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Romana, románica y machadiana

La oferta cultural de Segovia se multiplica para atraer a visitantes de la cercana Madrid y a turistas de todo el mundo. El acueducto del siglo II y la enigmática iglesia de la Veracruz, del siglo XIII, son solo dos de sus atractivos

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La iglesia de la Vera Cruz, con el Alcázar de Segovia al fondo.

Más allá del acueducto y del cochinillo, Segovia, a solo 90 kilómetros de Madrid, lucha por ampliar su oferta turística y cultural, con las ventajas que conlleva vivir tan cerca de la capital. Lo hace ofreciendo cada vez más equipaciones culturales y una serie de al menos 12 festivales internacionales anuales, en variadas disciplinas, como la música, la danza, los títeres o la literatura. El fin de semana pasado tuvo lugar aquí el festival literario Hay Segovia, en el que participaron 25.000 personas. Si usted viaja a Segovia en cualquier momento, seguramente se esté cociendo algo interesante.

10.00 Soplando en La Granja

Parece magia: la bola incandescente gira sobre el grueso guante de la sopladora. Luego se convierte en un hermoso recipiente de vidrio estilizado. Es un proceso que se puede ver en directo en la Real Fábrica de Cristales (paseo del Pocillo, 1), en La Granja de San Ildefonso (1), a unos 10 kilómetros de Segovia. Se muestra, además, desde una nutrida colección de cientos de objetos de vidrio hasta exposiciones temporales de lámparas allí realizadas por diseñadores contemporáneos como Mayice o Culdesac. Después, visita al Palacio Real de La Granja y sus jardines (plaza de España, 15), edificado a partir de 1721 con la llegada de Felipe V y la dinastía borbónica.

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El acueducto de Segovia.

12.00 El arte del esgrafiado

Ya en Segovia, el paseo puede comenzar bajo el acueducto (2), punto de encuentro de residentes y turistas. La emblemática construcción romana lleva aquí desde la época de Trajano, en el siglo II después de Cristo. Subiendo por la calle de Juan Bravo se topa uno con la Casa de los Picos, construida en el XV: tiene un patio renacentista y destacan los 617 picos que adornan su fachada como si fuera un armadillo arquitectónico. Hoy es la Escuela de Arte Superior de Diseño. Atención también a la fachada de la mayoría de los edificios: en ellas se aprecia la típica técnica segoviana del esgrafiado, consistente en dibujos geométricos, algunos de aspecto arabesco, en los revocos. En la plaza Mayor, que domina la catedral de Santa María (3), se encuentra un quiosco central y una cabezona estatua de Antonio Machado (que residió en Segovia entre 1919 y 1932) y no muy lejos su Casa Museo (4), de aires machadianos (Desamparados, 5). El Alcázar (5) (la rumorología dice que Walt Disney se inspiró en él para el castillo de Blancanieves) está en la plaza de la Reina Victoria, encallado entre los ríos Eresma y Clamores, desde donde hay amplias vistas a los alrededores. Cerca se encuentra el Romeral de San Marcos (6) (Marqués de Villena, 6), un jardín lleno de detalles diseñado por el paisajista uruguayo Leandro Silva (1930-2000).

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Meninas del titiritero Francisco Peralta.

13.30 Un Cristo articulado y algunas marionetas 

Un paseo es posible a través del barrio de la Judería (hay un Centro Didáctico de la Judería (7) y un Cementerio Judío), otro a través de la multitud de iglesias que conforman el románico segoviano, en el que proliferan los atrios y pórticos que se abren en el lado sur de las iglesias, y los campanarios esbeltos. De las más reseñables es la de los Santos Justo y Pastor (8) (plaza de San Justo), que guarda una imagen articulada del Cristo de los Gascones, del siglo XIII, destinada a escenificar el descendimiento de la cruz. Se celebra en primavera el festival internacional de títeres Titirimundi y está la pequeña pero deliciosa Colección de Títeres Francisco Peralta (9) (Puerta de Santiago, 36), consistente en 38 piezas inspiradas en el teatro y los cuentos populares. La iglesia de la Veracruz (10) (calle de Zamarramala), del siglo XIII, en la que destaca su planta dodecagonal, embelesó al escritor francés Emmanuel Carrère en una edición anterior del Hay Festival. También la arquitectura contemporánea ha dejado huella en la ciudad, como en el caso de La Choricera, la contundente y a la vez delicada fábrica de embutidos proyectada en los años sesenta por los arquitectos Francisco de Inza y Heliodoro Dols (carretera de San Rafael, 42), o los edificios de la Cooperativa Pío XII (calle de Taray, 11-13), brutalismo del bueno de José Joaquín Aracil. El edificio del Círculo de Artes y Tecnología (CAT) (11), de David Chipperfield, cerca de la parada del AVE, espera casi terminado para convertirse en un centro donde convivan las artes escénicas y las nuevas tecnologías. Aquí se instalará el Instituto Universitario Alicia Alonso.

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15.00 Una sorpresa, el Maracaibo

Para comer, claro está, el célebre cochinillo segoviano, que es ubicuo en el casco viejo. La opción más turística y tradicional es el mesón de Cándido (12), aunque también son de primera división los de José María (Cronista Lecea, 11), Casa Duque (Cervantes, 12) o el popular Maracaibo (Ezequiel González, 25), donde también apuestan por un toque de modernidad. Un postre goloso en la pastelería Limón y Menta (13) (Isabel la Católica, 2), por ejemplo el típico ponche segoviano.

18.00 Arte en la cárcel

El centro de referencia en el arte de vanguardia es La Cárcel_Segovia (14) (avenida de Juan Carlos I), una antigua cárcel de mujeres convertida en centro de creación. Se celebran sesiones de microteatro, intervenciones artísticas o el festival de animación 3DWire, del 2 al 9 de octubre. En La Alhóndiga (plaza de la Alhóndiga, 1) se presenta actualmente la instalación de luz y sonido del noruego Per Barclay (hasta el 16 de octubre). En el palacio de Quintanar (15), también convertido en centro cultural contemporáneo, se puede ver hasta el domingo la exposición de Lucía Loren Tierras en trance. Otros museos recomendables son el de Esteban Vicente (16) (plaza del Doctor Laguna, 2) y el de Zuloaga (plaza de Colmenares). La cultura continúa en espacios como el de la editorial La Uña Rota (Seminario, 2) o en las activas librerías Intempestivos (Teodosio el Grande, 10) o Ícaro (Marqués del Arco, 36). Y una tienda con encanto es la de jabones artesanales Olivia The Shop (17) (plaza del Doctor Laguna, 2).

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Interior del restaurante Villena de Segovia.

21.00 Estrellas y jardines vegetarianos

Brilla la estrella Michelin en el restaurante Villena (18) (plazuela de los Capuchinos), del chef Rubén Arnanz. La opción ecológica (y vegetariana, si gustan), en un ambiente rural, se halla en La Huerta de San Lorenzo (19) (San Vicente el Real, 27). Después, las cervezas en el Santana (Infanta Isabel, 18), la música más rockera e independiente en el Shout (Infanta Isabel, 11) y los conciertos en el Beat Club (20) (San Millán, 1).

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