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Los 10 destinos con mejor relación calidad-precio para 2017

Lonely Planet escoge los lugares donde tu presupuesto viajero cundirá más el próximo año

Vista de la 'kasbah' de Timiderte, del siglo XVI, en el valle de Draa, en Marruecos. Ampliar foto
Vista de la 'kasbah' de Timiderte, del siglo XVI, en el valle de Draa, en Marruecos. Getty

En inglés se los conoce como destinos best-value, es decir, los lugares que mejor relación calidad-precio ofrecen al viajero. Y según los expertos de Lonely Planet, a través de la votación anual Best Travel, entre los 10 más recomendables para 2017 hay lugares tan dispares como Nepal o Namibia, con un dólar depreciado que nos da muchas ventajas, pero también destinos indudablemente caros, como Venecia, a los que se puede viajar de una forma más económica siguiendo consejos muy sencillos. Estas son las 10 propuestas de Lonely Planet para estirar tu presupuesto viajero al máximo en 2017.

'Lodge' con vistas al macizo de los Annapurnas, en Nepal. ampliar foto
'Lodge' con vistas al macizo de los Annapurnas, en Nepal. Getty

1 Nepal

Tras el catastrófico terremoto que asoló el país en 2015, Nepal se recupera poco a poco y trabaja para seguir atrayendo a los turistas, especialmente excursionistas y montañeros, que antes del seismo dejaban buenos ingresos a este país. La ayuda económica sigue siendo vital para que las comunidades de este país del Himalaya puedan recobrar la normalidad. La recompensa para quienes se animen a visitar Nepal es fantástica: por menos de 50 dólares al día, de media, se puede disfrutar de sus famosas rutas de excursionismo y de la hospitalidad de un pueblo excepcional. El Himalaya vuelve a ser el principal objetivo de muchos montañeros, con recorridos senderistas de varios días que llegan hasta pie de cimas como Everest, o rodean el enorme macizo de los Annapurnas. Para los menos aventureros queda descubrir las plazas y templos medievales de Patan y Bhaktapur, o realizar un recorrido espiritual por las estupas y monasterios centenarios del valle de Katmandú.

Ascendiendo una de las dunas de Sossusvlei, en Namibia. ampliar foto
Ascendiendo una de las dunas de Sossusvlei, en Namibia. Getty

2 Namibia

No es uno de los destinos más baratos de África, desde luego, pero no hay que viajar a Namibia con ideas preconcebidas: el dólar namibio, vinculado al rand sudafricano, se ha depreciado frente a varias divisas en los últimos años, lo que concede una buena oportunidad para conocer este país. Namibia es célebre por algunos de sus atractivos naturales, como el parque nacional de Etosha, donde se puede contemplar la fauna del desierto, o las impresionantes dunas de Sossusvlei. La temporada alta son las navidades y los periodos escolares europeos y africanos, pero fuera de estos periodos se pueden encontrar vuelos más baratos haciendo conexión en Johannesburgo o vía Alemania, incluso aprovechando vuelos chárter desde España.

Pese a las comodidades, Namibia sigue siendo una última frontera para los viajeros ávidos de aventura. Con los desiertos del Kalahari y el Namib, así como algunas de las mejores reservas nacionales de África para los safaris fotográficos, Namibia añade además el encanto de sus nítidas noches estrelladas.

Casa da Musica, del arquitecto Rem Koolhaas, en Oporto. ampliar foto
Casa da Musica, del arquitecto Rem Koolhaas, en Oporto. Getty

3 Oporto

Viajar a la ciudad portuguesa parece ahora más fácil que nunca: con vuelos de bajo coste, buenas carreteras desde España y precios realmente asequibles una vez que estamos allí, esta ciudad del norte de Portugal se ha convertido en una de las escapadas más interesantes desde cualquier punto de Europa, pero más aún desde España. Oporto ha sufrido una gran trasformación en los últimos años, y hoy tiene un centro urbano antiguo muy interesante, varios museos, tranvías antiguos, paseos por el río de lo más atractivo y unas bodegas, al otro lado del río, que por sí solas ya merecen una visita. Desde allí es también fácil organizar alguna excursión a los viñedos de la zona.

El centro tiene también nuevos atractivos, como una curiosa ruta de azulejos, más de moda que nunca; la Casa da Música, proyectada por Rem Koolhaas, que desde 2005 en uno de los hitos de la ciudad; grafitis artísticos y mucha arquitectura contemporánea. Imprescindible la visita a la Casa de Serralves o el Museo de Arte contemporáneo. 

Un canal del barrio de Cannaregio, en Venecia. ampliar foto
Un canal del barrio de Cannaregio, en Venecia. Getty

4 Venecia

Resulta extraño encontrar a Venecia en un listado de destinos asequibles. Su inclusión nos sirve para recordar que a las ciudades tradicionalmente caras también se puede viajar de forma más económica. Por ejemplo, evitando el alojamiento en los canales centrales y buscando opciones más baratas en Mestre, o incluso en Treviso, y cogiendo el tren a Venecia para pasar el día. No podremos dar románticos paseos nocturnos, pero a cambio disfrutaremos de sus palacios y monumentos, recorriendo sus canales de día para evitar arruinarnos con el alojamiento. Otra opción cada vez más utilizada es alquilar apartamentos y habitaciones a través de páginas web como Airbnb, así como alojarse en zonas poco turísticas pero con cocina disponible, para ahorrar también un buen dinero en comer.

Un pastor en las 'pusztas' (llanuras) húngaras, en el parque nacional de Hortobágy. ampliar foto
Un pastor en las 'pusztas' (llanuras) húngaras, en el parque nacional de Hortobágy. Getty

5 Debrecen (Hungría)

Los que viajan a Hungría se quedan casi siempre en Budapest y, como mucho, se animan a conocer alguna de las ciudades más turísticas como Sopron o Visegrad. Tal vez es el momento de aventurarse un poco más y conocer rincones como Debrecen, la segunda ciudad más grande del país y corazón de la Hungría de bajo coste. Hay líneas aéreas muy baratas que la conectan con varios países europeos y, poco a poco, se va abriendo al turismo internacional. Lo más interesante es su panorama artístico y sus festivales de verano. Debrecen está, además, en el límite de la puszta, las llanuras orientales húngaras, y es punto de partida para conocer el parque nacional Hortobágy, donde descubriremos la imagen romántica de la Hungría tradicional y campesina. Debrecen es un lugar para descubrir por poco dinero, una parte de Europa que no se suele visitar.

Yacimiento arquelógico maya de Caracol, en Belice. ampliar foto
Yacimiento arquelógico maya de Caracol, en Belice. Getty

6 Belice

Está considerado uno de los destinos más caros de Centroamérica, pero basta con cambiar el enfoque: es uno de los últimos lugares para la verdadera aventura, con un montón de propuestas en un espacio muy reducido; está cerca de México y el Caribe, pero no es tan concurrido; comer aquí es realmente barato y muy sorprendente, y al margen de los grandes resorts, como los de Cayo Ambergris, el país es uno de los grandes paraísos para el submarinismo y el buceo con tubo. También hay yacimientos mayas en medio de la selva, como Caracol, y una rica fauna salvaje, con especies únicas. Su imagen más conocida es el Blue Hole (el gran agujero azul) donde se puede descender buceando entre estalactitas, estalagmitas y tiburones.

Vistas desde la 'kasbah' de Tamnougalte, en el valle de Draa, en Marruecos. ampliar foto
Vistas desde la 'kasbah' de Tamnougalte, en el valle de Draa, en Marruecos. Getty

7 Marruecos

Es probablemente el destino exótico que nos queda más cerca (y más barato). Marruecos es un país accesible en el que se disfruta de un ambiente oriental de lo más atractivo, y todo a bajo coste. Marraquech es casi imprescindible, con vuelos directos y baratos, pero también hay otras propuestas en todo el país, como Esauira o Tánger, ciudades que viven un renacimiento, con nuevos hoteles y reformas para revivir sus cascos antiguos. Imprescindibles son también la Medina de Fez, las ciudadelas del valle del Draa, el patrimonio arquitectónico de Casablanca o un paseo en camello por el Sáhara.

Mezquita de Qol Šärif, en Kazán (Rusia). ampliar foto
Mezquita de Qol Šärif, en Kazán (Rusia). Getty

8 Rusia

Con un rublo bastante asequible, el turismo hacia Rusia va en alza. Moscú sigue siendo carísimo, al menos en cuestión de hoteles y restaurantes, pero el país es enorme y fuera de la capital todo es más barato. Se puede, por ejemplo, cruzar el país en el Transiberiano (o en las muchas líneas aéreas de bajo coste); visitar San Petersburgo, una ciudad cargada de historias y monumentos históricos, o animarse a descubrir lugares que apenas reciben visitantes, como Nóvgorod, primera capital del país, Tomsk, en Siberia, o Kazán, en el país de los tártaros. Además, posiblemente sea bueno viajar a Rusia antes de que, con motivo del Mundial de Fútbol 2018, lo hagan muchos más turistas e inevitablemente los precios sean más altos.

Cascada del parque estatal de Tahquamenon, en Michigan (Estados Unidos). ampliar foto
Cascada del parque estatal de Tahquamenon, en Michigan (Estados Unidos). Getty

9 Península superior de Míchigan (EE UU)

Quizá resulte algo sorprendente recomendar un viaje a esta zona de los Estados Unidos, junto a la región de los Grandes Lagos. Incluso muchos estadounidenses la desconocen, pero está repleta de atractivos naturales y de impresionante belleza, con ciudades y pueblos que parecen ilustraciones de un antiguo libro de viajes. Es, sobre todo, un destino para los propios estadounidenses y, más concretamente, para viajeros del Medio Oeste. Por eso los precios son muy razonables, no suele haber mucha gente y el ambiente es sencillo y relajado. Hay faros históricos, playas, lagos con apacibles orillas, algunos de los bosques más antiguos del país y cascadas de lo más espectacular. Uno de los puntos más llamativos es la Isla Mackinac, en el lago Huron, donde no se permite el tráfico de automóviles, las vistas son estupendas y el centro está lleno de tiendas pintorescas.

Surfista en la península de Bellarine, en Australia. ampliar foto
Surfista en la península de Bellarine, en Australia.

10 Península de Bellarine (Australia)

Y como el ránking de destinos de Lonely Planet (Best in travel) se elabora consultando a expertos viajeros de todo el mundo, suele incluir también lugares del otro lado del planeta. Por ejemplo, la península australiana de Bellarine, seguramente desconocida para los españoles, pero que los habitantes de Melbourne conocen muy bien, ya que ha sido durante generaciones su destino para escapadas tranquilas. Ahora, sin embargo, esta zona del estado de Victoria tiene cada vez más atractivos, incluso para el turista internacional: estupendas playas y ciudades históricas, como Queenscliff y Portarlington; la Jack Rabbit Winery y Flying Brick Cider, dos de los nuevos destinos que llaman la atención; vías verdes para ciclistas y lugares magníficos para el buceo con tubo y el surf. A Bellarine se llega fácilmente en ferri desde la península Mornington, algo más conocida, y es un buen punto de partida para lanzarse a conocer el gran atractivo del sur de Australia, la Great Ocean Road, que incluye como parada obligada hacerse un selfie ante los Doce Apóstoles.

Más información en Best in travel y www.lonelyplanet.es

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