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Tánger desde la terraza del Continental

Este mítico hotel, levantado a finales del siglo XIX, invita a rememorar la añorada época internacional de la ciudad marroquí

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Terraza del hotel Continental, construido en 1870 frente a la zona portuaria de Tánger, en Marruecos.

Quizá no sea el alojamiento más glamuroso de Tánger, ni el que cuenta con las habitaciones más modernas o el desayuno más copioso, pero el Hotel Continental (36, Rue Dar Baroud) es especial. Así lo demuestran las decenas de turistas recién bajados del ferri que se apresuran a fotografiar a diario la vista que se observa desde su terraza. Su colorida fachada era una de las primeras imágenes que los viajeros se encontraban cuando llegaban al Tánger de antaño y, ahora, vuelve a serlo, gracias a la renovación del área portuaria de la ciudad marroquí, que ha recuperado la muralla portuguesa y eliminado los edificios que le restaban visibilidad.

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Interior del hotel Continental, en Tánger (Marruecos).

Pero además de una panorámica fabulosa, que incluye contemplar parte de la medina alejados de su ruido y su bullicio, el hotel Continental invita a un auténtico viaje en el tiempo: evocar aquella añorada época –mil veces rememorada– del Tánger internacional. Ese regusto por lo perdido llevó a los guionistas de la serie El tiempo entre costuras a localizar aquí parte de la trama, el mismo embrujo histórico que sigue atrayendo a turistas y viajeros hasta su terraza, cuaderno en mano, mientras saborean un té a la menta o un café porque, aunque no fuera nada típico del Tánger internacional, aquí no se sirve alcohol.

El establecimiento abrió sus puertas a finales del siglo XIX, pero fue durante el apogeo cosmopolita de la ciudad cuando adquirió su fama. Años en los que por sus salones y habitaciones, espacios coloridos y de neto sabor marroquí, pasaron altos dignatarios, actrices y todo tipo de celebridades de la época. Desde Pío Baroja, Emilio Castelar o Antonio Gaudí, hasta Jacinto Benavente o Winston Churchill, quien lo visitó al regresar de su experiencia como corresponsal de guerra. De todos ellos quedó impronta a través de una decoración que se ha mantenido en buena medida hasta la actualidad y que hace guiños a tan brillante pasado: un piano de cola, un fonógrafo, los mosaicos y las vidrieras que llenan ciertas estancias de luz colorida.

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Vistas desde la terraza del hotel Continental, en Tánger.

Es cierto que la dejadez que se observa en algunos de sus salones, así como en las antiguas fotos que decoran la planta baja, resta lustre a ese esplendoroso y evocador pasado, pero todavía se percibe lo que el Continental significó en el Tánger internacional en espacios como la preciosa recepción o en los detalles decorativos de sus patios interiores. En todo caso, sigue siendo una opción perfecta (y económica) para conocer la medina tangerina, pues se encuentra a pocos pasos del Zoco Chico, el antiguo centro de la ciudad y uno de sus puntos más animados y auténticos de la villa marroquí. Paseando entre los recuerdos que se muestran y añadiendo una pizca de imaginación, el viajero todavía puede sentir parte de aquella maravillosa época respirando entre sus paredes.

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