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Lo efímero y lo centenario en el barrio de Salamanca

Palacetes que esconden museos, centros culturales inesperados, boutiques de lujo, tiendas que duran pocos días y negocios con más de cien años en la zona con más solera de Madrid

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Fresh Gallery (Conde de Aranda, 5).

En el margen derecho del paseo de la Castellana de Madrid es posible comprar un par de exclusivos zapatos de suela roja de Louboutin, ver la última película iraní que arrasa en festivales, conseguir el modelo más rompedor visto sobre la pasarela de la Madrid Fashion Week (o alquilarlo para una noche de fiesta), acercarse a una momia guanche y admirar El aquelarre y El conjuro, dos de las pinturas más célebres de Goya. Todo en un mismo día, y si el presupuesto lo permite, ya que estamos en el barrio de Salamanca, los cinco kilómetros cuadrados más lujosos de la capital.

Sobre su cuadrícula, resultado de la construcción racional de los ensanches del siglo XIX, impulsada por el marqués que le da nombre, se alzan palacetes, tiendas de lujo, negocios tradicionales, restaurantes exclusivos, galerías de arte y todo tipo de centros consagrados a la cultura.

1. De museos

El lujo es la principal seña de identidad del vecindario. Tanto en sus tiendas como en sus mansiones, antiguas residencias de la aristocracia y la burguesía madrileña, que hoy albergan embajadas y museos. El Palacio de Linares, en la plaza de Cibeles, acoge a la Casa de América, una institución pública que busca estrechar lazos, a través de la cultura, con las naciones del otro lado del charco; el palacio de verano de la duquesa de Santoña, frente al parque del Retiro, es la sede del Museo Nacional de Artes Decorativas (calle de Montalbán, 12), que cuenta con más de 1.600 piezas que ilustran la evolución de las artes industriales desde el siglo XV hasta hoy; el complejo neomudéjar de las antiguas Escuelas Aguirre es hoy la sede de la Casa Árabe (calle de Alcalá, 62), un organismo del Ministerio de Exteriores que busca acercar la cultura árabe a los madrileños. Desde 2008, allí se proyectan los títulos más recientes del cine hecho en la región y se imparten clases de árabe, “tanto del clásico como los dialectos marroquí y levantino, que se corresponde con el sirio y el libanés”, afirma la coordinadora de programación Elena González. La institución dispone, además, de una de las librerías más completas de autores árabes.

'El aquelarre' y 'El conjuro', dos pinturas de Goya en el museo Lázaro Galdiano (Serrano, 122). ampliar foto
'El aquelarre' y 'El conjuro', dos pinturas de Goya en el museo Lázaro Galdiano (Serrano, 122).

Otro de esos palacetes perteneció al editor José Lázaro Galdiano y su esposa, Paula Florido. El matrimonio atesoró una exuberante colección de arte que puede visitarse en las mismas estancias donde vivieron. “Encargaron la construcción, en pleno nuevo ensanche de Madrid, a José Urioste, el arquitecto que proyectó el pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1900”, apunta Elena Hernando, directora del actual museo Lázaro Galdiano (calle de Serrano, 122). Allí pueden admirarse las dos famosas pinturas de Goya, otras obras maestras como Meditaciones de San Juan Bautista, de El Bosco, o Santa Rosa de Lima, de Murillo, una de las mejores piezas del pintor sevillano, así como una vasta colección de esculturas, joyas, armas, esmaltes y monedas.

Esquina del Museo Arqueológico Nacional (Serrano, 13) ampliar foto
Esquina del Museo Arqueológico Nacional (Serrano, 13)

Muchos otros tesoros, un poco más antiguos, incluso prehistóricos, ocupan las salas del Museo Arqueológico Nacional, situado en el número 13 de la calle de Serrano: entre ellos destaca una mujer de la aristocracia. Es la dama de Elche, uno de los grandes atractivos de este centro reabierto en 2014 tras dos años y medio de reparaciones. Alberga una colección de piezas prehistóricas, griegas, romanas, godas y árabes. “Las coronas de Guarrazar, de oro y piedras preciosas, un tesoro visigodo que estuvo en el Louvre de París hasta 1942 o la momia guanche, una de las mejor conservadas, procedente de Tenerife, son dos de sus mayores atractivos”, afirma Virginia Salve, conservadora jefe.

La oferta artística de Salamanca la completan la Fundación March (Castelló, 77), situada en un edificio funcional con un toque expresionista donde se programan conciertos y exposiciones de artistas de primer nivel, y el Centro Cultural de China (General Pardiñas, 73), cuyo objetivo es dar a conocer a los madrileños la cultura del país asiático mediante cursos de kung fu, tai chi, chino mandarín y cocina. “Las exposiciones y los espectáculos folklóricos que celebramos son las actividades más atractivas para el público español”, asegura He Shihua, directora de proyectos. El centro, además, colabora con las asociaciones de padres de niños chinos adoptados en España para que los menores, y algunos de ellos ya mayores de edad, puedan conocer sus raíces, aprender chino y conocerse entre sí para compartir experiencias.

2. De compras

La alta costura ha encontrado su hábitat perfecto entre las calles de Serrano, José Ortega y Gasset, Velázquez, Lagasca, Ayala y Claudio Coello. En esta “milla de oro”, como se conoce al entorno, conviven las firmas más exclusivas, tanto nacionales como extranjeras: de Loewe (Serrano, 34) y Valentino (José Ortega y Gasset, 16) a Chanel (José Ortega y Gasset, 16), Gucci (Serrano, 49) y Louis Vuitton (Serrano, 66).

Fachada de la 'boutique' de Louis Vuitton (Serrano, 66). ampliar foto
Fachada de la 'boutique' de Louis Vuitton (Serrano, 66).

Los zapatos de suela roja de Christian Louboutin deslumbran desde el escaparate de la única tienda que tiene el diseñador francés en España, en Claudio Coello 13. Jennifer López les dedicó una canción y Carrie Bradshaw, protagonista de Sexo en Nueva York, era una apasionada de ellos. También de “los manolos”, apodo que reciben las creaciones de Manolo Blahnik, el diseñador canario que ha triunfado en todo el mundo, cuya boutique está en el 58 de la calle de Serrano. Una de las últimas en instalarse allí ha sido Stella McCartney (Serrano, 62). Los diseños de la hija del ex Beatle Paul McCartney abogan por la moda sostenible: creaciones que respetan el medio ambiente, defienden unas condiciones laborales dignas y no fomentan el maltrato animal.

Interior de Pop Up Chic Store en Serrano, 2. ampliar foto
Interior de Pop Up Chic Store en Serrano, 2.

Entre tanto lujo se cuelan Zara, H&M, Mango y otras marcas low cost que aprovechan la fama del barrio para abrir sus grandes tiendas insignia. Estas firmas han revolucionado la manera en que los españoles consumen moda. Algo que perciben negocios centenarios como La Nueva Parisien (Claudio Coello, 23). María Paz García ha visto cómo ahora las jóvenes acuden a su boutique  en busca de accesorios y complementos para sus vestidos de Zara. “Su objetivo es encontrar un sombrero o una cinta a juego, y personalizarlos”, explica García, quien junto a su hermana Belén regenta el negocio que abrió su bisabuelo en 1897. “Entonces viajaba a París, la capital de la moda, para traer lo último”. Ahora, asegura, no hace falta irse tan lejos para conseguir los botones o las flores de tela más exclusivas.

Varias personas pasan frente a la tienda, en remodelación, de Loewe (Serrano, 34). ampliar foto
Varias personas pasan frente a la tienda, en remodelación, de Loewe (Serrano, 34).

Por la cuarta generación de comerciantes va Alfaro 1926 (Goya, 7), una tienda de moda multimarca que comenzó siendo una camisería para hombres en la Gran Vía. En la década de 1970 se trasladaron a este barrio buscando un público más selecto. El mismo que entra en la joyería Bárcena buscando piezas únicas vintage con personalidad. Más que una joyería es un auténtico anticuario de las alhajas más selectas de todos los tiempos. Novias, actrices y aristócratas llegan a Bárcena buscando piezas especiales.

En cuestión de tradiciones, La Pajarita (Villanueva, 14) se lleva la palma. En esta bombonería se sigue elaborando caramelos con la receta de 1852, año de su fundación. Tras un siglo en la Puerta del Sol, a finales de los años sesenta abrieron sucursal en el barrio, donde hoy se mantienen. Además de por sus célebres palomitas de chocolate, turistas y amantes del dulce acuden a comprar sus caramelos de violeta.

En el lado opuesto a los negocios centenarios y las joyas exclusivas se encuentran las pop up stores, una versión selecta y actualizada de los mercadillos tradicionales. En ellos se puede degustar un vino o un té mientras se compran productos de diseñadores jóvenes. Permanecen abiertos un fin de semana o tan solo algunas horas y suelen cambiar de ubicación. Pop Up Chic fue uno de los primeros en Madrid, que puede visitarse de jueves a domingo en Serrano, 2. “Pusimos nuestra primera pop up en 2011 con la filosofía de aglutinar creaciones de diseñadores españoles: cosas bonitas y funcionales que no se pueden encontrar en otro sitio”, explica Rocío Padura, una de las socias. “Se trata de una experiencia completa: puedes comprar y tomar algo en la zona chill out”, añade.

María Paz García, una de las dueñas de la mercería centenaria La Nueva Parisien (Claudio Coello, 23). ampliar foto
María Paz García, una de las dueñas de la mercería centenaria La Nueva Parisien (Claudio Coello, 23).

Ese gusto por lo efímero impregna la esencia de Fab24 (Conde de Aranda, 16), una boutique en la que se puede alquilar un vestido de alta costura escogiendo entre diseños de Carolina Herrera o la madre de la estética punk, Vivienne Westwood, para parecer una estrella por un día. En Fab24, la galerista Topacio Fresh se hizo con un sombrero “para acudir a la boda de Álex de la Iglesia”, cuenta la artista de origen argentino. Desde 2008 ofrece a artistas tan rompedores como Aitor Sarabia, Juan Gatti y Alberto de las Heras la posibilidad de exponer sus trabajos en la Fresh Gallery (Conde de Aranda, 5).

3. De galerías

La Fresh es una de las pocas galerías del barrio que apuesta por nuevos valores. “Muchos galeristas han decidido trasladarse a la calle de Doctor Fourquet, detrás del Reina Sofía o al Barrio de las Letras", afirma. Además de ella, están Parra & Romero (Claudio Coello, 14), que dan espacio a la pintura, la escultura y la intervención, con sucursal en Ibiza, y Fernando Pradilla, a dos portales (Claudio Coello, 20), con gran presencia de nuevos artistas latinoamericanos. Topacio Fresh eligió el barrio “porque está muy cerca de la Puerta de Alcalá”, asegura, “y es un referente para los que vienen a visitarme de fuera”.

Exterior de La Pajarita, la bombonería centenaria de la calle de Villanueva, 14. ampliar foto
Exterior de La Pajarita, la bombonería centenaria de la calle de Villanueva, 14.

A pocos metros del famoso monumento madrileño se encuentra la casa de subastas Ansorena (Calle de Alcalá, 52), fundada en 1845, la más antigua de España y contrapunto a las galerías jóvenes, que casi son una excepción en un área donde prevalecen las salas que apuestan por un arte más clásico. El catálogo De Ansorena lo conforman más de 1.500 piezas entre joyas, objetos decorativos y obras de arte. Ha subastado trabajos de Chagall, Renoir o Picasso. En Duran (Goya, 19), otra gran casa de subastas, se compran y venden obras de arte, libros e incluso prendas únicas de Givenchy o Dior. Jorge Juan Galería de Arte (Hermosilla, 49), que cumple 40 años ahora, cuenta entre sus obras con piezas del madrileño José Gutiérrez Solana y Juan Genovés, autor de El abrazo, el cuadro que representa la Transición.

Pese al sabor clásico y señorial del barrio, Topacio Fresh, observadora detallista de la actividad del barrio, cree que algo está cambiando. “Hay nuevos negocios, nuevos restaurantes y cafeterías que atraen a un nuevo público. A mi edificio se acaba de mudar un matrimonio joven con niños, algo inusual. Ahora los nietos de los señores y señoras que llevan toda la vida aquí, están animando el vecindario”, concluye.

... Y para hacer un alto en el camino:

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El Doblón (Calle de Juan Bravo, 35)
Ve-Ga Bar (Calle de Juan Bravo, 29)
La Bahía de Extremadura (Calle de Azcona, 66)
La Sota (Calle de Lagasca, 119)
Punto MX (Calle del General Pardiñas, 40)
Ostradivarius (Calle de Goya, 82)
El Barril (Calle de Goya, 86)
Cazorla (Calle de Montesa, 30)
Banzai (Calle de Recoletos, 10)
Bo Finn (Calle de Velázquez, 97)
Serrano 100 (Calle de Serrano, 100)
Marisquería El Cantábrico (Calle de Padilla, 39)
Cervecería Jurucha (Calle de Ayala, 19)