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Escapadas

Macarena de Castro llena de sol los platos

La chef mallorquina, con una estrella Michelín, desvela los mejores secretos para un verano gastronómico perfecto en la isla balear

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La chef mallorquina Macarena de Castro.

Vive en un verano permanente. En abril, la chef se pone al frente de Jardín, su restaurante en el mallorquín Puerto de Alcudia, con una estrella Michelin. En noviembre cierra, hace las maletas y se traslada al Jardín de José Ignacio, su local cerca de Punta del Este, en Uruguay.

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Flor de sal de Mallorca

La flor de sal es una capa fina de sal que se forma en las salinas en la superficie del agua de mar. Macarena de Castro utiliza este producto gourmet para trabajar el pescado. Compra la flor de sal a los artesanos de la isla y la emplea con naranja y cayena, o con hierbas y limón. Solo la utiliza en su restaurante de Mallorca, no en el de Uruguay. “Siempre uso producto local, de casa”.

Chiringuitos con los pies en la arena

“Uno de los grandes placeres del verano es comer en un chiringuito de playa, después de un buen baño”, dice. Si tiene que elegir, la chef se queda con La Ponderosa, en Can Picafort. “Es de los pocos sitios en los que puedes sentir la arena en los pies” y, de paso, disfrutar de unos calamares frescos fritos y de un buen cóctel. Completan su lista de chiringuitos más visitados Royal Beach, Can Gavella y La Platgeta de Mal Pas, donde va a comer sardinas cada verano.

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Una caldereta de langosta que sabe a mar

“Para mí, el verano es, ante todo, el mar. Me emocionan los olores de las algas, el salitre, los pesqueros”, dice Macarena de Castro, que ha hecho de su caldereta de langosta (en la foto) su plato más marinero. Está cubierto con un crujiente de ajo asado y gambosí.

Un ‘gin melon’ por San Juan

Todos los años, por San Juan, y durante una semana, el restaurante Jardín prepara un postre a base de melón y ginebra. Es un homenaje a la pomada, bebida tradicional de Menorca que se obtiene mezclando Gin Xoriguer (ginebra elaborada en Mahón) con limonada. “La fruta la ponemos en crudo; si es buena y está en su punto, no hay que tocarla”, comenta la chef mallorquina.

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Lágrimas de cristal azul

El azul celeste de las piedras que decoran cada mesa de Jardín contrasta con el resto de la decoración, donde predomina el blanco. Estas lágrimas de cristal le recuerdan a la cocinera las piedras de la playa, que está cerca del restaurante. Se las hace en exclusiva Menestralia, una de las grandes fábricas de vidrio artesanal de Mallorca.

‘El tintito’ hace las Américas

El equipo del Jardín quiso homenajear al veraniego tinto de verano con una versión hecha con un buen vino, limonada casera y espuma de limón. Así nació El tintito. No lo ofrecen en el restaurante sino en el bar de tapas (el Danny’s Gastrobar). Pero, sobre todo, ha sido un éxito en el local uruguayo. “Allí usamos un vino de tannat, una uva muy apreciada en Uruguay; lo servimos desde hace tres años, y ¡todo el mundo está loco con él!”, dice. “Hasta el punto de que otros restaurantes han incorporado el tintito a su carta”.

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Innovando con el ‘trempó’

Macarena de Castro considera que el trempó, plato popular, “es el sabor del verano en Mallorca, una ensalada a base de tomate, cebolla y pimiento verde, aliñada con un buen aceite de oliva”. Con el agua que van soltando las verduras, la chef elabora gelatinas que, cortadas en dados finitos, sirve con el trempó y sardinas.