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La Molina, un parque de atracciones en la montaña

Serpiente de trineos, excursiones, batallas con láser, motos de nieve, 'snowparks' y un eslalon tecnológico, entre las actividades de la estación de esquí

Esquí en La Molina

La estación de La Molina, en Girona (Cataluña).

Es la estación decana de nuestro país. En febrero de 2018 La Molina cumplirá 75 años; tres cuartos de siglo desde la inauguración de su primer remonte, un 28 de febrero de 1943 en el lugar que aún se conoce como Fontcanaleta. Para entonces, hacía ya 20 años que los pioneros del esquí en España, ellos vestidos como exploradores del Ártico y ellas con faldas, se deslizaban por esas mismas laderas empleando las técnicas incipientes del stemmbogen o del telemark para bajar y para subir la técnica de caminar ladera arriba cargando con los esquís porque otra manera no había.

Desde entonces ha nevado mucho -aunque no precisamente este año, que está siendo una de las temporadas con menos precipitaciones de los últimos inviernos- y La Molina se prepara para festejar esos 75 años como se merecen. Entretanto, esta estación ubicada en plena Cerdanya acumula otros récords. Por ejemplo, la de ser la primera en España y en todo el Pirineo –incluido el francés- en disponer de nieve artificial o producida. O el de haber celebrado casi cien competiciones internacionales desde los años 90, entre ellos el campeonato del mundo de esquí alpino y las finales de Copa del Mundo de snowboard como la del año pasado en la que se proclamó campeón del mundo el español Lucas Eguibar.

Este invierno se incluía en el calendario una nueva edición de esta disciplina que no se podrá celebrar por falta de nieve, por lo que ha sido trasladada a Baqueira Beret para los días 19 y 20 de marzo. Esa vocación deportiva ha convivido en esta estación con el carácter familiar de sus instalaciones, visitadas año tras año por un público mayoritariamente catalán ( Barcelona está a menos de dos horas en coche) pero que interesa cada vez más a los aficionados del Levante, Andalucía y Madrid.

La recomendación del director

Una pista de La Molina.

A diferencia de su vecina Masella, con la que forma el espacio Alp 2500, sus laderas tienen pocos árboles y pocas rocas lo que le proporciona pistas anchas y una gran superficie esquiable, orientada mayoritariamente al oeste, de unas 170 hectáreas. Las pistas parten, básicamente, de dos cimas principales: Puigllançada, a 2.406 metros, y La Tosa, 2.537 metros, por donde se une a Masella a través de un telecabina y un telesquí. Una de las principales características de la estación es la fabulosa vista de la que se puede disfrutar desde esta última cumbre. Desde el llamado Niu de l'Àliga, en días despejados, se alcanza a ver Mallorca y más fácilmente Barcelona y la montaña de Monserrat y, por supuesto, gran parte de la Cerdanya, el Ripollès y el Berguedà; una panorámica de 360 grados que incluye al pico Aneto, techo de los Pirineos.

Para debutantes y esquí familiar, las sectores más adecuados son los de Pista Llarga, Fontcanaleta y Trampolí; aquí encontrarán descensos fáciles, áreas soleadas y con buena visibilidad (en función del tiempo, claro), escuelas, alquiler y un montón de actividades complementarias al margen del esquí de las que La Molina tiene, seguramente, la mejor oferta de toda España. Precisamente, este año se ha inaugurado un recorrido para quienes dan sus primeros pasos en la nieve en Pista Llarga con una cinta transportadora de 165 metros de longitud y un área especial para trineos.

Quienes estén ávidos de emociones fuertes pueden probar alguno de los cuatro estadios de competición –ya hemos dicho que se trata de una estación con un fuerte carácter deportivo- que hay en los sectores Soleil, Roc Blanc, Pedró y Salida Copa del Mundo, homologados por la Federación Internacional de Esquí; aunque normalmente se utilizan para competiciones y entrenamientos de clubes, eventualmente se pueden alquilar por empresas, por ejemplo, para celebrar encuentros de empleados u otro tipo de eventos. Aunque hay 61 pistas para elegir, el director de la estación, Toni Sanmarti, recomienda una especialmente a los lectores de El Viajero: “Yo me quedaría con la pista de Copa del Mundo. Sale de Cap de Comella y llega hasta la base de la estación; al principio parece fácil, roja -dice Sanmarti-, pero a la mitad se endurece, se vuelve más exigente, y después termina en una suave llegada para poder frenar. En total, 380 metros de desnivel para experimentar sensaciones de campeón”.

Vista general de La Molina, en Girona.

Este invierno vale la pena probar también el nuevo eslalon tecnológico en la pista Trampolì: se trata de un recorrido con puertas de 282 metros de largo y unos 20 de ancho. Al iniciar el descenso, el esquiador activa un cronómetro y un sistema de cámaras que graban la bajada íntegra. Cuando se atraviesa la línea de meta, se puede comprobar la velocidad alcanzada y el tiempo realizado; más tarde, el vídeo se puede ver en la página web de La Molina, descargarlo y, si se desea, compartirlo en las redes sociales. Los jóvenes, los amantes del freestyle y de la tabla apreciarán igualmente los dos snowparks de la estación: uno para debutantes y otro, de grandes dimensiones, que incluye el half-pipe más grande del Pirineo. Aquí encontrarán todos los elementos (slopestyle, big air, rail park, boardercross…) que permiten todas las piruetas y los trucos de esta espectacular disciplina. No falta una zona chillout para tomar un refresco mientras se disfruta de las evoluciones de los colegas.

Planes de crecimiento

Con ser mucho, La Molina no se queda ahí y prepara una sorpresa para un futuro muy cercano, como adelanta el director de la estación a El Viajero. Está en marcha un plan de expansión que podría quedar aprobado a final de este año; los planes incluyen llegar hasta la estación de Renfe para facilitar el acceso, instalar un nuevo telesilla en Puigllançada que permitiría abrir al menos tres nuevas pistas y reordenar la actual distribución de descensos.

Montañas nevadas en la estación de esquí.

Mientras eso llega, la estación ofrece ya a día de hoy a sus clientes uno de los programas de actividades complementarias al esquí más amplios del país. Y aunque la lista es larga, vale la pena repasarla. Aquí se pueden hacer excursiones en máquinas pisapistas (25 euros, adulto; 20, niños), descensos de tubbing (neumáticos gigantes), láser combat (batallas con láser), motos de nieve (15 minutos, 25 euros; 1 hora, 80), excursiones con raquetas, aventura en los árboles, descensos en trineos por pistas propias, segway de nieve (en plena naturaleza, 1 hora, 30 euros), entrenamientos en búsqueda de sepultados por aludes, recorridos en trineos tirados por perros, buceo en lagos y bajo hielo (4 lagos entre 1.700 y 2.300 metros de altitud; entre 110 y 215 euros), marcha nórdica, patinaje sobre hielo y, recién inaugurado esta temporada, descensos en snake gliss. Ésta última actividad se trata de una serpiente de trineos articulados a los que se pueden subir niños desde los tres años (acompañados) y que no requiere saber esquiar. Se desarrolla en la zona de Comella y es apta para toda la familia. Se puede hacer todos los días hasta las 16.45 horas y cuesta 19,5 euros por persona, incluida la subida en telesilla hasta Cap de Comella.

Junto al ocio al margen del esquí, La Molina le ha dedicado también una atención especial en los últimos años al desarrollo de la tecnología aplicada al mundo de la nieve. Este invierno en su página web se puede consultar un nuevo tipo de mapa interactivo y en tres dimensiones (Smart Trail Map) que supone un gran cambio respecto a los planos tradicionales. Por primera vez, su página web permite comprar forfaits online, para evitar las colas en las taquillas, y quien lo desee puede incorporar sus datos médicos esenciales a la plataforma GoMedic a los cuales podrán acceder a través del forfait los equipos de socorro en pistas en caso de accidente. También la app de la estación ofrece multitud de posibilidades: webcams, previsión meterológica, posicionamiento del usuario en el mapa, registro de rutas realizadas vía GPS, llamadas de emergencia con coordenadas del usuario para facilitar su localización y muchas otras.

Esquiadores en La Molina.

Pero todo eso no debe despistar, al final, del gran atractivo que sigue siendo, como siempre, la montaña en si misma y tal vez más aún en invierno. Para experimentar al máximo ese aspecto romántico de este deporte, en La Molina existe la posibilidad de cenar en altitud y luego bajar esquiando a la luz de las antorchas y acompañado por un guía. Hay dos opciones: el restaurante Costa Rasa, a 2050 metros (cenas previa reserva y luego descenso por la pista Volta Muntanya Sagrada, hasta la base) o en el refugio Niu de l’Àliga, a 2.537 metros, con opción a regresar en máquina pisapistas. Experiencias, en todo caso, para no olvidar.

Datos técnicos

Altitud: 1.740-2.445 metros

Kilómetros esquiables: 67 (61 pistas, 2 snowparks)

Remontes: 15

Pistas especiales: 1 slalom tecnológico, 1 pista de trineos, 2 pistas de tubbing, 1 parque Arva, 1 pista de raquetas, 3 estadios de competición, 1 circuito de trineos de perros, 1 circuito de segways de nieve, 1 circuito de conducción 4x4 y 2 pistas de hielo.

Aparcamientos: 7

Horarios estación: de 9 a 17 horas

Forfait de día: 41 euros, adulto; 31, infantil

Forfaits especiales: 4x100 para estudiantes y universitarios, disponible todos los días de la semana incluye cuatro días de esquí por cien euros; forfait freestyle, acceso a los snowparks, desde 26 euros; forfait familiar a partir de tres personas, descuentos del 20% (al menos hay que comprar un forfait de adulto)

Información y reservas: www.lamolina.cat 972 89 20 31 y 93 204 10 41 y en www.turismefgc.cat (alojamientos, forfaits y acceso a la central de reservas para todas las estaciones del grupo FGC: Vall de N'uria, Vallter 2000, Espot, Port Ainé y Tavascan)

Alp 2500 (La Molina+Masella)

Altitud: 1.600-2.535 metros

Kilómetros esquiables: 141 (126 pistas)

Remontes: 33

Forfait de día: 45, adulto; 34, infantil

Guía práctica

Servicios estación

Para niños, un parque infantil (a partir de 6 meses, 2 horas, 28 euros) y dos parques de nieve (a partir de 4 años, 2 horas de clases colectivas, 33 euros).

Vista de la estación de esquí.

Alquiler: equipo completo (esquís, botas y bastones), 23,50 euros por día, adulto, y 15,50, niño (incluye el casco). Equipo completo snowboard, 27,50 adulto y 17,50 niño. Alquiler de ropa básica (anorak y pantalones de esquí), 20 euros por día tanto niños como adultos. Raquetas de nieve, 12 euros.

Taquillas para dejar material: edificio aparcamiento Alp 2500; un día, 6 euros; una semana, 42.

Clases de esquí: Hay 9 escuelas (encontrar contactos en la web de la estación) con profesores de alpino, snowboard, telemark , raquetas y otras disciplinas. La Escola d'Esqui de La Molina, por ejemplo, tiene clases colectivas de 9 horas por 85 euros por persona, 12 horas por 110 euros y 15 horas por 130 euros (972 14 51 16).

Bus urbano: servicio interno entre Pista Llarga, a pie de pistas, y la estación de Renfe de La Molina.

Transporte a pistas: tren ida y vuelta desde Barcelona más remontes un día, 41 euros adulto; 31, infantil (900 410 0419). Autocar desde las principales ciudades catalanas, ida y vuelta más forfait de día, entre 39 y 54 euros (www.sagales.com).

Dormir

Quienes busquen algo diferente lo encontrarán en el refugio Niu de l'Àliga, un edificio emblemático en lo más alto de la estación a 2.537 metros. Se llega mediante el telesquí Det Fonds y luego hay que caminar unos metros (última subida a las 16,30 horas). Aquí se puede cenar y pasar la noche en dormitorios compartidos de 15 y 12 personas disfrutando de unas increíbles vistas de la Cerdanya y el Berguedà y no menos espectaculares puestas de sol. Todo, al amor de una gran chimenea central. Alojamiento, cena y desayuno, 39 euros. También se puede solo cenar y después bajar esquiando de noche (reservas: 605 842 992). A pie de pistas, hotel Solineu, tres estrellas (972 89 20 33), desde 106 euros la noche; hotel Guitar&Spa, 4 estrellas (972 89 27 70), desde 88 euros; hotel HG La Molina, 4 estrellas (972 89 29 75), desde 102 euros, y hotel Supermolina, tres estrellas (972 14 50 03), desde 60 euros. Acceso on-line a todos a través de la web de La Molina.

Comer en pistas

Restaurante El Bosc, edificio en piedra y madera y ambiente cálido; escudella tradicional, trinxat de la Cerdanya y carnes a la brasa (972 89 29 12). Cafetería Costa Rasa, en Cota 2.000 junto al telesilla Roc Blan; magníficas vistas y terraza y música. También cenas y descenso posterior nocturno con esquís por la pista Volta Muntanya Sagrada (972 89 21 01). Autoservicio Telecabina, al pie de este remonte con cafetería y restaurante para comidas rápidas; guarda esquís en el interior. Cafetería Alabaus junto a telesilla Alabaus; terraza con magníficas vistas sobre el Pla d'Anyella en una de las zonas más soleadas. Se puede llegar con coche. Cafetería El Roc, en la salida del telesilla Roc Blanc, junto aparcamiento; buen sitio para desayunos tranquilos (bocadillos y pizzas, 605 217 656).

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