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Diez playas mediterráneas perfectas para Semana Santa

Arenales para la primera escapada al mar, en la que no falta la mejor gastronomía mediterránea

La playa de Agua Amarga, en Almería.
La playa de Agua Amarga, en Almería.

Que la Semana Santa se presente tardía este 2017 hace que los negocios de la orilla mediterránea peninsular se animen. Las playas urbanas, muchas de ellas balsámicas, aportan instalaciones, cuando no alojamiento y sabrosa gastronomía. ¡Es el momento!

La Más Bonita, en la playa de la Patacona (Alboraya, Valencia). ampliar foto
La Más Bonita, en la playa de la Patacona (Alboraya, Valencia).

1 Para venirse arriba

Patacona (Alboraya, Valencia)

La playa de la Patacona, más apacible que su vecina sureña, la Malvarrosa, concede protagonismo a la terraza La Más Bonita, ambientada en la Formentera rural. Con palmeral y jardín, es el lugar ideal para comer a lo largo de una jornada junto al mar (la cocina abre de 8.30 a 1.30), prolongando el café y el muesli caseros con sándwiches de seitán y la ensalada de quinua con tartas de elaboración propia como la Chocorgasmo. Conviene reservar.

La playa de Tossa de Mar, en la Costa Brava. ampliar foto
La playa de Tossa de Mar, en la Costa Brava.

2 La costa menos brava

Playa Grande (Tossa de Mar, Girona)

El binomio playa y recinto medieval amurallado es caracterizador de Peñíscola y, en Cataluña, de la Playa Grande de Tossa de Mar. Amplia y de arena gruesa —la que masajea y no se adhiere a la piel—, forma una zona de confort junto con el restaurante Can Pini, donde se disfruta hasta finales de abril de la campaña gastronómica del bacalao. Aparcar a la entrada del pueblo. Un valor seguro a la hora de pernoctar es Casa Granados.

Bono Beach, en Marbella (Málaga). ampliar foto
Bono Beach, en Marbella (Málaga).

3 Rollito marbellí

Playa Real de Zaragoza (Marbella, Málaga)

Enclavado en el sector con mayor aporte arenoso del municipio, el club playero Bono Beach  suscita adictos entre los que pretenden imbuirse del ambiente chill out de Marbella sin recurrir al marchoso Nikki Beach. Para ello aporta, junto a dunas colonizadas, una fusión de recetas malagueñas y asiáticas, camas balinesas, decoración inspirada en Mykonos y música en directo. No cubre hasta andar casi 100 metros. Y tiene aparcacoches.

Habitación de miKasa, en Agua Amarga (Almería).
Habitación de miKasa, en Agua Amarga (Almería).

4 ‘Jipichic’ almeriense 

Agua Amarga (Níjar, Almería)

El paisaje de la comarca de Cabo de Gata muestra en primavera toda la exuberancia de que es capaz el desierto. Agua Amarga es referencia hostelera (restaurante La Villa; 950 13 80 90) y hotelera: desde el clásico Mikasa hasta el glamuroso Real Agua Amarga. Hay salidas de buceo y piragüismo, así como alquiler de hamacas (reservas, 616 55 12 78). Un buen plan: caminar hasta las cuevas, antaño habitadas.

La playa de Calahonda, en Granada. ampliar foto
La playa de Calahonda, en Granada.

5 Con hotel y sin agobios

Calahonda (Motril, Granada)

Tener a mano el hotel Embarcadero de Calahonda es una suerte en esta Costa Tropical resguardada, de chinos (piedrecillas), a 40 minutos de Granada. Donde las barcas se sujetan a maromas sobre aguas cristalinas, aptas para el buceo (www.facebook.com/buceodardanus). Antonio Lorenzo atiende el gastrobar Sangacho y cocina arroces y pescados en El Conjuro (958 62 31 04; degustación con maridaje, 75 euros).

Playa de Getares, en Algeciras. ampliar foto
Playa de Getares, en Algeciras.

6 La ensenada de las ballenas

Getares (Algeciras, Cádiz)

Al último arenal del Mediterráneo, debido a su grisura y régimen mareal, le ponemos la vitola de atlántico. En su zona sur desemboca, entre una explosión de vida, el río Pícaro junto a arenas comparables a las de Tarifa. Los amaneceres en abril despuntan por Gibraltar. Reparar en la ballenera (1921-1926) de Punta Carnero; Getares fue factoría romana de cetáceos al borde del Estrecho. El festín en el restaurante Cepas es obligado.

Playa del Pinar, en Castellón.
Playa del Pinar, en Castellón.

7 De buen acomodo

Playa del Pinar (Castellón de la Plana)

Se podría decir que la playa del Pinar es a la ciudad de Castellón lo que El Saler a la de Valencia. Condiciones no le faltan a este dilatado arenal situado al norte del Grao en el que los bañistas tienen bula frente a los coches. El paisaje lo componen viviendas de bajo volumen a distancia de la orilla, palmeras, y, a 10 minutos a pie, un grato pinar. Por añadidura, el arroz del senyoret (con todo pelado) y los menús del hostal La Ola. No olvidarse del planetario playero.

Playa del Castellar, en Mazarrón.
Playa del Castellar, en Mazarrón.

8 Siempre hay sitio

Playa del Castellar (Puerto de Mazarrón, Murcia)

Larga, de chinorrillos y arena gruesa (arenosa bajo el agua) y con un urbanismo no excesivamente agresivo, a la playa del Castellar la avalan la bandera azul y la Q de Calidad Turística. Para disfrutar de un día primaveral es buena idea acercarse al hotel Playa Grande, que tiene el atractivo de su gastronomía murciana, así como su cercano parque infantil. Además, existe la posibilidad de subir al islote, achatado en su cima, para disfrutar de la salida del sol.

La playa de Burriana, en Málaga. ampliar foto
La playa de Burriana, en Málaga.

9 Latidos acuáticos

Burriana (Nerja, Málaga)

Desde el parador hasta el chiringuito arrocero de Ayo —guardando las esencias de la serie Verano Azul—, esta amplia playa de arena gruesa y gravilla encadena seguidores generación tras generación. Dispone de cuatro parques infantiles y atracciones acuáticas, paracaidismo y circuito de motos, pero sobre todo de las excursiones en paddle surf o kayak de Educare Aventura por los acantilados de Maro.

Vista al Mediterráneo en Moraira (Alicante). ampliar foto
Vista al Mediterráneo en Moraira (Alicante). Depositphotos

10 Para niños y mayores

El Portet (Teulada-Moraira, Alicante)

La playa de El Portet tiene algo de piscina de guardería infantil —­de solo dos metros de anchura arenosa— y lo mejor es descubrirla desde el paseo marítimo, olvidándose del urbanismo desatado —que lo hay— y recreándose con sus fondos verdiazules. El aparcamiento se antoja insuficiente, pero sigue abierto el restaurante de paellas El Portet (965 74 42 93). Para completar el plan queda la estupenda excursión a pie a la cueva de las Cenizas y a la torre del Oro.

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