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24 horas en

Y el ‘Homo sapiens’ creó la morcilla

Las claves de la evolución humana esperan en el museo estrella de Burgos, en un complejo proyectado por Juan Navarro Baldeweg. Y en los bares de la ciudad, las mejores tapas

Museo de la Evolución Humana, en Burgos Ampliar foto
Museo de la Evolución Humana, en Burgos. Getty

Los primeros homínidos salieron del este de África hace unos dos millones de años; algunos, mucho tiempo después, llegaron a la sierra de Atapuerca y evolucionaron en Homo sapiens. Más tarde, esos sapiens, haciendo uso de sus mayores facultades cerebrales, inventaron la morcilla y, más recientemente, aprendieron a hacer con la morcilla todo tipo de modernas delicias gastronómicas. Todo este hilo se puede seguir en Burgos, la ciudad que se acuesta a lo largo del río Arlanzón: en ella está el Museo de la Evolución Humana (MEH) y es este año Ciudad Creativa en Gastronomía por la Unesco.

10.00 Una pelvis llamada Elvis

El MEH (1), inaugurado en 2010, es un gran museo nacido al calor de las cercanas excavaciones arqueológicas de Atapuerca (el único lugar del mundo donde se han hallado restos del Homo antecessor), que explica las investigaciones allí llevadas a cabo (en prolíficos yacimientos como la Gran Dolina o la Sima de los Huesos, donde aparecieron 4.000 restos humanos) y muestra algunas piezas originales: una pelvis que los investigadores apodaron Elvis, restos del Homo heidelbergensis, un cráneo del mismo tipo de homo, llamado Miguelón en honor a Induráin, o un bifaz (un hacha primitiva) bautizada como Excalibur. Además, traza un recorrido por los descubrimientos de la ciencia evolutiva en general y otras ciencias afines. También se ofrece la posibilidad de visitar en vivo y en directo los yacimientos de Atapuerca. El Complejo de la Evolución, proyectado por Juan Navarro Baldeweg, consta de tres edificios en los que se encuentra el propio museo, el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y el Fórum Evolución, que alberga palacio de congresos, auditorio y una sala de exposiciones donde actualmente se puede ver una muestra del estilísticamente camaleónico artista burgalés Ignacio del Río.

12.00 El saludo del ‘Papamoscas’

La más célebre de las catedrales españolas (2), comenzada en el siglo XIII y con 340.000 visitas anuales, es una mezcla de museo (con sus retablos, sus esculturas, su prodigiosa arquitectura, sobre todo en el cimborrio) y de gabinete de curiosidades. Entre estas últimas está el Papamoscas, un simpático autómata en las alturas que abre la boca para dar las horas (los cuartos los da otro más pequeño llamado Martinillo) y que hace las delicias de los turistas, la tumba del Cid Campeador y Doña Jimena, o el brasero que hasta las obras de restauración iniciadas hace más de 20 años estaba permanentemente encendido proveyendo de brasas para incensarios y calor para manos entumecidas. Otras visitas monumentales se pueden hacer al monasterio de las Huelgas (3), a la cartuja de Miraflores (4) o en excursión hasta San Pedro de Cardeña, que también tiene su monasterio con monolito de homenaje a Babieca, el corcel del Cid, en el lugar donde se cree que fue sepultado.

14.00 Cocineros televisivos

Da la casualidad de que dos chefs que quedaron en segundo y tercer puesto en el concurso televisivo Top Chef han abierto restaurante en la ciudad. Es una oportunidad para ver si es cierto que la tele engorda. El de Miguel Cobo se llama Cobo Vintage (5) (Merced, 19) y mezcla tradición y toques modernos, estos últimos sobre todo en noches y fines de semana. Por su parte, Antonio Arrabal tira por la cocina hamburguesera e internacional en La Jamada (6) (plaza del Mío Cid, 4). Por otro lado, las raciones y menús combo (con hamburguesa de sepia, con morcilla confitada, con salmón marinado, con huevos camperos) del Maricastaña (7) (Espolón, 10) tienen muy buena fama.

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16.00 Un castillo con vista al arte contemporáneo

Domina la ciudad, con excelentes vistas, el castillo de Burgos (8), en el cerro de San Miguel, construido en el año 884, tiempos de la Reconquista. Es interesante la visita al pozo de agua, una obra de ingeniería medieval con una escalera de caracol de 300 peldaños y 63 metros de profundidad, de ahí parte la estrecha cueva del Moro y otras galería subterráneas. Cerca está el Centro de Arte Caja de Burgos (9) (CAB, Saldaña, s/n), que también tiene una terraza con vistas y una acogedora biblioteca en tonos morados, además de diferentes exposiciones temporales de arte contemporáneo y talleres. La creación más actual también se da cita en el autogestionado, independiente y comprometido Espacio Tangente (10) (Valentín Jalón, 10).

18.00 El libro más raro del mundo 

En la Universidad de Yale, en Estados Unidos, custodian el ejemplar del extraño manuscrito Voynich, escrito hace 500 años por nadie sabe quién. Está en una misteriosa lengua que no se asemeja a ninguna de las humanas, sus ilustraciones tampoco describen nada que exista sobre la faz de la Tierra. Y en Burgos, la editorial de ediciones facsímil Siloé trabaja en fabricar la única reproducción exacta de este libro, en una tirada limitada de 898 ejemplares. Esta editorial tiene, además, el curioso y recoleto Museo del Libro Fadrique de Basilea (11) (Travesía del Mercado, 3), que narra la historia de la escritura y la lectura desde las tablillas sumerias hasta el libro electrónico, pasando por los pergaminos, los códices y los libros de toda la vida. En el Palacio de la Isla (Paseo de la Isla, 1), que ocupó Franco durante la Guerra Civil, tiene su sede el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (12), una institución cultural que, además de diversos eventos, acoge en la actualidad una interesante exhibición sobre la poesía visual y vanguardista que se reunió en torno a la revista burgalesa Artesa en los años setenta. Todavía resulta rompedora.

21.00 Bravas y otros típicos pinchos

El tapeo es fundamental en las callejuelas del centro de Burgos, muchas consistentes en versiones de la morcilla o en las patatas bravas. En La Mejillonera (13) (Paloma, 33) hay que probar los mejillones y las gambas, y en el mesón Los Herreros (14) (San Lorenzo, 20) o en Casa Pancho (15) (San Lorenzo, 13-15) se degustan los cojonudos y las cojonudas, que son típicos pinchos a base de huevos de codorniz, morcilla o chorizo). La Tapería Royal (16) (Huerto del Rey, 25) es una especie de vetusto snack bar donde uno puede encontrar de todo, y varias tapas premiadas. En la Cantina del Tenorio (17) (Arco del Pilar, 10), el pastel de morcilla con compota y la patata asada. Otro clásico ineludible es la cervecería Morito (18) (Diego Porcelos, 1), con sus grandes y solicitadas raciones, entre las que llaman la atención sus tempuras, sus bravas y todo tipo de platos tradicionales.

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