Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Especial PUBLI

Los hoteles que querrás visitar en 2017

Habitaciones con vistas, gastronomía local y espacios para el cuidado personal como un dios griego. Dormir en uno de estos hoteles es hacer doble ‘check’ en la lista personal de los destinos a visitar a lo largo de todo el año. Hay más de 300 días por delante para vivir estas experiencias

Atardecer en la terraza del hotel Domes Noruz Chania, en Creta (Grecia).
Atardecer en la terraza del hotel Domes Noruz Chania, en Creta (Grecia).

Vivimos en la época de la personalización, del consumo adaptado a nuestras necesidades y gustos. Es lo que han denominado el Youniverse, o la manera en el que un servicio se acomoda a lo que buscamos o deseamos. Según el estudio de hábitos de consumo en hoteles, Consumer Mega-trends Impacting Hospitality de 2016, realizado por Sabre, esta es la principal prioridad a la hora de escoger un establecimiento para pasar unas vacaciones o alojarse por motivos de trabajo. Un hotel tiene mucho de provisional, de efímero, y por eso nos gusta que sea parte del recuerdo del viaje que mantendremos a lo largo de todo el año. Esta es la manera en la que trabajan todo el portfolio de 30 marcas de hotel de Marriott International, unos lugares inolvidables que cada huésped añadirá a su lista de hoteles a los que hay que ir este 2017.

El hotel Renaissance Hamburg ocupa el histórico edificio de Broscheks, de 1925. ampliar foto
El hotel Renaissance Hamburg ocupa el histórico edificio de Broscheks, de 1925.

Lujo a la alemana

Hamburgo es una ciudad tranquila, donde las cosas que pasan son escogidas, selectas y muy bien hechas. Donde los alemanes son más alemanes, por su corrección estética, su funcionalidad y su buen servicio. Todos estos excelentes valores se unen en el Renaissance Hamburg Hotel, uno de esos lugares de esta urbe donde la atención rivaliza con la estética contemporánea. Ubicado en el histórico edificio de Broscheks, de 1925, aún conserva mucho de su pasado como imprenta, presente en una arquitectura recia, compacta y, de nuevo, muy alemana. Pero este hotel, además de historia, también coquetea con lo moderno en su decoración, acorde a su estratégica ubicación a pocos pasos de la calle Jungfernstieg y del puerto de Hamburgo, los dos lugares donde más cosas (a la alemana) pasan dentro de esta ciudad. El Renaissance Hamburg Hotel tiene, además, ropa de cama de lujo y un restaurante, Broscheks, con deliciosa comida germana, para vivir lo que la cadena de hoteles Marriott International denomina #MomentosMarriott, la experiencia de hacer algo genuino y único.

Vistas a Venecia desde la azotea del Marriott Venice Resort & Spa. ampliar foto
Vistas a Venecia desde la azotea del Marriott Venice Resort & Spa.

El mejor ‘skyline’ veneciano

Cuando Canaletto pintaba Venecia, en el siglo XVIII, desde su casa a escasos metros del puente de Rialto, no imaginaba que sus trabajos, casi 300 años después, muchos los compararían con las fotografías espontáneas que los visitantes hacen a diario de la ciudad de los canales. Salvaguardando las distancias entre las obras maestras del pintor italiano y el click de un teléfono móvil, hay quien ya ha descubierto uno de los mejores lugares para inmortalizar a Venecia, tres siglos después, como lo hiciera este ilustre paisajista. Se trata de la piscina de 360 grados sobre el skyline veneciano del JW Marriott Venice Resort & Spa, uno de los hoteles más exclusivos de Europa, ubicado en la Isla de la Rosa (Isola delle Rose), un terreno privado al que solo se accede en barca, y donde se viven, de manera continua, #MomentosMarriott. Pero el JW Marriott Venice Resort & Spa, además, como si quisiera hacer un continuo homenaje a Canaletto, cuenta con una galería de arte propia, para visitar después de uno de sus deliciosos desayunos con vistas al campanile de San Marcos.

Habitación del Budapest Marriott Hotel. ampliar foto
Habitación del Budapest Marriott Hotel.

Mordiscos frente al Danubio

La excelencia de un hotel, según los expertos, se basa en los detalles que pasan desapercibidos. Anabel Vázquez, periodista especializada en hoteles, asegura que “un buen hotel, sabe equilibrar lo confortable con lo extraño, lo cotidiano con lo exótico, la intimidad con el anonimato”. En el Budapest Marriott Hotel saben de estas normas implícitas. Además de las vistas impresionantes que tienen muchas de sus habitaciones al río Danubio, en su apuesta gastronómica se puede vislumbrar un mimo hacia los sabores genuinos. El Peppers! es su restaurante estrella, y uno de los grandes lugares donde se cita la élite cultural y social de Budapest para comer. El valor de su carta fresca y urbana lo tiene el énfasis por el producto húngaro, como el delicioso y tradicional paté, así como carnes internacionales como el Black Angus, que lleva a publicar en las redes sociales aquello de #MomentosMarriott.

Piscina del hotel Domes Noruz Chania, en Creta. ampliar foto
Piscina del hotel Domes Noruz Chania, en Creta.

Rodearse de dioses

El hotel Domes Noruz Chania, Autograph Collection, es uno de esos establecimientos donde un dios griego alimentaría su ego como rey del mundo. Él, no sus hijos, pues este es un hotel exclusivo para el uso de adultos. Ubicado en Chania, la segunda ciudad más grande de la isla de Creta, presenta las delicias mediterráneas de escaparate y, aquí, el huésped siente, en ciertos momentos, que es poderoso y querrá vivir aquí por mucho tiempo. “Siempre queremos permanecer en un hotel porque es algo que nos extrae de nuestra vida y nos coloca en otra, pero en otra en la que nos sentimos cómodos”, cuenta la experta en hoteles, Anabel Vázquez. Este resort de cinco estrellas es perfecto para vivir uno de estos #MomentosMarriott. Su zona wellness es una de las más completas de la Grecia contemporánea: spa aromatizado con hierbas orgánicas de la tierra, espacio para fitness al aire libre y productos de la lujosa firma Elemis. Y para los que quieran un auténtico dios griego a su servicio, entrenamientos personales con Nikos Putsikis, el que dicen es el mejor personal trainer de Grecia.

El Eclipse Bar del Hotel W Barcelona. ampliar foto
El Eclipse Bar del Hotel W Barcelona.

Un ‘non stop’ de fuegos artificiales

“La famosa frase de ‘yo solo quiero un hotel para dormir’ se va a pronunciar cada vez menos, sobre todo si los hoteles cultivan el famoso sense of a place, esa sensación de que el hotel es arte y parte del destino”, cuenta Vázquez. Esto pasa en el hotel W Barcelona, donde el huésped entra y ni sabe, ni quiere saber, cuando lo abandona. Diseñador por el arquitecto catalán Ricardo Bofill, tiene servicios de una pequeña ciudad flotante. Su Bliss Spa, con 700 metros cuadrados dedicados a los tratamientos de belleza de última generación, completa la experiencia del visitante con amplias habitaciones con vistas a la Barceloneta y al infinito mar Mediterráneo. Pero es su oferta de ocio uno de sus bastiones para locales y turistas, con su restaurante Bravo24 capitaneado por el chef con una estrella Michelin Carlos Abellán, su área Wave para un picoteo informal, el Salt Restaurant & Beach Club para un picoteo a pie de playa, o su Wet Bar, con unas increíbles vistas y donde los cócteles se saborean mejor. De hecho, este espacio del hotel W Barcelona, es uno de los espacios elegidos por visitantes de todo el mundo para despedir el año, un lugar para vivir esos #MomentosMarriott, con una gran fiesta cada 31 de diciembre permite vislumbrar el futuro con la energía de su castillo de fuegos artificiales.