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En el tren a Machu Picchu

La actriz Cecilia Gessa disfrutó del convoy panorámico, con ventanales en el techo, que permite contemplar la selva durante el trayecto de Lima a Aguas Calientes

La actriz Cecilia Gessa.
La actriz Cecilia Gessa.

La actriz, que encarna el papel de Lucía Cadenas en la serie La embajada, es una viajera empedernida. Aun así, le siguen impactando lugares como Perú, país que visitó junto a su pareja, Carlos Bardem.

Su viaje comenzó en Lima. ¿Algo que destacar?

Muchas cosas: el impresionante Museo del Oro del Perú y Armas del Mundo. Es de un coleccionista que juntó 8.000 piezas como máscaras y brazaletes de las culturas peruanas; a través de estos objetos aprendes sobre las creencias de los incas y sus costumbres. Además, hay unas 20.000 armas de todas partes. Y el convento de San Francisco de Asís, con sus catacumbas llenas de huesos y cráneos amontonados en túneles subterráneos.

Al menos ahí no sufriría mal de altura.

En efecto, pero después en Cuzco sí. Aunque hicimos a rajatabla lo que nos dijeron para combatir el soroche: dormir siestas largas y tomar té de coca. Me gustó mucho y me traje a casa algunas cajitas de infusión. También mastiqué algunas hojas, pero prefiero la versión en tisana.

Veo que prueba todo lo que le recomiendan.

Todo menos el plato llamado cuy, que es un conejillo de Indias. Lo sirven a la brasa, con la cabeza y sus garritas… Ay, no conseguí probarlo. Me dije a mí misma: “Esto es demasiado”.

Pero a cambio atravesó la selva en tren.

Sí, de Cuzco a Machu Picchu. Es mágico seguir ese camino, siempre con el río Urubamba a un costado. El tren tiene ventanales en el techo: en realidad, todo el vagón es un ventanal: ves la vegetación, las montañas, los picos… En la foto que me hicieron tengo una cara como absorta por lo que me impresionaba el paisaje. Lo mantienen y cuidan muy bien, se nota que no está degradado. En el tren ya vas viendo algunos picos y van apareciendo retales de lo que será Machu Picchu.

¿Y qué sintió al llegar allí?

Un montón de cosas, pues se mezcla la altitud, la emoción, el viaje, el calor…, es muy cansado. Pero tuvimos suerte y nos tocó un buen día. No paras de subir escalones. No me extraña que haya sido elegida como una de las siete nuevas maravillas del mundo. Es tan emocionante que en un momento dado cada uno de los del grupo nos separamos sin haberlo pactado de antemano para respirar el aire de allí, estar tranquilos y meditar un poco.

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