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Las mejores heladerías de Madrid

De una tienda de los años 50 al moderno ‘corner’ de Jordi Roca, diez locales con factor sorpresa

Preparación de helados en Mistura, en Madrid Ampliar foto
Preparación de helados en Mistura, en Madrid.

Refrescarse, degustar nuestro sabor favorito y relamer con la lengua (o la cucharilla) ya no son los únicos placeres que puede uno experimentar al tomarse un helado. Los fríos delicatesen incorporan hoy en día nuevos componentes sobre el cucurucho, la tarrina o la copa de cristal. Sobreviven los de palo, el clásico soporte. Hay nuevos sabores y texturas, sin gluten e incluso para veganos. Detrás se encuentran reposteros y emprendedores expertos en presentarlos como un postre digno o como un mero antojo para cualquier momento. Yogures, horchatas de chufa, sorbetes o granizados suelen sumarse a la oferta heladera. Diez heladerías populares en Madrid para comprobarlo: desde la más antigua al posmoderno carromato del repostero Jordi Roca.

Helado de pistacho y yogurt de Mistura. ampliar foto
Helado de pistacho y yogurt de Mistura.

1 Helados fríos a la plancha

MISTURA

El helado ya no es solo un antídoto frente al calor; la costumbre estival se estira todo el año. El recorrido comienza en la primera de las tres heladerías Mistura, cadena 100% española, donde la elaboración de uno de sus productos heladeros es un espectáculo. Sus jóvenes dueños, Carlos Sotomayor y Carmelo Rodríguez, se inspiraron en un viaje a Hyderabad, en India, donde vieron nuevas formas de mezclar sabores y texturas. En su primera Mistura (Augusto Figueroa 5; +34 917 55 63 91), abierta en un local retro diseñado por el estudio Madrid in Love, son habituales las colas de modernos para conseguir uno de sus preciadas creaciones artesanales, bajas en grasas y azúcares. Cremosos, de varios sabores y originales composiciones, en envases reciclables para llevar. Los helados los trabajan previamente sobre una plancha de granito a temperaturas bajo cero para fusionar los ingredientes.

En este templo repostero, comprometido con el comercio justo y el reciclaje, también hay carta de desayunos, tabla de intolerancias a la lactosa (y otros alimentos) y opciones para veganos. Cafés de barista y tés fríos, yogures, tazones healthy (de avena, muesli o chía), repostería (gofre, brownie, cheesecake…), tostadas y zumos de fruta o verdura (como el detox o el veggie). También están junto a la Plaza Mayor (Ciudad Rodrigo 6; +34 810 524 641) y en una moderna tienda deportiva (Gran Vía, 15; entrada por Caballero de Gracia, 7; +34 915 31 60 12).

'Dolci vasettis' de la heladería La Romana, en Madrid. ampliar foto
'Dolci vasettis' de la heladería La Romana, en Madrid.

2 Auténtica 'gelatería' italiana

LA ROMANA

Un olor a crêpe inunda el interior de esta gelatería de modernas serigrafías en sus ventanales. En La Romana (San Bernardo 96, +34 917 29 57 73; Paseo de la Habana 27, +34 917 04 83 34) es un acierto pedir el cucurucho de cioccolato bianco (avellana con chocolate blanco) o el de pesto di pistacchio (con auténtico sabor a este fruto seco). El primer local de esta cadena surgió en la ciudad Italia de Rimini, en 1947, y cuenta actualmente con 40 heladerías en todo el país transalpino. Detrás están Guerino di Domenico, de 39 años, y David de Francisco, de 42, que importaron la parafernalia básica para su venta y elaboración, como la carpigiani (máquina heladera), una planetaria (montadora de nata) o las vaschettas (envases térmicos para llevar). Los sabores de frutas van rotando acorde a la estación de cada una y es posible elegir entre 24 (60 en total durante el año). También hay batidos, granizados y yogur con toppings a elegir, entre muesli, piñones, arroz inflado, pepitas de chocolate, semillas de calabaza, o almendras. Y opciones sin leche, huevos o miel para veggies.

Azmina Khanbhai, creadora de los polos Lolo, en su tienda de Malasaña (Madrid). ampliar foto
Azmina Khanbhai, creadora de los polos Lolo, en su tienda de Malasaña (Madrid).

3 Una idea londinense

LOLO

En el barrio de Malasaña, esta pequeña y divertida heladería de colorines con imaginativos helados artesanos brilla en la calle de las tiendas vintage. Aquí el clásico polo de playa con palo marca tendencia. En Lolo (Espíritu Santo, 16; +34 910 21 94 08) se elaboran en rectángulo, de forma natural y son una especie de purés de frutas congelados (nuestro crítico se ha hecho adicto). Se ordenan por colores y sabores en un mostrador, y la cola para conseguir uno de ellos suele verse todo el año. La responsable de este local es Azmina Khanbhai, una emprendedora de origen indio que vivió en Londres. Pretende convertir la firma en una cadena heladera en la ciudad, en vista de la demanda y el moderado éxito, a base de propuestas tan exóticas como té verde matcha con mango, pepino con violetas o limón con amapolas. Los helados se elaboran en el mismo local y pueden tomarse en la barra, sobre estilizados taburetes. Tomarse un lolo –cuyo nombre proviene de ice lolly, piruleta helada– en Malasaña es lo más.

Carrito de la clásica heladería Los Alpes, en Madrid. ampliar foto
Carrito de la clásica heladería Los Alpes, en Madrid.

4 Helados con historia

LOS ALPES

La que presume ser la heladería más antigua de Madrid sigue en pie desde los años 50 en Moncloa. Y entre las 47 variedades disponibles, no hay que dejar de probar el helado de mantecado, hecho de yema de huevo, el más popular. Los Alpes (Arcipreste de Hita, 6; +34 915 43 94 46) es un negocio familiar que regenta Guillermo Castellot, experto heladero de 79 años que fundó la Asociación de Heladeros y Horchateros Artesanos de Madrid y es presidente honorífico de la federación nacional heladera. El negocio lo regentan hoy sus dos hijos, pese a que es común ver a Castellot contando anécdotas en el local, asegurando que sus helados no los hacen “con polvos”. Tienen un carrito callejero vintage y de adorno en la calle, que alquila para eventos. También hay sorbetes, horchatas, granizados, batidos y chufas (con denominación de origen). Y carta de alérgenos.

En la entrada hay una original fuente de chocolate, junto a los ingredientes y el mostrador. Al fondo están las mesas donde degustarlo todo in situ. Los clientes llegan de todas partes en busca de sus helados con historia. Hay otra sucursal en Torrelodones y durante el verano organizan un concurso de dibujo infantil (hasta el 15 de septiembre).

Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca en Madrid. ampliar foto
Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca en Madrid.

5 Cucuruchos de Willy Wonka

ROCAMBOLESC

El carro de helados del afamado repostero Jordi Roca, del Celler de Can Roca, reproduce el espíritu fantástico de la película Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton. El universo de Willy Wonka (a quien da vida Johnny Depp), dueño del obrador cinematográfico, se traduce aquí en forma de un carrito ambulante como mostrador y un colorido panel de fondo donde se sitúa el horno para los panets, panecillos de pan de brioche calientes rellenos de fresco helado. Aunque la idea original de Rocambolesc (Espacio Gourmet Experience, Serrano, 52; +34 915 76 52 34) era situar el carrito a pie de calle, comparte ahora terraza y vistas con el restaurante mexicano Cascabel y las colas del callejero StreetXo, de David Muñoz.

Hay seis bases a elegir (chocolate, manzana al horno, helado de yogur o vainilla y sorbete de coco o manzana verde) y hasta 32 toppings que se colocan con pinzas en los cucuruchos o tarrinas; rocas de miel, estrellas de caramelo, azúcar de menta, piña, fresa o arándanos. Todos se elaboran sin gluten y, a veces, se acompañan de una nube de algodón de azúcar para delicia de los más pequeños. También hay informales polos de palo, como el de Darth Vader o el dedo de Colón. Y otros que ellos llaman “felices”, con velita de cumpleaños incorporada.

Alboraya, una horchatería familiar junto al Retiro. ampliar foto
Alboraya, una horchatería familiar junto al Retiro.

6 Romance con la chufa valenciana

ALBORAYA

Madrid cuenta con notables representaciones heladeras provinciales, como Alboraya (Alcalá 125; +34 915 76 58 17), una horchatería familiar cercana al Retiro donde el helado y la horchata de chufa traída de Alboraya, en Valencia, encuentran su sitio en forma de tándem. Encontramos 36 sabores de helados que se sirven en cucuruchos, tarrinas o copas heladas. Además, podremos aprovechar para conocer su agua de cebada (infusión de menta con limón y canela en rama, con azúcar caramelizado) y probar batidos o granizado de limón o frambuesa, y cubanitos (horchatas con bola de helado). Sirven blanco y negro (café granizado con leche merengada) y la horchata de chufa se acompaña con fartons, bollos caseros para mojar, en un rústico local con mesas y cuadros campestres alusivos a la siembra de la chufa junto al metro de Príncipe de Vergara. Abrió en 1980 y desde 2013 está también en la plaza de Felipe II, 26 (+34 914 35 24 96).

Una de las heladerías de la cadena Sienna, en Madrid. ampliar foto
Una de las heladerías de la cadena Sienna, en Madrid.

7 Sambayón italiano

SIENNA

También cerca del Retiro se encuentra uno de los locales de Sienna (Narváez, 42; +34 911 43 22 60), clásica cadena de heladerías, donde se mezclan familias con niños y jóvenes haciéndose selfies con copas de helados. Podremos degustar aquí alguno de sus 45 sabores: tiramisú, menta con chocolate, pistacho o sambayón (zabaione), una crema típica italiana de huevo, azúcar y vino de Marsala, parecido al Oporto. Sirven granizados con pajita, horchatas y gofres impregnados de helado, sirope, nata o chocolate caliente. También smoothies y frappés. Aseguran elaborarlos con leche natural, traída de una lechera cercana, y cada semana la estrella es un helado diferente: desde manzana con canela al helado de brownie.

Preparando una de las rosas 'gourmet' de Amorino. ampliar foto
Preparando una de las rosas 'gourmet' de Amorino.

8 El secreto de la rosa

AMORINO

Cristiano Sereni y Paolo Benassi abrieron esta céntrica heladería cercana a Sol hace ya 14 años. Pensaron en hacer algo diferente, como que todos sus helados fueran orgánicos, ecológicos y con forma de “rosa gourmet”. La refrescante idea caló y hoy cuentan con más de 10.000 seguidores en Instagram. En temporada, los que más triunfan son los de frutas, como los de mango y citronella, con fruta de la pasión y piña. También el de limón con albahaca. Los hay en forma de cono, copa o bimbo (para niños) y en formato para llevar. El secreto de Amorino (Mayor, 40; +34 917 58 33 55) son los helados de flor, pero también la posibilidad de recorrer el centro de la ciudad relamiendo alguno de sus delicatesen. Tienen otros dos espacios: en Gourmet Experience (El Corte Inglés Callao; +34 913 79 80 00) y en el centro comercial Las Rozas Village (+34 916 40 54 67).

Heladería Sani Sapori, en Madrid.
Heladería Sani Sapori, en Madrid.

9 Aire fresco en Lavapiés

SANI SAPORI

Desde 2006, esta pequeña heladería con terraza ha dado que hablar por sus ricos helados artesanales con leche y frutas de Madrid. El concepto de proximidad es una tendencia gastronómica a todos los niveles, también en el heladero. Su dueña (celiaca) elabora helados para intolerantes, alérgicos al gluten, veganos y vegetarianos. En Sani Sapori (Lavapiés, 31; +34 915 30 89 96) aseguran utilizar “frutos frescos y de temporada, la mejor leche fresca ecológica de España, azúcar de caña bio y cacao puro con denominación de origen y de comercio justo”, tal y como detalla su web, cuya sección Historia del Helado ubica el nacimiento del mismo en China hace 4.000 años. Al parecer, en Asia Menor, se utilizaba la nieve “para preparar cócteles refrescantes”. La idea de este local es transmitir una fusión de historias, sabores y culturas, propia de este barrio multicultural.

Variedad de 'toppings' en la heladería Giangrossi, en Madrid. ampliar foto
Variedad de 'toppings' en la heladería Giangrossi, en Madrid.

10 El último de Madrid

GIANGROSSI

Nuestra ruta finaliza en el Barrio de Salamanca, donde sobrevive la última heladería de la cadena Giangrossi (Velázquez, 41; 917 81 30 73), que llegó a contar con más de una decena de locales en Madrid. Lo mejor es su espectro de sabores: zanahoria y mandarina, chocolate blanco con galleta belga, dulce de leche casero, after eight, mascarpone con frutos rojos, crema de ron con chocolate, coco y piña, maracuyá, chocolate y cookies, yogur con miel y nueces… También hay variedades clásicas, claro (mango, limón, fresa, chocolate o vainilla) y bajas en calorías. Se puede escoger entre tarrinas y cucuruchos de una, dos o tres bolas (tulipas), degustaciones de cinco sabores o copas de autor, como la de Blancanieves: dos bolas de yogur y fresa, galletas oreo, baño de chocolate y barquillo.

En este pequeño local de dos plantas y terraza, a un paso de las boutiques del barrio, también se sirven brownies, crêpes y tartaletas; batidos, smoothies y helados calientes (que incluyen bola de helado), para incondicionales del café, el chocolate o el baileys.

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