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rutas urbanas

Seis planes para pedalear Madrid

Desde un pícnic muy bicicletero hasta la lúdica 'bicibirra', propuestas para amantes de las dos ruedas en la capital

Slowroom, tienda y aller de bicis, en Madrid Ampliar foto
Interior de Slowroom, tienda y taller de bicis en el madrileño barrio de Las Salesas.

Moverse en medios alternativos al coche o la moto (bicicleta, segway o tuk-tuk) en Madrid aún no resulta tarea fácil, pero es tendencia. Nuevos idilios surgen entre ciclistas y bicicletas por motivos muy diversos; desde los puramente ecológicos al ahorro en tiempo y transporte, el ocio o la simple curiosidad. Proponemos seis planes para pedalear en la ciudad que, probablemente, nos harán cambiar el chip. O al menos hacerle un hueco a la bici en el salón de casa.

El proyecto Bici Picnic propone meriendas muy bicicleteras en Madrid. ampliar foto
El proyecto Bici Picnic propone meriendas muy bicicleteras en Madrid.

1 En modo merienda

Bici Picnic

Lo mejor de montar en bici es la posibilidad de contemplar el entorno con otros ojos, a un ritmo distinto al del peatón o de cualquier otro medio de transporte. Todo cambia al moverse sobre dos ruedas y pedaleando. Se puede circular por el carril bici por la ciudad o elegir sus espacios verdes, con un picnic añadido. Bici Picnic (Paseo de la Chopera 14; +34 911 13 80 19) es la propuesta que el sociólogo venezolano Álvaro Ventura, de 39 años, puso en marcha en 2014 a través de Mobeo, su pequeña empresa de bicicletas. Estas se alquilan durante tres horas (entre 13.00 y 20.30) para pedalear por el vecino parque de Madrid Río (mínimo, para dos personas) o el del Retiro (no menos de cinco). La comida puede entregarse in situ, con reserva de 24 horas de antelación (tres desde la tienda) o bien llegar vía reparto –gracias a la empresa Deliveroo–, a la hora y media de trayecto.

Hay cinco menús, con bocadillos o bagels rellenos, y un rollito en la opción infantil. Aparte, ensaladas y tabla de quesos. Incluyen una bebida, cantimplora, mantel, cubiertos desechables y nevera para los refrescos.

Uno de los mensajeros de Take Eat Easy, en Madrid. ampliar foto
Uno de los mensajeros de Take Eat Easy, en Madrid.

2 Menú sobre ruedas

Take Eat Easy

Madrid está aún lejos de ser considerada una ciudad bicicletera como Barcelona, Ámsterdam o la alemana Münster (que ha presumido de ser la que mayor número de bicis acoge en Europa). No obstante, diversos proyectos europeos comienzan a desembarcar en la capital con la idea de buscar oportunidades sobre dos ruedas. Take Eat Easy es una empresa belga con 100 empleados y representaciones en Francia (65 trabajadores), España (33, con servicio en Madrid, Barcelona y Valencia) y Reino Unido (17). Gran parte son couriers o repartidores en bicicleta. Entregan comida a domicilio en 30 minutos desde los restaurantes con los que colabora. El menú es econfrinedly, dicen: ecológico y para compartir (precio mínimo 15 euros, más 2,5 euros de entrega). Puede uno apuntarse a pedalear unas horas. Cuatro emprendedores lo crearon en 2013 y trabajan ya con 550 locales españoles.

Una de las estaciones BiciMAD, servicio público de alquiler de bicis, en Madrid. ampliar foto
Una de las estaciones BiciMAD, servicio público de alquiler de bicis, en Madrid.

3 La ciudad desde el sillín

BiciMAD

Subirse a una bicicleta pública para pasear o llegar a una cita era algo impensable hace tiempo. Pero desde junio de 2014 es posible hacerlo desde alguna de las 163 estaciones habilitadas por toda la ciudad con tótems, las máquinas que regulan el alquiler temporal de estos vehículos a pedales de uso público. Hay 2.028 bicis disponibles en la capital en estos momentos, repartidas en ocho distritos: Arganzuela, Chamberí, Centro, Chamartín, Retiro, Moncloa, Salamanca y Tetuán. "En enero se realizaron más de 6.700 viajes diarios y en junio 11.400. Depende de la climatología. Si llueve o hace mucho calor, baja la demanda”, cuenta Joaquín Jiménez, jefe de la Unidad Técnica de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, entidad promotora del proyecto BiciMAD. Algo que diferencia a los españoles de holandeses o alemanes, por ejemplo, para los que ni siquiera la nieve parece ser inconveniente para rodar.

La tarifa es de dos euros la primera hora y cuatro la segunda o fracción. Hay bonos anuales (50 céntimos la primera hora y 60 desde la segunda), el servicio cuenta con aplicación móvil y el pago se realiza con tarjeta de crédito. La bici es eléctrica, con pedaleo asistido, y pesa unos 25 kilos. Aunque el proyecto todavía está a años luz de ser utilizado por conductores habituales o viandantes, está creado para “fomentar la movilidad sostenible”, continúa el responsable técnico. Lleva ya 5 millones de usos.

Interior de La Bicicleta Café, en el barrio de Malasaña (Madrid). ampliar foto
Interior de La Bicicleta Café, en el barrio de Malasaña (Madrid).

4 Expreso para bicicleteros

La Bicicleta Café

En el corazón de Malasaña está el primer café-bar que rinde tributo a la bici. Buen café de barista, arte y bicicletas conviven aquí entre deliciosas opciones saludables, en forma de desayunos y brunchs. Hay buen ambiente y todo tipo de actividades, como salidas urbanas. En La Bicicleta Café (Plaza San Ildefonso 9; +34 915 32 97 42) es posible llegar y aparcar o conseguir que te reparen un pinchazo. De aire industrial vintage y dos plantas, se puede trabajar en sus mesas de madera (arriba) o disfrutar de alguna de sus muestras temporales (abajo). Participan en carreras urbanas y otros eventos, como el festival de cine neoyorquino independiente Bicycle Film Festival, creado en 2001.

Muebles reciclados componen este espacio rústico con un mural de arte urbano de Boa Mistura. Su propietario y alma mater es Quique Arias, diseñador gráfico madrileño de 39 años. Eso sí, para llegar hay que esquivar más de un bolardo.

5 Cervezas y pedales

Bbike

Los que creían saberlo todo quizá no hayan visto un tándem turístico con aspecto de autobús y cuatro ruedas, a modo de bicicleta-bar. Diez asientos (con pedales) que permiten a diez personas realizar una ruta por la ciudad de 45 minutos; desde Atocha hasta la Plaza de Cibeles, pasando por el Museo del Prado o la Plaza de Neptuno. A su vez, se sirven refrescos, cervezas, sangría, snacks y hasta disfraces (entre 15 o 20 euros por persona; con picoteo un euro más). Se usa para eventos y, especialmente, para jornadas de team building (ejercicio de equipo para empresas).

El proyecto Bbike (+34 672 631 442), también conocido como la bicibirra, se deja ver en Madrid desde hace dos años, de día y de noche (el horario es de 11.00 a 22.00), ante el asombro de viandantes y conductores. Detrás está Sacha Lefebvre, de 28 años, mitad español y mitad holandés. El 65% de estos cicloturistas improvisados son mujeres de 25 a 40 años. Un 60% del total son extranjeros. Tiene normas: permanecer sentado, no bajar en marcha ni sacar extremidades del vehículo y respetar la circulación. La empresa también ofrece visitas guiadas en rick shaws (carritos de tres plazas) y tuk-tuk (original motocicleta a motor), ambos con tres ruedas.

Concentración del colectivo Bici Crítica, en Madrid. ampliar foto
Concentración del colectivo Bici Crítica, en Madrid.

6 Por una buena causa

Bici Crítica

“Usa la bici a diario, celébralo una vez al mes”. Es el primer lema que aparece al buscar referencias en Google sobre este colectivo basado esencialmente en una concentración de bicicleteros asiduos que se celebra el último jueves de mes (a las 20.00) en la céntrica Plaza de Cibeles. Bici Crítica es un marcha que, a modo de flashmob y desde 2004, reúne en un recorrido urbano de cinco kilómetros a un pelotón de pedaleantes (hoy casi un millar) que reivindican el uso de la bici e intentan persuadir con octavillas sobre sus veleidades. También es congregación activista, con relación con espacios autogestionados como Seco o el Patio Maravillas.

Organizan salidas, facilitan la orientación sobre cómo moverse o ir al curro y dan talleres de auto-reparación y reciclaje de bicis antiguas. Dicen ser una “masa crítica”, se comunican en foros de Internet y cuentan con plataformas repartidas por distritos. Su convocatoria Ciclonudista (“desnudos frente al tráfico”) es ya bastante popular y su próximo proyecto tiene forma de “cd crítico”, con una ecléctica selección musical que va desde Queen hasta Pink Floyd, Parchís, Mojinos Escozíos o Los Pitufos Makineros.

La bici busca su sitio

Existen un sinfín de iniciativas y asociaciones en torno al uso y la defensa de la bici. Desde grandes festivales internacionales de cine a pequeñas tiendas-taller, como las madrileñas Slowroom (Plaza de las Salesas 2; +34 913 19 62 50) o ¡Viva Bicicletas! (Plaza del Dos de Mayo 6; +34 910 24 89 57), y publicaciones como Ciclosfera. Indumentaria, recambios, accesorios, sprays… En Bici por Madrid es un colectivo clave. Crearon el Mapa de Calles Tranquilas, el primer bicicletero urbano de Madrid. Junto a Pedalibre, asociación surgida en 1982, hoy con 150 socios, es el grupo más representativo en la capital. “Nos interesa el aspecto de la bici como medio urbano de transporte y para viajar, más que el lúdico“, cuenta Iñaki Díaz, uno de sus responsables. En ciudad se circula entre 15 y 20 kilómetros por hora y el casco es necesario en vías interurbanas y para menores de 16 años. Cada año, el uso de la bici en la ciudad aumenta un 15% y un 7%, los accidentes (hubo más de 1.000 en 2015). ConBici es la mayor plataforma nacional y engloba a 58 asociaciones amantes del pedaleo.

Blogs, concentraciones y festivales
En la Red hay mucha información disponible sobre el mundo de las dos ruedas. El blog I love Bicis, del periodista y bicicletero Pablo León, recoge desde hace cuatro años una abundante y estupenda documentación. También hay rides o concentraciones bicicleteras, como las del colectivo de aire vintage Tweed Ride Madrid, que organiza concursos y picnics, y se mueven a ritmo de swing. Su idea es “fomentar el uso de la bicileta en la ciudad desde un punto de vista diferente, clásico, elegante y divertido”. Se dirige a “un público moderno y cosmopolita, residente o extranjero, que abarca tanto a grupos de amigos como a familias, especialmente con niños”.

La asociación de ciclistas urbanos Mad City Rides nació en 2014 y uno de sus colaboradores es Quique Arias, dueño de La Bicicleta Café. “Los carriles bici no serían necesarios si la convivencia ente peatón, ciclista y conductor fuera pacífica”, confiesa. Por su parte, el Festibal con B de Bici se celebra el próximo 19 de septiembre, dentro de la Semana de la Movilidad, en Matadero Madrid. Allí, Álvaro Ventura, de Mobeo, además de escuela y planes con bicis, tiene segways (patinetes eléctricos de dos ruedas con manillar), hoverboards (sin este último) y monociclos, que solo llevan una rueda. Entre los circuitos más populares está el Anillo Verde, de 64 kilómetros, en la almendra y aledaños. Conciliar bicicletas y conductores es aún un reto.

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