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10 chapuzones muy emocionantes

Desde bucear en cenotes mexicanos hasta asomarse al borde de las cataratas Victoria, escenarios naturales alucinantes para bañarse

Baño en un cenote de la Riviera Maya, en Yucatán (México). Ampliar foto
Baño en un cenote de la Riviera Maya, en Yucatán (México). Getty

Llega el verano y la temporada de chapuzones. Y para los viajeros más lanzados hemos seleccionado las zambullidas más emocionantes del planeta, algunas, eso sí, más accesibles que otras. Basta con equiparse con un traje de baño (o de neopreno en algunos casos), unas gafas de buceo y un punto de valentía.

Turistas en el uadi Shab, en el desierto de Omán. ampliar foto
Turistas en el uadi Shab, en el desierto de Omán. Getty

1 Nadar en el desierto

Omán

Si se piensa en Omán, lo más probable es imaginar sequía y matorral desértico en vez de natación: pero por todo el país hay uadis donde darse un chapuzón tan salvaje como aislado. Se trata de lechos de ríos secos en valles de montaña, tallados por las súbitas inundaciones que se canalizan a través de ellos. Si el viajero encuentra uno que conserve todavía su caudal, nadará en profundas y frescas charcas de agua verde esmeralda, rodeadas de vegetación y cantos rodados de increíble suavidad: lugares mágicos y extraños.

Como los uadis son proclives a las riadas, es mejor no acercarse a ellos si acaba de llover o hay indicios de tormentas próximas. Conviene bañarse vestido para respetar la cultura musulmana.

Escalando una duna en el Sleeping Bear Dunes National Lakeshore, a orillas del lago Michigan, en Estados Unidos. ampliar foto
Escalando una duna en el Sleeping Bear Dunes National Lakeshore, a orillas del lago Michigan, en Estados Unidos. Getty

2 Vistas a los Grandes Lagos

Estados Unidos y Canadá

Los enormes lagos de agua dulce que separan Estados Unidos y Canadá, algunos del tamaño de mares, ofrecen la posibilidad de disfrutar de natación en aguas abiertas, impresionantes puestas de sol, arena limpia, casas de lago y calas retiradas. Hay tantas opciones que la zona es conocida como la tercera costa. En los cinco Grandes Lagos (Superior, Michigan, Hurón, Erie y Ontario) hay cientos de playas para elegir. Sleeping Bear Dunes National Lakeshore, en el lago Michigan, ha sido elegida como una de las más hermosas, pero también hay cientos de pequeños lagos para explorar.

Hay que tener mucho cuidado, no obstante: tal vez estemos a salvo de tiburones y medusas, pero los vientos frente a la costa pueden crear peligrosas mareas.

Cenote Ik Kil, en Yucatán (México). ampliar foto
Cenote Ik Kil, en Yucatán (México). Getty

3 Bucear bajo tierra en Yucatán

México

Es difícil viajar por la Riviera Maya sin detenerse en alguno de sus espectaculares cenotes: enormes pozas de agua dulce que surgen de repente entre arbustos altos y caminos de espinas bajas. Estos enormes agujeros de aguas limpias de color azul celeste abren auténticos mundos submarinos en tierra seca. La mexicana península de Yucatán es una plataforma porosa de piedra caliza, cuyos ríos fluyen bajo el suelo creando estas mágicas piscinas naturales donde se filtra la luz del sol, y que en ocasiones se prolongan por cuevas de espectaculares estalactitas.

Hay cenotes repartidos por toda la zona de Yucatán, así que conviene informarse de la localización de cada uno de ellos.

Bañista lanzándose a la Devil's Pool, en las cataratas Victoria (Zambia). ampliar foto
Bañista lanzándose a la Devil's Pool, en las cataratas Victoria (Zambia). Getty

4 La poza más emocionante del mundo

Devil’s Pool (Zambia)

Las cataratas Victoria forman la cortina de agua más grande del mundo, retumbando por encima de un acantilado de 120 metros. El agua pulverizada se llena de reflejos irisados y los amantes de las emociones fuertes trepan sobre las rocas y se abren paso a través de aguas poco profundas para obtener la mejor vista. Una alternativa no menos emocionante es saltar al interior de la Devil’s Pool, en la que el agua en movimiento transporta todo a gran velocidad hasta un saliente de roca al que aferrarse justo antes de que sea demasiado tarde.

Esta atracción natural solo puede probarse durante la temporada seca (de abril a octubre) y siempre siguiendo los consejos de un guía local.

Participantes de la Bosphorus Cross Continental Swim, en Estambul. ampliar foto
Participantes de la Bosphorus Cross Continental Swim, en Estambul. Getty

5 Cruzar el Bósforo, a nado

Estambul

El legendario estrecho del Bósforo, 800 metros que separan Asia de Europa, es, habitualmente, un importante canal naviero. Pero hay un día al año en el que uno puede montarse en un ferri junto a cientos de nadadores con trajes de baño y gafas protectoras. Cuando suenan las sirenas llega el momento de lanzarse al agua y cubrir, nadando, un recorrido de 6,5 kilómetros.

A las emociones de una ciudad como Estambul se añade esta travesía a nado (Bosphorus Cross Continental Swim), donde son habituales los encuentros con medusas y delfines. Conviene pedir consejo a otros nadadores sobre cómo evitar corrientes peligrosas.

Un delfín Fitzroy en la costa de Kaikoura, en Nueva Zelanda. ampliar foto
Un delfín Fitzroy en la costa de Kaikoura, en Nueva Zelanda. Getty

6 Chapuzón con delfines salvajes

Kaikoura (Nueva Zelanda)

Mientras navegamos en una barca frente la costa de Kaikoura, en la isla Sur de Nueva Zelanda, el guía busca delfines salvajes; no uno ni dos, sino grandes manadas que bucean, salen a la superficie y saltan fuera del mar. Un rato después de divisarlos podremos estar dentro, buceando con tabla, nadando en círculos o cantando dentro del tubo de respiración, formas extrañas de atraerlos, pero que funcionan. Un delfín mira fijamente, otro mueve su cola. Luego se van y vuelta a la barca para perseguir a la manada.

Afortunadamente, existe un compromiso de no molestar a las criaturas en las reservas marinas (las empresas náuticas están controladas y no pueden alimentarlas), lo que hace que la experiencia sea de verdad natural. El tiempo en Kaikoura es impredecible, así que conviene darse un margen de tres días para el baño. Mejor por la mañana temprano.

Ciudad del Cabo y Table Mountain vistas desde Robben Island, en Sudáfrica. ampliar foto
Ciudad del Cabo y Table Mountain vistas desde Robben Island, en Sudáfrica. Getty

7 Fugarse (nadando) de prisión

Robben Island (Sudáfrica)

Entre los siglos XVII y XX, la isla Robben, a 7,5 kilómetros de la costa de Ciudad del Cabo, se usaba como lugar de destierro para presos políticos y leprosos. Los muros de la cárcel no eran nada comparados con la barrera natural que disuadía de los intentos de fuga: el mar. Los tiempos cambian y ahora la isla es el escenario de una de las carreras marinas en agua fría más duras del mundo. No solo por el miedo a los tiburones blancos presentes en estas latitudes, también porque las condiciones son impredecibles: se puede pasar de un mar tranquilo y tiempo soleado a vientos de 25 nudos y olas de cuatro metros m en una sola mañana. Con o sin traje de neopreno, el agua está helada (entre 10 y 13°C).

El Cadiz Freedom Swim suele celebrarse en abril para conmemorar el fin del apartheid y congrega a centenares de nadadores.

Turistas en un crucero por el Canal de Beagle, en Patagonia. ampliar foto
Turistas en un crucero por el Canal de Beagle, en Patagonia. Getty

8 Baño helado en el Canal de Beagle

Patagonia (Argentina y Chile)

Da igual el lugar que escojamos en Patagonia para nadar: el chapuzón será salvaje en esta tierra de montañas nevadas, tormentas polares y mares traicioneros. Con aguas que suelen estar por debajo de 5°C, la hipotermia es una realidad: el mar aquí pertenece a las orcas, las focas, los pingüinos y los cormoranes, no al ser humano. Pero abunda el agua pura, que ofrece baños en ríos glaciales y lagos de azul cobalto; eso sí, gélidos.

Desde 1990, un grupo de nadadores han ido más allá, cruzando el canal Beagle entre Argentina y Chile. Es uno de los estrechos más famosos del mundo y dicha travesía, de unos doce kilómetros, tiene lugar en un entorno único.

Contemplando el remolino de Corryvreckan, en Escocia (Reino Unido). ampliar foto
Contemplando el remolino de Corryvreckan, en Escocia (Reino Unido).

9 Como salmones en Corryvreckan

Escocia

El remolino de Corryvreckan se forma en el salvaje oeste de Escocia. Según la mitología escocesa era la bañera de la diosa del invierno. Si se va en barco, tal vez se vea la silueta de ciervos recortándose en el horizonte, águilas marinas y focas sobre las rocas. Es un lugar salvaje, frecuentado por fuertes e imprevisibles corrientes, con una confusión de mareas y un remolino que a menudo puede oírse a kilómetros de distancia. Pero en cada marea el remolino se calma durante unos 30 minutos y los nadadores cuentan con esa breve ventana para cruzar a nado el estrecho de 1 kilómetro que separa entre Jura y Bute…

Este baño, en aguas entre 6 y14°C, no debe intentarse sin el apoyo de algún barco local experto. Swimtrek organiza excursiones a través del estrecho.

Vistas al estrecho de Tsugaru, en Japón. ampliar foto
Vistas al estrecho de Tsugaru, en Japón.

10 Contracorriente en Tsugaru

Japón

El canal de la Mancha, el canal de Irlanda, el estrecho de Cook y el canal de Catalina son las más famosas de las Ocean’s Seven, es decir, las Siete cumbres de la natación en mar abierto. Y aunque figura en esta selección de los mejores lugares para nadar largas distancias del mundo, el estrecho de aguas profundas que hay entre Honshu (la isla de Tokio) y Hokkaido, la ínsula más septentrional de Japón, apenas se conoce. Con gran oleaje y corrientes muy fuertes, en el canal de Tsugaru es posible encontrarse tramos de agua fría contaminada por grandes petroleros o grandes floraciones de calamar durante la noche. Son 19 kilómetros de recorrido en línea recta, pero es probable que las corrientes aumenten la distancia de nado.

Cualquier baño en los Ocean’s Seven requiere una tremenda cantidad de voluntad, entrenamiento y equipos de apoyo locales.

Más información en la guía 1000 aventuras únicas de Lonely Planet y en www.lonelyplanet.es

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