es mucho más rimbombante. En una de ellas, convertida hoy en casa museo, nació Niceto Alcalá Zamora. El simpático guía José Nieto Aguilera explica apasionado las decenas de objetos del que fuera presidente de la II República. Está la cama de sus padres en la que nació y el sofá en el que murió exiliado en Buenos Aires, bajo un reloj parado con la hora del deceso. Entremedias, recuerdos personales (el piano que le regaló a su futura esposa con su primer sueldo de abogado) y profesionales (las multitudinarias fotos del día de la proclamación de la República).
Cuando cae la noche, Priego se despereza por segunda vez. La juventud llena los numerosos bares, pero merece la pena colarse en una peña flamenca donde los aficionados se lanzan al cante; algunos, con talento; otros, con una copa de más. Sólo hay un peligro, que alguien suelte "¡Canta tú!" y uno tenga que arrancarse cual Ruiseñor: "¿Cuál es la causa de esta cegueraaaaa?
RUTE
En la comarca de la Subbética hay pueblos mucho más bonitos, como Priego, Zuheros o Iznájar, pero Rute ha descubierto la fórmula para que sus calles se llenen de autocares: musealizar todas sus tradiciones, desde el anís hasta los borricos. Uno llega a preguntarse si los personajes con los que se topa aquí son de verdad o están actuando
Primero tenemos al Dalí de los burros. Hace 20 años que Pascual Rovira lleva recogiendo burros abandonados y dándolos en adopción a celebridades: la reina Sofía, Alberti, Gala, Cela, Saramago, Moratinos, Romay, Tita Cervera... Pero además de fotografiarse con famosos, los burros de Pascual protagonizan exposiciones -como la de Señor Mojón, hecha con sus excrementos- e incluso han aparecido volando en montajes de la Fura dels Baus. A un kilómetro de Rute, en la falda pinariega del monte del Canuto, está la Casa del Burro (957 53 20 32; www. casadelburro.com), una finca surrealista donde los pollinos se pasean entre lienzos, esculturas y visitantes atónitos, a los que Pascual cuenta cómo un burro llamado Revolución, reservado para Fidel Castro, preñó a la burra que iba a apadrinar Bill Clinton.
Más de 50.000 personas visitan todos los años las centenarias Destilerías Duende, en cuyo Museo del Anís (paseo del Fresno, 2; 957 53 81 43; www.museodelanis. com) se muestran alambiques de cobre del siglo XIX, trujales donde aún maceran guindas y endrinas, un despacho de licores a la antigua usanza y vitrinas llenas de curiosidades, como las botellas que se sirvieron en la boda de los príncipes Felipe y Letizia. Lo mejor, empero, es cuando Anselmo Córdoba, octava generación de aguardenteros, demuestra ser un alquimista prodigioso, capaz de hacer un brandy al gusto del visitante más antojadizo, mezclando con la venencia los contenidos de las botas de roble de una bodega adornada con velas de colores, lámparas moras, collares de perlas e imágenes de la Virgen del Rocío, a la que Anselmo adora, casi tanto como al futbolista Raúl.
En Rute hay, además, un Museo del Jamón (Nuestra Señora de la Cabeza, 5; 957 53 83 46), un Museo del Mantecado, Turrón y Mazapán (carretera de Lucena, kilómetro 18,7; 957 53 83 41) y otro del Mantecado a secas (Málaga, s/n; 957 53 28 45). Los dos últimos sólo pueden verse de octubre a diciembre. Lo mismo que el Belén de Chocolate (carretera de Lucena, kilómetro 18; 957 53 28 36), de más de 50 metros y una tonelada larga de peso..
GUÍA
Información
» Turismo de Rute (www.rute.org; 957 53 29 29). » Turismo de Priego de Córdoba (www.turismodepriego. com; 957 70 06 25, 957 70 84 20).
» Mancomunidad de la Subbética (www.turismodelasubbetica.com; 957 70 41 06). Ofrece información de rutas por la región de senderismo, del barroco, el agua o el aceite, así como un calendario de fiestas en Rute, Priego y otros pueblos de la mancomunidad como Lucena, Zuheros, Iznájar o Carcabuey.
» Chiquibús de Priego (www.paseospriego.com; 957 54 02 44, 607 50 63 43). 3 euros por unos 40 minutos.
» Rutas a caballo o en bici (956 46 00 01). El Ayuntamiento de Villaluenga organiza excursiones por la zona.
Dentro de poco se conocerán los ganadores del Concurso 'Un verano en Andalucía de foto'.
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