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Cuando el destino es una sorpresa

Varias agencias ofrecen escapadas cuyo itinerario solo es revelado al viajero un día antes o incluso en el mismo aeropuerto

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Getty

En la era digital cualquiera puede comprar un vuelo a cualquier parte del mundo en solo quince minutos; reservar un hotel tras haber hecho una pequeña investigación en la red sobre el nivel de satisfacción de sus usuarios, y hasta hablar con algún habitante del país que se va a visitar para que le cuente lo que merece o no la pena hacer. Los grandes tour operadores consiguen precios muy bajos mientras que las pequeñas agencias de viajes intentan sobrevivir con todos los trucos posibles.

En un intento por reinventarse, algunas de ellas se han lanzado a los viajes sorpresa. Es decir, aquellos en los que uno no sabe cuál es su destino hasta un día antes de partir o, incluso, al llegar al mismo aeropuerto. Ese misterio marca la diferencia y hace imprescindible la labor de la agencia. Algo que antes se veía como un hándicap, la falta de información, ahora adquiere toda su fuerza y misterio. Si a esto le añadimos precios asequibles habremos dado en el clavo.

Puesto de lámparas en un zoco de Marraquech, en Marruecos. ampliar foto
Puesto de lámparas en un zoco de Marraquech, en Marruecos. Getty

Waynabox es una de estas agencias. Nació en Barcelona, en marzo del 2015, y ofrece escapadas de tres días a 39 ciudades europeas (de Lisboa a Viena, y de Copenhague a Turín) y tres en Marruecos (Casablanca, Tánger y Marraquech) por 150 euros por persona (vuelo y hotel incluidos). La mecánica es sencilla: hay que entrar en la página, elegir el aeropuerto de salida (de momento, las posibilidades en España son Madrid, Barcelona, Málaga o Alicante) y el número de personas dispuestas a viajar. “Enseguida aparecen 12 destinos posibles de los que se puede descartar uno de forma gratuita. Se pueden seguir eliminando ciudades, hasta un total de nueve, pero cada descarte cuesta cinco euros más”, apunta Natàlia Capdevila, social media mánager y responsable de prensa de la empresa. Dos días antes del viaje, Waynabox notifica el destino final entre las ciudades no descartadas y proporciona a los viajeros las reservas así como una pequeña guía de viajes, elaborada por la propia empresa, con recomendaciones sobre lugares para visitar y cosas para hacer.

La agencia rehúye el término low cost. “No organizamos viajes en el último momento”, subraya Capdevila, “y nuestras bajas tarifas se derivan de los acuerdos que hacemos con las líneas aéreas y los hoteles, que son de tres a cinco estrellas. 150 euros es nuestro precio base, aunque en el caso de algunas ciudades puede subir hasta los 200 euros por persona”. “Aunque el concepto de viajar sin un destino determinado se asocie a un público joven y la mayor parte de nuestros clientes oscilen entre los 25 y los 35 años, tenemos viajeros de todas las edades. Gente que quiere romper la rutina diaria con un viaje al que se le añade el ingrediente extra de la sorpresa”, comenta Capdevila.

Incertidumbre, pero en pequeñas dosis

La mayoría de las agencias especializadas en este tipo de fórmulas se centran en escapadas de pocos días. Es el caso de la norteamericana Pack Up+Go y la británica Surprise Trips, un proyecto de Expedia. Según Milou Van Roon, project manager de esta última, con sede en Londres, “la mayor parte de la gente no puede dejar en manos de otros la organización de unas vacaciones más largas, ya que entran en juego factores como coger días libres en el trabajo, buscar canguro para los niños o manejar presupuestos más elevados. Es quizás algo que hay que pensar más detenidamente, pero mucha gente se apuntaría a tres días de sorpresa y aventuras. Existen agencias de este tipo que se especializan en viajes más largos pero, de momento, nosotros no tenemos planes de contemplar ese campo”.

La planificación de un viaje es para muchos uno de los momentos más excitantes del mismo pero, como apunta Van Roon, “para otros puede resultar estresante. Especialmente si es un grupo y la gente no se pone de acuerdo sobre el destino. Lo que más valoran nuestros clientes es que ofrecemos una experiencia diferente. ¿Cuanta gente ha ido alguna vez al aeropuerto sin tener ni idea del destino al que va a volar? Es algo excitante y uno tiene que estar dispuesto a dejarse llevar, aunque informamos a nuestros clientes de la climatología para que puedan hacer correctamente sus maletas”.

Comedor del Canalla Bistro, en el barrio de Ruzafa, en Valencia.
Comedor del Canalla Bistro, en el barrio de Ruzafa, en Valencia.

La empresa española Desafío Enigmático también incluye el factor sorpresa pero no en el destino, sino en un misterioso juego detectivesco que los viajeros deberán desentrañar durante su estancia de fin de semana en alguna de estas cuatro ciudades: Madrid, Barcelona, Valencia o Toledo. Los precios de sus escapadas oscilan entre 109 y 139 euros por persona y noche, e incluyen comidas, alojamiento, juegos y espectáculos. “La mayoría de nuestros clientes son grupos, como incentivos de empresa o despedidas de soltero, aunque también vienen parejas. Es una experiencia que se presta más a ser compartida con otros, como un juego en equipo que te va dando pistas para ir a lugares e ir desentrañando el misterio”, apunta Nacho Rodríguez, director comercial de la compañía.

Para muchos, subirse a un avión, tren o autobús y encaminarse a un lugar desconocido es suficiente aventura. Otros quizás buscan un punto intermedio entre el turista al que la agencia se lo da todo hecho y el viajero desvalido, expuesto a su suerte. Una sorpresa controlada, con un tiempo de duración limitado y en la que lo peor que puede pasar es que Zúrich sea mucho más frío de lo que nuestra maleta había previsto.

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